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30,8 % de la población mexicana son niñas, niños y adolescentes

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  • Más de medio millón presentan alguna discapacidad
  • La principal causa de la discapacidad se debe a una condición de nacimiento

Soledad Jarquín Edgar

SemMéxico, Aguascalientes, 29 de abril, 2020.- En México, las niñas, niños y adolescentes representan el 30.8 por ciento de la población total, 18.9 millones son mujeres y 19.6 millones son hombres, es 38.5 millones de personas de entre cero y 17 años de edad.

De la población de cinco a 17 años de edad (29.3 millones de niñas, niños y adolescentes), poco más de 580 mil (2 %) presenta alguna discapacidad. Así lo da a conocer el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) a propósito de la efeméride del Día del Niño, que en lenguaje incluyente sería el Día del Niño y de la Niña.

Por grupos de edad, 9.2 millones tiene cuatro años o menos; 10.8 millones tiene entre cinco y nueve años, 11.5 millones de 10 a 14 años y siete millones son adolescentes de 15 a 17 años.

Resultados de la ENADID 2018 muestran que actividades como aprender, recordar o concentrarse (40.1%), ver (aunque use lentes) (32.6%) y hablar o comunicarse (30.2%) son las de mayor prevalencia de discapacidad en este grupo de población; mientras que escuchar (aunque use aparato auditivo) (11.3%) y actividades motrices como mover o usar brazos o manos (10.9%) son las actividades menos declaradas.

Por cada 100 niñas, niños y adolescentes con discapacidad, 87 cuentan con afiliación a al menos a una institución de servicios de salud. De la población infantil que cuenta con este servicio, 58.2 % están afiliados a un programa social con acceso a atención médica (Seguro Popular o Seguro Médico Siglo XXI), 36.7 % lo están al IMSS; 5.9 % al IMSS-PROSPERA, 5.6 % al ISSSTE; y 2.2 % a otra institución o un seguro privado.

Anualmente y desde el año 1924, el 30 de abril en México se conmemora a la niñez. Esta acción brinda un punto de partida para sensibilizar sobre la necesidad de llevar a cabo medidas para defender y promover los derechos de niñas, niños y adolescentes. A escala mundial, se ha acordado instrumentar acciones encaminadas a proteger y promover sus derechos a sobrevivir, aprender, crecer, a desarrollarse y alcanzar su pleno potencial.

En materia de cumplimiento de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, uno de los grupos en los que han permeado en menor medida estas acciones, es el de la población infantil y de adolescentes con discapacidad.

De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) “Las niñas, niños y adolescentes con discapacidad aún se encuentran entre los grupos más desfavorecidos e invisibilizados en todo el mundo” ya que, al estar en esta situación, se intensifica su estado de vulnerabilidad y, en comparación con sus pares sin discapacidad, tienen más probabilidades de experimentar las consecuencias de la inequidad social, económica y cultural.

La discapacidad en la población infantil y adolescente

Para la medición de la discapacidad en la población, la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2018, utiliza la propuesta metodológica del Grupo de Washington sobre Estadísticas de Discapacidad (WG) de la Comisión de Estadística de las Naciones Unidas.

Su propósito es identificar el grado de dificultad que tiene la población para realizar un conjunto de actividades consideradas básicas: caminar, ver, escuchar, atender el cuidado personal, poner atención, entre otras. Fue diseñada para ser aplicada dentro del contexto del censo de población o encuestas en hogares, y está encaminada a obtener datos de la población de cinco años o más edad, debido a la dificultad derivada de los procesos de desarrollo en los primeros años de vida (Washington Group on Disability [WG], 2017, p. 5).

La discapacidad se identifica en la ENADID 2018 a partir de tres variables y sus respectivas clasificaciones: tipo de actividad, grado de la dificultad y causa de la dificultad, y a partir de estas se establece el monto de población con o sin discapacidad o limitación, según el caso.

La variable “causa de la dificultad” identifica el origen de la discapacidad, entre las que se encuentran las médicas, las relacionadas con la interacción con el medio ambiente y los cambios sociales (Instituto Nacional de Estadística y Geografía [INEGI], 2019a, p. 221).

Otro aspecto medido en la ENADID 2018 es la causa de la discapacidad. Tener conocimiento sobre el origen de la discapacidad, contribuye a la atención de las demandas y derechos que tienen las niñas y niños en situaciones vulnerables. Los problemas originados antes o durante el nacimiento (nació así) y debido a una enfermedad, son las causas más declaradas para todas las actividades captadas.

La principal causa de la discapacidad se debe a una condición de nacimiento; por ejemplo, 53.8 % de la población infantil con dificultad para aprender, recordar o concentrarse nació así; 52.5 % de quienes no pueden ver (aunque usen lentes) es porque así nacieron; finalmente, 66.6 % de niñas, niños y adolescentes que tienen dificultad para hablar o comunicarse es por causa de nacimiento.

Lo mismo se observa en la actividad de mover o usar brazos o manos que es una discapacidad que tiene como principal causa el nacimiento 56.5 % y solo 31.4 % de los casos es producto de una enfermedad. La principal causa de dificultad para caminar, subir o bajar escaleras usando sus piernas es debido a una condición de nacimiento, con 56.9 %, y 30.2 % de esta dificultad es producto de una enfermedad.

Educación de la población de 5 a 17 años con discapacidad

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), tomando como base el artículo 24 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad promueve el derecho de las personas con discapacidad a la educación, y afirma que el acceso a la educación es fundamental para garantizar el aprendizaje a niñas, niños y adolescentes con esta condición. Por ello, la inscripción y permanencia de la población infantil y adolescente con discapacidad en el proceso educativo, contribuye a reducir sus niveles de vulnerabilidad.

Al respecto, datos de la ENADID 2018 muestran una menor asistencia escolar en la población con discapacidad. A saber, 75.3 % de las niñas, niños y adolescentes de 5 a 17 años de edad con discapacidad asiste a la escuela, comparado contra el 88.4 % de la población sin discapacidad en ese mismo rango de edad. Por grupos de edad, las brechas se intensifican principalmente en el grupo de 10 a 14 años, con 14.7 puntos porcentuales de diferencia.

La población de 15 a 17 años con discapacidad tiene mayor riesgo de abandono escolar con respecto a quienes no tienen ese rasgo, debido no solo a su condición, sino a diversos factores de índole social, económico y hasta geográfico, por lo que demandan una mayor atención del Sistema Educativo Nacional (UNICEF, 2016, p. 9).

Con base en los datos de la ENADID 2018, se puede observar que la población adolescente de 15 a 17 años con discapacidad presenta mayor rezago que aquella que no tiene esta condición, ya que solo 0.4 % de esta no tiene escolaridad, mientras que, en la población adolescente con discapacidad, el porcentaje aumenta a 12.8 por ciento.

Del total de adolescentes de 15 a 17 años con discapacidad, 41.1 % no cuenta con educación básica completa, es decir que aún no ha concluido la secundaria, mientras que, para los adolescentes de 15 a 17 años sin discapacidad, esa proporción es de 15.2 por ciento.

SEM/sj

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