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Periodista cubana usa la creatividad para buscar información y mantener base de datos para otros medios

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Por Júlio Lubianco/PN

SemMéxico/Knight Center. 19 de septiembre de 2019.- Cualquier periodista que alguna vez haya realizado un reportaje utilizando la Ley de Acceso a la Información de su país tiene una serie de quejas, por supuesto, sobre los protocolos y las dificultades impuestas por el Estado para divulgar información pública.

Sepa, sin embargo, que podría ser peor. En Cuba, ni siquiera las estadísticas más básicas, como los índices macroeconómicos, están disponibles o son confiables. Y la mala calidad del Internet y sus limitaciones dificultan una investigación más profunda. Aún así, el periodismo de datos prospera en la isla cuyo gobierno censura la información en su tiempo libre.

La periodista cubana Barbara Maseda mantiene en línea un Proyecto Inventario, cuya misión es publicar todos los datos disponibles sobre Cuba. Su propósito es que este sirva como una base de datos para consulta y uso de otros periodistas independientes que escriben sobre la isla.

«La idea podría haber sido crear otro medio, pero el proyecto está diseñado no como un medio que cubre noticias. No hacemos el producto periodístico acabado, sino el proyecto está diseñado como lo que sería una unidad de datos, un departamento de un medio de prensa de otro lugar. […] La idea es ser un servicio para quien hace periodismo», dijo Maseda al Centro Knight, desde Estados Unidos, en donde reside.

Según Maseda, los medios independientes no tienen acceso a ninguna fuente gubernamental, que simplemente los ignora. Ni siquiera los contratistas del gobierno pueden proporcionar información, lo que incluso perjudica las investigaciones básicas de reportajes simples. Además de proporcionar las bases de datos que consigue, el Proyecto Inventario también tiene como misión desarrollar la cultura del uso de datos en el periodismo independiente cubano, que es una forma de superar el bloqueo de las fuentes oficiales.

«Como se hace en Estados Unidos, en Brasil, en Inglaterra, en México, [donde]ya ha habido en los últimos años mucha vivencia en la necesidad de especializarse en trabajar con datos, porque los países están generando muchos datos y esta es una nueva habilidad que [el periodista]necesita para interrogar a un nuevo tipo de fuente. […] En Cuba, esto no ha pasado espontáneamente. No hemos vivido el proceso en el que el gobierno y las instituciones se digitalizan, y se está generando un volumen enorme de informaciones que precisamos cubrir. […] Cuba es un lugar en el que hay mucho secretismo de todo tipo de información», sostuvo Maseda.

Incluso la información más básica y aparentemente sin importancia para ser configurada como secreto de Estado es difícil de acceder. Como por ejemplo la fecha de nacimiento de los parlamentarios que integran la Asamblea Nacional de Cuba. Inventario mantiene una base de datos de los 603 parlamentarios de la legislatura actual (dos escaños están vacantes). Las edades se publicaron en la prensa oficial en poder de los parlamentarios y son parte de la base de datos, que se actualiza año tras año.

«En Cuba no existe una ley de acceso a la información. Y a nivel de publicación de datos tampoco se publican lo que entendemos como datos. Se publican estadísticas, resúmenes de datos a los cuales no tenemos acceso. […] Esto es muy poco. Si tú me dices, como gobierno, que hay 300 accidentes de transito en Habana en el año, yo no tengo forma de desagregar este dato por municipio, fecha. No te dan detalles», afirmó la periodista.

El sitio nació a partir de la experiencia de la periodista en la Universidad de Stanford como becaria John S. Knight. Luego fue seleccionada por el programa JSK Impact Partnerships. Además, el primer año ha sido financiado por sus ahorros personales, mientras Maseda busca otras fuentes de inversión para ampliar su alcance.

«El proyecto es un prototipo, una muestra de lo que puede ser. […] En este segundo año de existencia tengo que cambiar un poco mi estrategia. Como no tengo financiamiento, tengo que hacer todo yo, lo hago en social media, el sitio web, lo que consume mucho tiempo y no puedo dedicarme [solamente a los datos]», afirmó.

Atendiendo las necesidades de periodistas cubanos

El Proyecto Inventario es el resultado de un intento fallido de Maseda de trabajar con datos en la isla. Además de la falta de bases públicas, la conexión a internet fue y sigue siendo un impedimento importante para que los periodistas investiguen y usen herramientas que están disponibles en línea. Según la periodista, el acceso a internet es a través de redes públicas y compartidas. Entonces, ella pone toda su base de datos disponible para descargar.

«El periodismo independiente es muy desconectado de Internet. Conectarse a Internet es un acto puntual, que se hace por una hora, dos horas. Pero no se está conectado todos los días. El proyecto está diseñado para este mundo. […] Todo está puesto para descargar porque yo sé que un periodista cubano no va a trabajar conectado en Google sheets. La persona va a llevar a su casa los datos y a mirarlos en un aplicativo offline», explicó Maseda.

Como Inventario no se propone como medio de comunicación, el sitio promueve el uso de los datos por otros medios independentes, con el debido crédito. Eso ya sucedió en reportajes sobre la nueva constitución cubana, las protestas contra el alto precio de la recién inaugurada internet móvil en la isla, y los viajes de cubanos al exterior. En ninguno de estos los datos son pieza central pero colaboran al entendimiento de la información.

«Me alegra estar creando este punto de referencia. Dentro de un año, dos años o tres, alguien va a poder ir atrás [de nuestros datos]y compararlos. […] Esto nos va a ayudar a mejorar, es parte del proceso de profesionalización del periodismo de Cuba, de aprovechar herramientas que quizás son normales en otros lugares», dijo Maseda.

El periodista José Raúl Gallego Ramos, del sitio El Toque, es uno de los que viene utilizando en sus reportajes los datos levantados por Inventario. Él reconoce que, además de la escasez de datos oficiales, hay también una dificultad específica de los periodistas cubanos para trabajar con informaciones estructuradas.

José Raúl colabora en El Toque y usa datos de Inventario en sus reportajes. (Foto de divulgación)

«Los periodistas necesitamos de datos confiables sobre los cuales construir y realizar nuestros trabajos y análisis. Lamentablemente, nuestra formación tiene lagunas en las cuestiones relacionadas con la recuperación de información en tiempos de big data, y la existencia de un proyecto como inventario no solo ayuda a sortear algunas lagunas de la información en Cuba, sino nuestras propias lagunas como periodistas en materia de recuperación de información», contó Gallego Ramos al Centro Knight.

Él cree que a medida que más periodistas cubanos sepan cómo trabajar con datos, se incorporarán más herramientas de este tipo en los informes producidos en la isla, a pesar de que el Estado mantenga su política de secreto. Esto se debe a que será posible buscar y analizar información sobre el país producida por otras instituciones.

«Sobre todo, es importante aprender no solo el uso de datos, sino saber dónde buscar, ya que es poco propable que en el corto plazo exista en Cuba una política de transparencia explícita, pero sí cada día es más la información online, de instituciones cubanas, pero también de instituciones extranjeras que tienen relación con instituciones cubanas, y esas son fuentes de información importante», dijo.

Creatividad para obtener datos

El escenario imaginado por Gallego Ramos ya es una realidad en Inventario. Para evitar la escasez y la dificultad de acceso a los datos oficiales del gobierno cubano, Maseda depende en gran medida de fuentes secundarias, como investigaciones de instituciones extranjeras, otros periodistas internacionales y gobiernos que tienen leyes de transparencia.

«El comercio de Cuba con Brasil, por ejemplo. Cuba no publica información comercial. Si quiero saber cuánto pollo compra Cuba a Brasil por año y el gobierno no me lo dice, utilizo la fuente brasileña. Nos beneficiamos de los datos abiertos de otros países para obtener datos de nuestro país. Las dificultades nos empujan a encontrar una salida. Entonces no es que sea brillante, simplemente no tenemos otros métodos», explicó el periodista.

A través de los datos oficiales públicos, Maseda consiguió, por ejemplo, saber cuántos cubanos viajan anualmente a Rusia. El dato forma parte de un reportaje que cuenta que muchos comerciantes de Cuba compran mercaderías en Moscú para revenderla en la isla.

Recientemente, con la llegada del internet móvil a la isla, Maseda ha estado experimentando con información obtenida del público. Un trabajo reciente, y que fue ampliamente utilizado, trata sobre los cortes de energía.

«Hubo una ola grande de apagones en Cuba y el gobierno prometió que no iban a cortar la electricidad de manera programada para ahorrar petróleo en el verano, porque es cruel. El verano en Cuba es muy caluroso. Luego, las personas empiezan a ver que les quitan la electricidad y se va, se va, se va. Habían muchas quejas aisladas en social media, y entonces organizamos una campaña de recolección de apagones en Twitter, donde le pedíamos a la gente que ‘si se baja la luz en tu casa, dinos al menos el municipio’. […] Recolectamos más de 400 reportes», recordó Maseda, quien resaltó que se resistió en un primer momento a este tipo de levantamiento de datos porque es imposible, a través de ello, hacer afirmaciones más precisas. “Es capitalizar la energía que la gente tiene de denunciar algo y contarle, en el sentido cuantitativo».

En algunos casos, la información sobre los cortes es proporcionada por el propio gobierno a través de sus canales oficiales.

En noviembre de 2018, cuando los médicos cubanos que trabajaban en Brasil comenzaron a regresar gracias a un acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, la prensa oficial lo informó de manera destacada. En ese momento, el gobierno cubano decidió terminar el acuerdo luego de las declaraciones del entonces presidente electo Jair Bolsonaro, quien anunció que exigiría la revalidación de los diplomas de profesionales, de los que anteriormente estaban exentos.

Maseda notó que en cada vuelo, se daba información del número de médicos que retornaba y empezó a registrarlos. «Esto fue un ejemplo de datos inesperados para mí. Fueron 32 vuelos de regreso. Un día, cuando se produce el primer vuelo, que era un orgullo para la revolución, veo una nota en el periódico del Partido Comunista que incluye la cantidad de médicos que regresarían en el vuelo. Ellos reportarían la cantidad de médicos que iban a regresar en cada vuelo. Al final, se dieron cuenta de que no iban a regresar todos», recordó.

En el vuelo 30, el Partido Comunista no pudo decir cuántos médicos habían regresado. Maseda luego completó los datos con el promedio de los actuales 29 vuelos anteriores. Y concluyó que una quinta parte de los profesionales cubanos nunca regresó.

«Nunca aspiramos a la exhaustividad. Casi nunca podemos tener la felicidad de tener todo detallado y completo, pero sientes que llegas bastante cerca, y este es un buen inicio», acotó.

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