30 años de la caída del Muro de Berlín

Especial: 30 años de la caída del Muro de Berlín; checar Alemania Federal no tolerará inflación, advierte Voy

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  • Decretan las dos Alemanias una revaluación del marco oriental
  • Peligrará el nivel de XX si no se redistribuye la riqueza

Esta indagación periodística no habría sido posible sin el apoyo de la Fundación Friedrich Ebert y la cooperación decisiva de Isabel Basterra, Elizabeth Klose, Mariane Braig y Peter Sthorandt por sus orientaciones y traducción de charlas, entrevistas y sondeos en ambas Alemanias.

Sexta parte

Sara Lovera, enviada/ VI, Berlín, 2 de mayo 1990.- El marco alemán –occidental- se colocó desde hace 20 años como una de las monedas más fuertes del mundo. Esa estabilidad está ahora en peligro, porque se tomó la decisión política de hacer la unificación con la república Democrática Alemana (RDA) y esto es un error. La sociedad alemana no permitirá ni un décimo de inflación y se perderá la confianza de los ahorradores.

Klaus Voy, economista occidental y coautor de un documento que firmaron en febrero economistas de todos los signos y el Banco Central contra la unificación monetaria, explica los peligros de la medida que continúa en discusión.

La unidad monetaria “fue vendida” a la RDA como la mejor manera de vivir excelente, Pero eso “es una ilusión” que sería posible sólo si el gobierno de Kohl fuera capaz de comenzar la redistribución de la riqueza en serio. Lo que está detrás no es, según su opinión, más que la política del poder y en ello ahora están de acuerdo todas las corrientes y partidos políticos.

La situación es tan falsa que es la primera vez, desde que terminó la guerra, que el Banco Central se disciplina frente a una medida política. El peligro es que bajará el nivel de vida para todos. Los primeros afectados serán los habitantes de la RDA, después “nosotros”.

No es difícil comprobar lo que Voy señala. En la República Federal Alemana (RFA) el nivel de vida es muy alto. Los salarios promedio -5 mil marcos mensuales, aproximadamente 3 mil 500 dólares-, garantizan que cada año hasta 5 millones de familias alemanas visiten España y otro millón salga de vacaciones a Grecia, los países del Este o América.

En las calles puede encontrarse sin dificultad continuamente muebles y aparatos electrodomésticos en perfecto estado, considerados por los habitantes como desecho; la moda es la más cara y sofisticada de toda Europa y mientras más crecen los recursos, la población se mantiene estable desde hace 20 años.

La industria de la RFA es muy fuerte y millonarios capitales salen constantemente hacia el exterior a producir a muy bajos costos. Tres millones de desempleados viven del seguro de desempleo o de la ayuda social; sólo en Berlín los 32 mil estudiantes universitarios tienen becas para realizar estudios en el exterior, y la posesión promedio de automóviles es de tres por familia.

Una sociedad acostumbrada a no tener casi nada de inflación en los últimos 15 años, “no soportará ni un décimo” y se opondrá violentamente al aumento de los impuestos –que ya son altos-, comentó el economista.

Antes de diciembre, afirmó, si las cosas continúan “habrá que empezar a buscar culpables”. Lo más grave es que se desestabilizará el mercado y esto también tendrá repercusiones en toda Europa.

Una posibilidad es que el Banco Central decrete la estabilidad de la moneda y no se aumenten los intereses. Los empresarios esperan que la RDA sea un gran mercado, lo que ayudaría al aumento de la producción. Sin embargo, lo que sucederá será una catástrofe en la RDA y ¿quién la pagará?, se pregunta, porque, y agrega, las diferencias son muy grandes.

Si el cambio del marco con la RDA es de uno a uno, la estabilidad en la RFA no se perderá. Sin embargo, al bajar los salarios allá, provocará la salida continua de trabajadores tras el espejismo y crecerán los desempleados.

Los problemas principales a que se enfrenta el proceso de unificación monetaria y política son: primero un proceso de derechización irrefrenable; la diferenciación social que casi había desaparecido y el desempleo: habrá en diciembre votos para la derecha y lo peor, dice “será para los proletarios”.

Voy señala que junto con esta situación la política neoliberal de desregulación, que en Europa encabezó Inglaterra, para Alemania plantea nuevos problemas. Tras la guerra, la política de protección de la producción y el mercado garantizó no sólo la reconstrucción, sino un crecimiento sostenido, tanto que “somos ricos”, pero la apertura, la reprivatización, la liberalización de aranceles y ahora la compra de la RDA, hacen una combinación insoportable.

 “Teníamos paz económica” tercia Mariane Braig, una paz rota desde hace seis meses; la incertidumbre es la que pagará estos cambios.

Los salarios en la RDA y los precios no tienen ninguna relación con la RFA; habrá que reestructurar la industria, el comercio y el consumo en muy poco tiempo, no sin antes desequilibrar la vida de los alemanes de ambos países.

Los sectores más débiles de la economía en la RDA son el transporte, la electricidad; la comunicación, cuyo retraso tecnológico requerirá de fuertes inversiones. La restructuración más importante es la energía basada en el carbón, lo cual tendrá que desaparecer porque hay zonas amplias de alta contaminación que están poniendo en peligro la vida de muchas personas. Durante mucho tiempo en la RDA se negaron a depender del petróleo.

La industria química, una de las bases económicas en la RDA, no tiene perspectivas; la estructura de la industria es muy parecida a la de los años 50; existe un atraso en la electrónica y sin embargo tiene amplias perspectivas en la construcción de maquinaria.

Adicionalmente en la RDA existen problemas de calificación de mano de obra, lo que puede ser regulado en poco tiempo, porque existen buenos ingenieros. Pero todo el reajuste necesitará cunado menos 10 años.

Como Voy los especialistas en cuestiones económicas de la Confederación alemana de Sindicatos han puesto en tela de juicio las medidas políticas del gobierno de la RFA.

La apertura del muro para los berlineses del Este ya produjo los primeros desastres: empezó la escasez de algunos alimentos y sus fondos se están devaluando día a día con la especulación del cambio que ya se impone en toda la línea fronteriza: no de uno a dos como propone Kohol, sino de uno a cinco, como puede comprarse el marco de la RDA en cualquier entrada fronteriza.

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