Bellas y AirosasCOLUMNASElvira Hernández Carballido

29 años de corresponsal. Informó desde el estado de Hidalgo: Bertha Alfaro

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BELLAS Y AIROSAS

Elvira Hernández Carballido

SemMéxico. Pachuca. Hidalgo. 02 junio 2021.- “…hay sucesos que te marcan, que te impresionan y que forman parte de tu experiencia para que sepas o intentes reaccionar ante esas situaciones lo más profesional que se pueda, aunque el corazón se te haga pedazos.  Recuerdo una tragedia terrible en el estado. Cuando yo llegué la gente que había muerto estaba en una como especie de anfiteatro que pusieron de improviso. Decido acercarme a ese sitio y hacer una panorámica con la cámara.  Al aproximarme alcanzo a escuchar que alguien le grita a la persona que están dentro de ese lugar: “No dejen entrar a la Alfaro, ahí viene”. Esa actitud me molestó mucho. Y enojada que abro la puerta de un solo empujón. Al entrar lo primero que veo es al personal que estaba haciendo las autopsias. La escena fue impresionante. Tenían tomado de las piernas y brazos a un niño, como si fuera un animal que se iba a sacrificar.  Fue tal la impresión que empecé a llorar, lloré de impotencia, me salí más disgustada. Fue muy impresionante porque además se trataba de un bebé precioso, estaba completamente desnudo, su piel era blanca, rostro inocente… y lo aventaban como si no fuera un ser humano”.

Bertha Alfaro cumple 29 años de hacer visible al estado de Hidalgo en los noticieros de Televisa donde constantemente insertan por lo menos una noticia diaria de lo que ocurre en el estado de Hidalgo. Las notas fluyen como manantial del trabajo cotidiano de esta corresponsal reconocida en la entidad. Así, la vemos que informa desde los bellos paisajes de la Huasteca, la lucha de los maestros rurales, de tristes enfrentamientos sangrientos o la tranquila vida cotidiana de la región hidalguense.

Cuando yo escribí mi libro “Bellas y Airosas: Mujeres en Hidalgo” (2011), no dudé ni un instante en que ella tenía que ser una de las voces atrapadas en sus páginas. Así fui a entrevistarla para confirmar que Bertha Alfaro es una reportera para quien su labor “ha sido un reto y una pasión”. Por eso, para celebrar esos 29 años de ser corresponsal evoco los pasajes más significativos de esa charla que tuve con ella.

Hidalguense por decisión

“Yo viví muchos años en Hidalgo, en Progreso, desde bebé hasta los cinco años. Después, a los seis me fui a la ciudad de México. Como ya sabía leer y escribir desde los cinco, empecé la escuela primaria muy pequeña.  Por mis avances me pasaron de inmediato a segundo, entre mega chiquita a este grado escolar. Fui muy buena estudiante. Por eso, yo estaba terminando la carrera a los veinte años”.

Una psicóloga que decidió ser periodista

“Nunca pensé que iba a ser periodista. Recuerdo que cuando hice mi examen de orientación vocacional, los resultados advirtieron que yo iba a ser maestra o periodista. Ni yo me la creía: Ay, no, maestra no ¿Cómo? ¿Periodista? Menos.Y por no creer en el destino marcado, preferí estudiar para psicóloga. Cuando termino la carrera estoy sin trabajo. Alguien que trabajaba en Televisa me dijo que hiciera una prueba para entrar. Total, lo más que te va a pasar es que te digan que no. Me presenté y me quedé. Primero fui coordinadora, respetaron mi formación, así que me contrataron para coordinar espectáculos y cultura en Televisa. Así empecé a trabajar en esto, en la ciudad de México”.

El regreso

Luego de convertirse en una mujer casada, después en madre y más tarde decidir divorciarse la vuelven a llamar de Televisa que planeaba abrir una corresponsalía y la quieren de titular. Le dan a escoger entre tres estados: Hidalgo, Tlaxcala y Colima. “Obviamente escogí Hidalgo, Hidalgo el estado de mis abuelas y de mi madre, el lugar donde pasé los primeros años de mi vida. Me vine para acá, abrí una corresponsalía. No fue complicado, la gente de Televisa conocía bien mi trabajo. Ya saben que soy muy persistente, muy necia y muy dura para hacer las cosas. Siempre confiaron en que yo podía abrir la corresponsalía y efectivamente, la abrí.  Regresé a Hidalgo porque yo lo elegí, yo solita, con mi maletita, mi cámara, mi micrófono, mi máquina de escribir y las pilas para trabajar. Regresar a mis orígenes me da elementos para comparar y valorar”.

Ser corresponsal

“Creo que esas mismas condiciones que observo en el estado hacen que escarbe mucho para encontrar el suceso noticioso. La primera condición para ser corresponsal es que tienes que estar informada, leer diario tanto periódicos de la región como nacionales e internacionales. Eso te da el contexto para saber dónde ubicarte en el trabajo. Por supuesto, no todo es tan preparado. Hay trabajos extraordinarios que llegan de improviso, sin tiempo más que para ir al lugar de los hechos lo más pronto posible. Un corresponsal siempre va al día”.

La responsabilidad

“Nunca he creído que por trabajar en Televisa eso me haga sentir que soy la mejor ni demás. Ni me envanece ni me hace sentir mejor que alguien. Siento que soy exactamente igual. Repito, no me siento más que nadie, pero sí sé la responsabilidad que tengo dentro de ese trabajo. Una responsabilidad social absoluta. Sencillamente se trata informar, jamás de decir algo sin tener los elementos. Una difamación en televisión es brutal y puede acabar con alguien. Siempre soy muy respetuosa, muy cuidadosa, si hay algo que no tenga yo seguro no lo digo hasta que no esté confirmado. No olvido el día que hicimos nuestro primer enlace. El estómago lo tenía revuelto, era como de mucho nervio, sentía que explotaba. Es normal ¿no? Ya con el tiempo vas tomando el aplomo y ya no te equivocas tanto… lo haces con más seguridad.

La historia de lo inmediato

Muchas situaciones, tanta gente, escenarios que atisbas y debes recuperar, tantas experiencias inolvidables. Lo que pasó en la escuela rural el Mexe fue muy impresionante, nunca había vivido algo así. Me acuerdo que estaban los policías hincados ahí en la plaza, los tenían como en un teatrito al aire libre., enfrente de la plaza. Los tenían arriba. A mí se me hizo bien fácil subirme y entrevistar al que los estaba cuidando. Tengo amigos policías que estaban en ese momento ahí, detenidos. Después me confesaron que estaban más preocupados por mí que por ellos, creían que me iban a hacer algo. Cuando entramos al Mexe ya se estaban balaceando y yo no lo pensé, el peligro se borró. En ese momento trabajas por impulso, la adrenalina de conseguir la nota, te vuelve osado. Atitalaquia fue otra experiencia que me dejó muy marcada.  Nos echamos toda la noche ahí, yo nunca había estado sin dormir toda la noche. El silencio a veces era atroz. Los gritos de la gente te ponían en alerta, micrófono y cámara listos. Todas esas experiencias te marcan, te hacen respetar más la vida, a la gente. Te indigna más que la gente sufra. Te lastiman mucho los problemas de la gente pobre, pero me da más lástima que hayan pasado tantos años y no haya cambiado nada. Pese a la denuncia, a pesar de mostrar la extrema pobreza de gente trabajadora y noble, no pasa nada. Pero, yo sigo duro, y duro, y duro, y duro. A ver quién se cansa primero…

¿Censura?

Siempre está latente. Por ejemplo, lo del MEXE, fue muy fuerte. Me querían correr del estado.  Le pidieron al mismo Azcárraga que me corriera. A la Universidad Pedagógica, donde también laboraba, le exigían mi despido. Y no dejé de denunciar, no dejé de pasar mis notas. No me fui. La relación con el gobernador de ese entonces fue muy fuerte. Seis años nos aguantamos. Él tratando de tirarme, de golpearme, pero no, yo aguanté… y aquí sigo.

Apapachada

“Pese a mi ritmo de vida también tengo mis ratos de paz. A mí me gusta platicar mucho. ¿Se nota? No me gusta mucho el cine, no sé por qué, más bien no me gusta estar encerrada. Estoy en una clase de danza porque me encanta bailar. También me fascina meterme al SPA. Considero que, si uno se siente bien, proyectas que te sientes bien. Soy de las que gustan de apapacharse mucho, cuidarte. No por vanidad sino por sentirte bien. Me gusta mucho viajar.

Ser periodista

“El periodismo te da tantas oportunidades de bendecir la vida o de mostrar a quién maldecir por complicarla. El periodismo te abre la puerta a escenarios que nunca en la vida te hubieras imaginado pisar y describir y exponer y compartir. Yo jamás había imaginado en mi vida tener la cara del Reloj de Pachuca así de frente, tan cerca, cara a cara con sus manecillas y sus números romanos. Jamás me imaginé que iba a tocar la cúpula del Reloj. Es una sensación, algo que uno puede explotar para hacer una noticia. El restaurador es un señor que te cuenta tantas cosas que tan interesantes que digo… ¡Ay! ¡Qué maravilla ¡yo me podría quedar ahí toda la vida con él, platicando y escuchando todo lo que sabe”.

Gracias Bertha Alfaro por estos 29 años de compromiso.

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