Periodistas

Desinformación en los periódicos y discriminación en las redacciones: la prensa española a examen

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  • Mala retribución, paro y precariedad son los 3 principales problemas que señala APM

Por Adriana Rocha Pastor

SemMéxico/AmecoPress. Madrid, 20 dic. 2019. – Confirmado: el periodismo sigue con viejos y nuevos traumas y las periodistas siguen discriminadas. «Las diferencias por sexos entre los titulados y los periodistas en ejercicio y en paro» indican la discriminación que viven las mujeres en la profesión, según APM. Su último Informe Anual sobre el quehacer de la prensa española desvela datos segregados que analizan el problema. También ocurre con el reparto de los puestos directivos o la opinión del 52% de las personas entrevistadas, que afirman que para llegar a un alto cargo, a ellas se les exige más capacitación. El panorama actual aboca al techo de cristal y al «escaparse» a otros campos que no tienen que ver con la labor social del cuarto poder. ¿Tan diferente es el mismo trabajo para unas y otros?

El periodista “escudriña el devenir de la sociedad”, pero ¿y el devenir de nuestra profesión? Con esta primera idea sobre la mesa, Juan Caño, presidente de la Asociación de Prensa de Madrid, presentaba el “Informe Anual de la Profesión Periodística”, un estudio que refleja las luces y sombras del cuarto poder. En 2019, además de los datos y las estadísticas, hay 3 capítulos sobre temas candentes: la desinformación, la situación de los medios promovidos por periodistas y la precariedad de la profesión en Europa.

Justo esta semana, la web 24h de TVE fue hackeada: se coló una entrevista a Carles Puigdemont. La noticia solo la publicó un diario y el ejemplo basta para mostrar la decadencia actual del periodismo. Caño cree que la denominación fake news ya es una mentira en sí misma: “Si son falsas no son noticias”. “Desinformación” le parece más acertada.

David Corral, directivo y vocal de APM, felicita al Informe y recalca el trabajo de Luis Palacio y su equipo, “gracias al cual se ha ido complementando y enriqueciendo el contenido”. El año pasado, el tema específico fue La mujer en el periodismo: dos relatos.. Corral reflexiona sobre los últimos 8 informes: hay que ver qué pasa cuando la credibilidad se pone en juego. Desde 2012 hasta ahora, la confianza de la sociedad española en los medios está valorada, de media, con un 5,4/10. “Un aprobado raspado”, según el directivo, que también destaca una ligera mejoría en los últimos 4 años. Ante las “avalanchas y tsunamis de desinformación”, critica las “fuerzas que invaden la sociedad con noticias falsas conscientemente”. La lucha contra el fenómeno le resulta titánica pero necesaria.

Luis Palacio es quien dirige el Informe desde hace un tiempo. El 81% de profesionales cree que la sociedad tiene una opinión negativa sobre el periodismo, pero sí hay satisfacción por lo que se hace. ¿Cómo puede ser? Palacio, tras examinar los retos actuales, tacha la prensa como un “entorno laboral hostil”. Propone contemplar el futuro con cautela, redefinir el trabajo en un mundo digital…

Del número de personas licenciadas al número de contratos laborales hay un trecho. En 2013 se alcanzaron los picos de desempleo más altos, pero el paro periodístico todavía ha de resolverse. Más si segregamos por sexo: el 63% son periodistas mujeres en paro; el 37%, nuestros compañeros. El panorama es curioso porque el porcentaje de mujeres que acaban la carrera de periodismo es más alto, pero ¿entonces por qué tenemos menos trabajo? Sobre el reparto por sexos de los titulados en Periodismo, “la relación se mantiene bastante estable a lo largo de los años», coinciden precisamente los mismos porcentajes correspondientes al número de parados que al de licenciaturas, según la APM.

¿Qué está pasando en las universidades? ¿Y luego en el mundo laboral? El periodismo pende de un hilo porque, con los medios actuales, hay tanta información y la puede divulgar tanta gente… El Informe trata de diferenciar lo que es periodismo (informar a la sociedad) de lo que es comunicación corporativa (hacer las notas de prensa de una empresa). El modo de acceder a a la profesión es un indicador: Palacio afirma que la discriminación sexista entra en juego. Nosotras ocupamos el 61% del empleo en comunicación.

También se pone el punto sobre las íes en la problemática del contrato y el concepto freelance. Los factores que condicionan al periodismo por la digitalización desembocan en la creciente colaboración con otra clase de perfiles. ¿Provoca esto que los criterios pasen a ser periodísticos a técnicos? ¿Importa más cómo se presenta la noticia que la noticia en sí misma? Cada reflexión al respecto dirá una cosa: el Informe de APM recoge conclusiones e ideas que el periodismo necesita.

Las nuevas tecnologías, a las periodistas, nos sientan mejor que los medios impresos. El reparto de los puestos directivos de los 100 medios más influyentes de España está desnivelado: ellos están al mando en el 75% de los casos. Y se ha avanzado mucho a nivel igualdad al respecto: un incremento del 25% es muy positivo teniendo en cuenta que hace medio siglo ni siquiera hubiéramos hecho esta pregunta. Los datos segregados por sexo nos avalan en esta lucha, y Juan Palacio lo sabe: explica que a las mujeres se les exige más capacitación, por lo general. De las opiniones segregadas, de la voz única de las periodistas, nace el doble relato. Aunque se analice, la discriminación profesional la cuentan distinto ellas que ellos.

Palacio habla también del desplazamiento de los recursos económicos, la (necesaria) inversión publicitaria, la convergencia de diferentes disciplinas, la transformación de la información en infotainment. APM avisa de que se vislumbra el método paywall en el consumo periodístico español. Pero avisa, sobre todo, al propio sector: si pretenden cobrar por informar, el contenido no solo debería ser exclusivo (no de dominio público, como suele ocurrir) y de calidad. Independiente.

Los principales problemas del periodismo, en conclusión, son la mala retribución, el paro y la precariedad. En 2018 la posición de las mujeres en el periodismo se eligió como tema, pero fuera de etiquetarnos como “lo femenino” dentro de un campo, ¿qué tal lidiar con el doble relato? Aunque los datos segregados por sexo incitan a tomarse en serio la situación de las periodistas, todavía son muchas categorías, muchas tablas, que no se están analizando así. Si se sabe que las secciones de portada -Política, Economía y Deporte- son las más leídas, ¿por qué no preguntarse quién suele escribirlas? La desmotivación general puede desorientar a las periodistas recién graduadas si los datos demuestran que les va a ir peor que a sus compañeros de facultad. El avance es lento, pero es real. Y, como demuestra el Informe de APM, el terreno cibernético es más igualitario que el convencional. Si acaso las futuras periodistas no nos veremos en papel probablemente, tenemos una puerta abierta (un universo entero, quizá).

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