COLUMNASLetra ClaraTeresa Valdés Betancourt

* 2021: mujeres en contiendas electorales

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Teresa Valdés Betancourt 

SemMéxico, 22 de diciembre, 2020.- El extraordinario proceso electoral de 2021 en México, también trae, incertidumbre y oportunidades, con una contienda acompañada de las angustias del encierro con las medidas restrictivas por Covid-19, donde están las mujeres, como el histórico logro de la paridad, imaginada para que mujeres y hombres, pudieran decidir en un estado de derecho donde las instituciones legislativas deben integrar transversalmente, en sus políticas el enfoque de género. 

Una deuda desde abril del 1917. Un recuerdo especial para Hermila Galindo, la joven y culta secretaria de Venustiano Carranza quien reclamó el derecho al voto en el proceso de la constituyente y quien recibió silencio como respuesta hasta el voto femenino aprobado en l953.

Y la paridad llegó. El 14 de enero de 2008 se publicó el artículo 175.3 cambia el término de la “equidad entre hombres y mujeres” por “paridad de género” en la vida política, a fin de acercarse a una representación igualitaria plena y se declaran medidas precisas: “Los partidos políticos deberán hacer públicos los criterios para garantizar la paridad de género, los cuales deben ser objetivos y asegurar condiciones de igualdad entre géneros”.

En las vísperas del 2021 se observa la experiencia de legisladoras electas con plenos derechos ejercidos en el senado y el parlamento y aparecen preguntas como ¿Qué criterio van a privilegiar los partidos políticos para ajustar la paridad de género con la reelección y las nuevas candidaturas?

Ciertos detalles ofrecen otras incertidumbres ante los cambios de opinión hasta en las instituciones electorales, contradictorias opiniones de congresistas y en ciertas impugnaciones de algunos partidos sobre medidas afirmativas de paridad, que provocaron las acciones de las organizaciones femeninas promovidas por Asociación Mujeres agentes de cambio. Colima AC, que lograron revertirlas. Ya en campaña, aparecen declaraciones de dirigentes varones de partidos con sólida ideología patriarcal, que reconocen la presencia de las mujeres en sus candidaturas, porque así estipula la ley o de lo contrario no compiten. 

La explicación, ante tales conductas, se esclarecen con las palabras de Alda Facio Montejo, Costa Rica 1948, jurista feminista, escritora, docente y experta internacional en género y derechos humanos en Latinoamérica se define: “Una cultura androcéntrica es aquella en la que el hombre, sus intereses y sus experiencias son el centro del universo. Algo tan falso, como cuando la gente creía que el Sol daba vueltas alrededor de la Tierra […]”. En consecuencia, continúa, cuando el varón se concibe como el “representante” de la humanidad, las instituciones son pensadas sólo desde la perspectiva masculina y, por tanto, responden sólo a las necesidades e intereses del varón y, cuando mucho, a las necesidades o intereses que los varones creen que tienen las mujeres.

La violencia cultural y estructural se presenta desde la primera infancia, donde nos inculcan a niñas y niños por igual, los mecanismos de reproducción de los estereotipos que discriminan e invisibilizan a las mujeres, que dan como legitimas las relaciones desiguales entre los sexos. Por supuesto, el lenguaje es vehículo para la expresión de nuestras ideas. Con las palabras nombramos, interpretamos y creamos. Así el lenguaje refuerza y refleja la ideología patriarcal, pero también, puede contribuir a modificarla.

¿Qué nos espera en las próximas contiendas electorales? ¿Cómo será el discurso de las mujeres participantes? ¿Realizarán las mismas maneras que los hombres? ¿Los dirigentes partidistas cómo ajustarán en sus cuartos de campaña, sus intereses impregnados de amplia tradición electorera y viejos esquemas?

En esta contienda, con corte femenino, existe una oportunidad única del cambio, porque la sociedad aspira a formas más humanas en el ejercicio democrático. Los nuevos estilos de campaña electoral con paridad obligada, tienen la oportunidad de aportar otros caminos para las candidatas y lograr un cambio en sus formas. Dejar atrás insultos, escarnios, mentiras, humillaciones y múltiples manifestaciones de misoginia masculina que, de ninguna manera, deben llegar a la  boca de las mujeres candidatas. 

¡Si quieren ganar, hay que estudiar! Todo está escrito, la CEDAW establece que la máxima participación de las mujeres en igualdad de condiciones con los hombres, en todos los campos, es indispensable para el desarrollo pleno y completo de un país, el bienestar del mundo y la causa de la paz.

@Letra Clara

Maestra en Ciencias de la Comunicación 

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