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En defensa de la democracia

Drina Ergueta

SemMéxico. La Paz-Bolivia. 15 de octubre de 2019. En defensa de la democracia en los últimos días se han producido en Bolivia una serie de actos y declaraciones que, vistos desde lejos, lo que hacen es poner en duda el patrimonio de décadas de respeto al voto y a la participación de diversos sectores.

Esto, y es para reflexionar, ocurre en los dos principales bandos, oficialismo y oposición, en que finalmente se dividen quienes participan en las próximas Elecciones Nacionales del 20 de octubre.

En el espacio político partidista electoral actual, donde predomina abrumadoramente la presencia masculina (¿democracia?), la dirigente campesina Segundina Flores declaró que su sector defenderá el proceso de cambio, es decir el gobierno de Evo Morales y sus medidas, que esa defensa será en las calles y con armas de ser necesario ¿Democracia? Luego, ella se desdijo en lo que toca a armas, ante las críticas recibidas; sin embargo, queda que no se respetaría un resultado negativo ¿Democracia?

A Evo Morales y a Álvaro García Linera se les dice que tienen una candidatura ilegal porque perdieron por un punto el referéndum para repostularse. Morales no supo digerir este resultado ni buscar un sustituto que asegure el “proceso de cambio” que impulsó. Como la diferencia era mínima se habló de un “empate técnico” ¿Democracia?

Hace pocos días, “el Consejo Nacional de Defensa de la Democracia (Conade) decide desconocer los resultados de las elecciones nacionales…” esto podría ser un aporte a la “metafísica popular” del Papirri (canción de un conocido cantautor que explica aporías populares). Este desacato al mandato popular se daría, además, sólo y exclusivamente si gana el partido de gobierno, ya que los postulantes Morales y García Linera no debían repostularse. Como ellos no respetaron, nosotros tampoco.

Esa decisión, de desconocer, fue tomada en un masivo cabildo (una especie de asamblea popular) realizado en La Paz donde hicieron uso de la palabra una numerosa lista de participantes, todos varones a excepción de la feminista María Galindo, a quien la concurrencia no le dejó hablar porque les dijo: “¡Esto es machocracia!”. Allí, también, el mimo Wallake (Julio César Paredes) denunció que fue golpeado y echado de ese espacio porque llevaba en su vestimenta símbolos indígenas ¿Qué es esto?

Es evidente que el cabildo era un espacio exclusivo de quienes están en contra del actual gobierno y en principio se dio espacio a Galindo porque ella es muy crítica con Evo Morales y su gestión; sin embargo, por lo visto, no estaba permitido recibirlas también ¿Democracia?

Es evidente también que el apoyo que tiene Morales, todas las encuestas lo colocan como primero en la preferencia de votos, hace que sea muy difícil negar esa realidad y, seguramente, por ello ha sido posible que se presente. Si no tuviera el respaldo que tiene su candidatura no sería posible. Por ello, finalmente, se postularon otros candidatos avalando así, con sus propias candidaturas, estas elecciones. Si se participa, se participa con las reglas de juego y hay que respetarlas, sino no se tiene el respaldo moral para criticar. Si hacemos lo que criticamos, somos lo que criticamos.

El nivel de las campañas baja, ventilando asuntos personales y mentiras por las redes sociales, mientras a se suman demandas sectoriales y regionales que se mezclan en la etapa electoral. En tanto, poco se ha propuesto o prometido de parte de las candidaturas referente a asuntos que importan, como la política económica que se hará, las políticas sociales, la situación de las mujeres, entre otros.

Finalmente, las múltiples encuestas señalan una variedad de resultados y, además, un dato indica que hay mucha gente indecisa, que no sabe o no contesta. Es decir, nada es seguro. En este panorama, lo único que debiera preocupar a quien se dice demócrata es que se mantenga la democracia, el respeto al voto, sea cual fuere el resultado. Saber ganar y saber perder es de demócratas.  

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