30 años de la caída del Muro de Berlín

La caída del Muro

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Por: Florencio Salazar Adame

SemMéxico. 07 de noviembre 2019.- El nueve de noviembre próximo se cumplirán 30 años de la caída del Muro de Berlín. “La Alemania comunista atravesaba una crisis sin precedentes”, como refiere J. M. Martí Font, en su artículo El día que puso fin al siglo XX, publicado en El País el domingo recién pasado.

Señala el autor la reacción desconcertante de la élite política de Alemania Oriental, al autorizar de manera inmediata la salida de los alemanes sometidos al régimen comunista hacia Alemania Occidental. En un instante se quebró el control de décadas.

Polonia, Checoslovaquia, Rumanía, Bulgaria y Albania, saldrían también de la órbita de la URSS, siendo el preámbulo del inevitable desmoronamiento de la otrora poderosa Unión Soviética, la que ahora está empeñada en restaurar el presidente Putin.

Las condiciones que provocaron el colapso de las naciones comunistas fueron en primer lugar la crisis económica y luego el desprestigio de su clase dirigente, con la salvedad de Mijaíl Gorbachov que implementó la perestroika.

La URSS ya no pudo subsidiar a las naciones dependientes y éstas carecían de los motores necesarios para impulsar sus propias economías. Las únicas alternativas posibles, tal y como ocurrió, fueron que los entonces llamados países satélites pasaran a la economía de mercado y la democracia.

Cuba fue un caso excepcional. Al Dejar de recibir el apoyo soviético cayó en un verdadero hoyo económico, que empobreció más a la isla, por lo cual el gobierno castrista sometió a la población a un régimen de sobrevivencia. Pudo mantenerse a flote gracias al apoyo petrolero de Hugo Chávez.

La caída del Muro evidencia que el aluvión humano fue imposible de ser contenido por los mecanismos de control, que sin capacidad para mantener expectativas de mejores condiciones de vida arrebató a una población inserta en un sistema de monocultura ideologizada.

La falta de respuestas a las demandas colectivas generaron desencanto entre la propia clase dirigente, a grado tal que sus miembros se volvieron “muy críticos con el Gobierno y hartos de las incoherencias de sus líderes, a los que ya no temían ni respetaban”.

Menos de un año después, se produciría la reunificación de Alemania, que hoy es el soporte de la economía europea.

En nuestros días el mundo se muestra mayoritariamente indignado. La protesta social ocurre en Hong Kong, España, Chile, Ecuador, Bolivia, en la frontera de México con Centroamérica, Irak, Venezuela, India, Nicaragua, Gran Bretaña y Francia, por mencionar movilizaciones de miles y hasta millones de personas.

La globalización desafía la capacidad innovadora de las diferentes sociedades, abriendo oportunidades económicas impensables hace unos años. El problema es que la globalización es inmisericorde con quienes no han podido acceder al desarrollo, provocando la ira de las clases medias que ya no se sienten representadas en el actual estado de cosas.

Hoy, como nunca antes, se necesitan estadistas que tengan conocimiento de lo local y comprensión de lo global. Gobernar con eficacia implica mirar hacia adelante y ver por el espejo retrovisor al mismo tiempo,  pues los estados-nación están siendo sometidos por los intereses de las grandes corporaciones y ello explica su disminución y creciente debilidad para afrontar poderes fácticos.

Nuevo mundo, nuevas crisis. Las de nuestro tiempo son causadas por la migración, la delincuencia organizada, el terrorismo y la enorme desigualdad social.

El discurso carente de alternativas, como señala Juan Carlos Monedero, termina porque los pobres desprecien a la política, “perdiendo el único instrumento que realmente podría ayudarles”.

Todavía hay muros…

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