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68-2018:de la libertad, a la seguridad

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Se acabaron las huelgas estudiantiles y se iniciaron los interminables paros sindicales.

50 años después, la demanda fue otra: seguridad y mejores planteles, mejores maestros, mejor equipo y ponerles un alto a los porros.

Natalia Vidales

SemMéxico. Sonora. 1 de octubre de 2018.- El movimiento universitario del ’68 en nuestro país  –que mañana 2 de octubre cumple medio siglo–  culminó con la exigencia de mayor libertad,  de respeto a los derechos civiles y democracia y fue, como es de sobra conocido, reprimido al grado de aniquilarlo: durante las décadas posteriores los estudiantes se dedicaron a estudiar, cual era, a su vez, el reclamo de padres de familia y de las autoridades tanto las universitarias como de las gubernamentales. 

Por fin se podía tener dentro de las aulas a los educandos y no en las calles alborotando la bitachera y pretendiendo, incluso con las armas y la guerrilla, instaurar un régimen comunista. En ese entonces todos eran jóvenes y soñadores, como debe serse antes de los 40 años de edad para no estar enfermo del corazón; pero hace mucho tiempo que dejaron de serlo  para no estar enfermos de la cabeza.

Pero 50 años después, con el movimiento en ciernes de hace unas semanas, la demanda fue otra: seguridad y mejores planteles, mejores maestros, mejor equipo y ponerles un alto a los porros; es decir, mejores condiciones para  estudiar en paz.

La Marcha del Silencio del pasado día 13 de Septiembre que remedó aquella de 1968 y que se convirtió en la víspera de la masacre del 2 de Octubre en la Plaza de la Tres Culturas en Tlatelolco (ver los testimonios de quienes la presenciaron,  y la crónica de los acontecimientos en La Noche de Tlatelolco,de Elena Poniatowska ) fue ahora en pos de seguridad pública tanto al interior de los planteles como en la vía pública y el hasta aquí a los porros (grupos de choque patrocinados por autoridades con la finalidad de disolver las demandas estudiantiles por menores que sean).

En 1968 los jóvenes salieron de las aulas a airear sus reclamos de libertad; hoy, la inseguridad fue y los sacó de  las aulas para resolver el problema. En aquel entonces las autoridades respondieron violentamente,  paranoicas de que el móvil estudiantil era –patrocinado desde el exterior–  implantar en México el sistema comunista de gobierno. Hoy, simplemente escucharon las demandas de los jóvenes, se comprometieron a cumplir el pliego petitorio en que se pedía seguridad pública y mejores condiciones para es-tu-diar,  y sanseacabó.

Los jóvenes del ´68 ya se hicieron viejos y sus demandas de un giro a la izquierda se cumplió tardíamente con la llegada del primer régimen de esa ideología con López Obrador de presidente, pero en una época donde el comunismo ya feneció y la izquierda  ya no significa el empoderamiento de los trabajadores, sino la atención a la pobreza; y los jóvenes de hoy, los millenials, están más interesados en el nuevo IPOD que en cualquier problema social, hasta que la inseguridad tocó a sus puertas.

A la larga fueron los maestros y los trabajadores de las Universidades públicas quienes salieron ganando al lograr sindicalizarse al amparo de la autonomía universitaria, a principios de los años 70´s y son los actuales secuestradores del alumnado, con sus constantes huelgas y demandas. Del ’68 para acá, luego de la represión gubernamental se acabaron las huelgas estudiantiles y se iniciaron los interminables paros sindicales.  

Ahora, después  de los movimientos de libertad de ’68 y en contra de la inseguridad del 2018, confiemos en  que los estudiantes se pronuncien con la misma indignación en contra de las huelgas sindicales (quien sabe qué están esperando). Para que, entonces sí, puedan dedicarse  plena  y libremente a estudiar.

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