Botella al MarMartha Canseco

Botella al Mar

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Cien

  • Treinta

Martha Canseco González.

SemMéxico, 14 octubre 2019.- Queridas y queridos lectores, este espacio está de plácemes, en la semana que inicia llego a la columna número cien y coincide con el aniversario número 30 de mi arribo a la ciudad de Pachuca.

Hace algunos meses escribí lo que me ha significado vivir en la capital del estado. Sobre todo, hablé de la parte cultural y social de una ciudad como esta y ahí decía, pues que realmente me la he pasado muy bien.

Ahora escribo sobre la parte política de vivir en Hidalgo y lo hago con el mejor interés por esta tierra que me ha abrigado tantos años. No sabía lo que significaba vivir bajo un cacicazgo político, así que de entrada hubo cosas que me sorprendieron.

Llegué como subdirectora de noticias a Radio y Televisión de Hidalgo el 15 de octubre de 1989. Me dejó con la boca abierta escuchar a algunos locutores decir al aire “nuestro partido” para referirse al Revolucionario Institucional. Durante las campañas políticas, no se entrevistaba a los candidatos de la oposición. No me quedé con los brazos cruzados, cambiamos esas inercias en los medios de comunicación del estado.

Los noticieros iniciaban invariablemente con las actividades del gobernador. Yo siempre cuestionaba, ¿por qué hemos de empezar con eso?, sí hay información más relevante por qué no abrir con otra cosa. Cambié la línea editorial, mientras estuve en posibilidad de hacerlo.

Durante varias pláticas le expliqué al gobernador Jesús Murillo que no le convenían unos medios estatales plegados a su gobierno, sino más democráticos que le sirvieran para medir la temperatura social de sus decisiones al frente del estado.    

Años estuvo en la videoteca de noticias una imagen tomada en la huasteca durante unas votaciones, en ese entonces todavía se votaba frente al funcionario electoral, se ve la mano de una mujer que va a cruzar la boleta, pero no logra identificar el logo del PRI, el funcionario le toma la mano y marca el emblema con los colores de la bandera.

Conociendo los alrededores de Pachuca, con una amiga visité lo que fue la primera fundación de la ciudad, ella llamó mi atención ¡mira, mira lo que hay aquí!, me dijo. En el tiro de una mina dispersa y sin ningún recato, estaba toda la papelería electoral de las elecciones pasadas. Se lo comuniqué a mis jefes directos, ¡rescata lo que puedas!, me pidieron. Fui a la estación de bomberos a solicitar apoyo, a rapel uno de ellos se introdujo en el tiro, ¿qué ves le pregunté?, ¡está lleno de papeles!, señaló. Le pasé una mochila enorme que él lleno hasta el tope, pues sí ahí estaba el padrón electoral y los gastos de campaña del PRI.

¡Reportera sin suerte, no es reportera!, pensé, había encontrado mi “Watergate”, informé a mis superiores, me pidieron que lo olvidara, ¡no pasó nada!

¡En 30 años cuántas cosas han cambiado!

El fin de semana pasado estuve en las instalaciones de la feria, ¡mala como siempre!, platiqué con algunos de los expositores, los espacios cada vez más caros, algunos apenas salen tablas. Eso sí en el sonido local una voz engolada que dice: ¡La Feria de Pachuca, la feria de tus sueños!

¡Discúlpenme, pero yo sueño con más!, y no sólo con respecto a la feria, eso es lo de menos. Sueño con un Hidalgo que salga de una vez y para siempre de los últimos lugares en el país en materia de desarrollo económico y social. Sueño con un Hidalgo más democrático, justo y equitativo con sus mujeres, niñas, niños, población adulta mayor, indígenas, personas con discapacidad. Con un Hidalgo que distribuya más y mejor la riqueza entre todas y todos. Un Hidalgo cuya prioridad sea el respeto a los derechos humanos y a la ecología, un Hidalgo mejor en todos los sentidos.

¿Me tocará verlo?, eso no lo sé. Lo que sí sé es que en éstos 30 años, las y los hidalguenses no se pueden quejar, ¡he dado lo mejor de mí!

botellalmar2017@gmail.com

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