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¿Regresaría Cuauhtémoc al PRD?

Por Martha Elba Torres Martínez

SemMéxico. 09 de enero 2020.- Tras 25 años de militancia en el partido que fundó en 1989, a finales de noviembre de 2014, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano renunció al PRD. En su momento, las razones de su retiro fueron ampliamente difundidas y comentadas: la cooptación de los Chuchos y sus nexos con el poder presidencial priísta que llevaría a la debacle a la organización.

La exigencia de renuncia del comité nacional, encabezada entonces por Carlos Navarrete, por el caso del narcopolítico José Luis Abarca, hoy preso junto con su esposa, por el caso Iguala, fue la coyuntura. Pero no cedieron y Cuauhtémoc salió peleado con los Chuchos pero no con la militancia de abajo, particularmente sus paisanos. Nos consta las muestras de afecto hacia el ingeniero, desde Silvano Aureoles, hasta el más modesto cardenista, que aunque se dude, todavía los hay.

Como sea, Cárdenas no se equivocó. Pero vino a ser hasta finales del año pasado, que el PRD –con lo que queda- que rectificó: desaparecieron las corrientes para dar paso a la reunificación y la democracia interna. Los Jesuses Zambrano y Ortega, junto con Navarrete, no se van porque en ningún lado los quieren…

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El 7 de agosto de 2019, a través de un despacho de prensa, Juan Bernardo Corona, ya como dirigente estatal perredista, difundió su más reciente encuentro en la Ciudad de México, con el ingeniero Cárdenas. Retomamos tres párrafos:

“El Presidente del CEE-PRD subrayó que México requiere de la suma de todos los actores políticos, sociedad y gobierno, para que independientemente de ideologías, se puedan alcanzar los cambios”.

“Es muy importante destacar que desde el PRD, buscamos siempre las coincidencias para poder avanzar. Nuestra nación requiere de esa madurez política que siempre ha mostrado el PRD”.

“Hace 30 años surgió el PRD con la visión de grandes mujeres y hombres que deseaban la transformación de México, guiándose por el pensamiento nacionalista del Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. A 30 años de la fundación de nuestro partido, hemos dado pasos importantes y grandes aportaciones a México, pero sin duda que podemos hacer más”. Más claro, imposible.

Por eso, a Corona Martínez, en su primera rueda de prensa del año y a propósito de su estrategia de puertas abiertas y sumar, sumar, le preguntamos sobre la invitación al ingeniero para regresar al partido que fundó:

-Han visto las últimas declaraciones del ingeniero Cárdenas y lo ha dicho directamente, ahora recientemente a El País: Amlo y Morena no representan a la izquierda y no vemos que el gobierno actual vaya a sacar al país de los problemas.

Pero ¿si lo invitan?

-Hay una relación de respeto y amistad, y sin duda va a aportar mucho a Michoacán.

¿Regresa? ¿si o no?

-Acuérdate… Es política.

Que regrese Cuauhtémoc al PRD, lo sujetamos a la regla de la equiprobabilidad de la moneda en el aire: 50 por ciento que diga no. Que el hijo; que ya está ruco; su arrogancia. Pero también 50 por ciento que diga sí. ¿Qué pierde?

El PRD, al que prácticamente declaran difunto, gana. Requiere de una ancla muy pesada que le de estabilidad, no solo a la institución, sino al único valor que mantiene vivo y actuante: Michoacán, en este año que comienza la organización de las elecciones intermedias y por 13 gubernaturas. El sistema de partidos está de cabeza.

Cuauhtémoc tuvo razón. El partido que fundó fue saqueado y menoscabado, lo peor, por quienes les dio confianza y afecto. Enriquecidos, muchos de los izquierdistas rábanos, ahora sangran al país a través de Morena. Hay que reconocer que quedó la lealtad y amor al partido en millón y medio de militantes, que animaría el retorno del ingeniero.

Y es que nada más hay que ver. En tres décadas de la Revolución Democrática, hubo una veintena de presidentas y presidentes electos, interinos y encargados. ¿Dónde están?

El que le siguió al ingeniero Cárdenas, un buen hombre, Roberto Robles Garnica ya esta finadito; comenzando por Andrés Manuel, Porfirio Muñoz Ledo, Pablo Gómez Álvarez, Amalia García, Leonel Godoy y Leonel Cota Montaño, igual que Raymundo Cárdenas, están en Morena.

Chayo Robles en el botiquín; desaparecidos políticos Graco Ramírez, Agustín Basave y Alejandra Barrales. Ahí siguen, pero bien cabizbajos, los Jesuses, Navarrete y Guadalupe Acosta Naranjo. Así su negra consciencia. La supuesta dirección colegiada encabezada por Ángel Ávila es un mero formulismo…

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En tres meses, la suerte del sol azteca se definirá con su congreso nacional para refundarse y recuperar su democracia interna. E igual de importante: decidir la cesión de su registro como partido para la formación de “Futuro 21” como proyecto político de mayor alcance y al que, la oportunidad se pinta sola, por el desencanto creciente ante el fiasco que vino a resultar López Obrador y Morena.

Retornamos a un exacerbado presidencialismo, al absolutismo residente en Palacio Nacional donde su palabra es Dios y es ley. Mucha sangre costó a México y México no sabe cómo responder y actuar. Está sometido por doctrina o por miedo.

¿Alguien ve a alguien que con autoridad, prestigio y respetabilidad frente a López Obrador? Yo en lo personal, sí. A Cuauhtémoc. El único que puede personificar a la oposición de los contrapesos al poder omnipotente. Y no miento. El Presidente mantiene al ingeniero Cárdenas de lejitos.

Pruebas.

El 3 de julio de 2018, el entonces candidato presidencial ganador recibió en su casa de la colonia Roma, a Cárdenas.

«Él como otros dirigentes sociales, políticos, fueron los precursores de este movimiento y gracias a ellos y a muchos otros mexicanos, se logró este triunfo para iniciar la cuarta transformación de la vida pública de México. Me dio mucho gusto platicar ahora con el ingeniero, y ese fue el motivo de la entrevista», explicó López Obrador.

De acuerdo a las notas periodísticas, cuando se le preguntó al ingeniero Cárdenas si se unirá al proyecto de nación del presidente electo, respondió que solo está acompañándolo. «Vine aquí a saludar al amigo, a felicitarlo, esto es efectivamente un cambio”. La crónica de Sputnik planteó la interrogante sobre la posibilidad de integrarse al gabinete presidencial: «ese es otro asunto».

La designación, en agosto de 2018, de Lázaro Cárdenas Batel como coordinador de asesores de la Presidencia, fue interpretada, más que como una concesión al  ingeniero, como una pieza clave para las relaciones bilaterales México-Estados Unidos. Ni una cosa ni la otra. Ya parece que Marcelo Ebrard, quien se siente el vicepresidente del país, se lo permitiría.

Lo único que pidió que pública y abiertamente pidió Cárdenas Solórzano a Amlo, fue que asumiera el compromiso de revertir la Reforma Energética, lo que no cumplió.

La respuesta del ingeniero afloró hasta la entrevista de diciembre pasado, a El País, y que fue referida por Juan Bernardo Corona:

“No conozco cuáles son las propuestas de Morena para elevar el crecimiento económico o para hacerlo sostenido y a largo plazo. Ni conozco sus propuestas respecto a la política exterior ni para reducir la desigualdad. No sé dónde esté Morena desde el punto de vista ideológico”.

Sobre si México podría estar ante otro sexenio perdido, el ingeniero señaló: “eso es lo que pensamos muchos. Espero que no”.

“En estos momentos en México es muy difícil decir quién está en la izquierda y quién no. No veo una izquierda organizada en este momento, ni a ningún político importante ubicado en lo que yo llamaría izquierda”.

Y echó abajo el “cardenismo” de López Obrador y de dio su llegue a Marcelo:

“Lo que yo llamaría cardenismo, sería una lucha permanente por el rescate, ampliación y ejercicio efectivo de la soberanía del país, por la elevación de los niveles de vida de la gente, por una política internacional que busque la equidad en las relaciones. No lo veo. No veo que nadie esté al mismo nivel que los personajes que aparecen en el emblema de Morena: Hidalgo, Morelos, Juárez y Lázaro Cárdenas”.

Pues entonces, aun a sus 84 años, Cuauhtémoc tendría la última oportunidad de componer las cosas. Una vuelta a la tuerca de tres décadas. Como vamos, ya solo nos puede ir peor…

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