Mujer y PolíticaSoledad Jarquín Edgar

Mujeres y Política

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La tragedia cotidiana es la corrupción

* Tráfico de armas en México y el dolor

Soledad Jarquín Edgar

SemMéxico, 10 diciembre 2019.-  La noticia está en todos lados. Una maestra es asesinada por su alumno de 12 años, quien se suicidó. Esto en Torreón, Coahuila. Nuevamente, como casi a diario, hay conmoción entre buena parte de la población mexicana.

Ojalá mañana Andrés Manuel López Obrador tenga una respuesta correcta, porque seguramente se le preguntará en la mañanera sobre este lamentable hecho. Ojalá el presidente de México, aquel de la esperanza y la anticorrupción, no venga a decirnos que todo está en calma, porque a estas alturas, espero se haya dado cuenta, ya no hay calma, queremos resultados.

Porque si no me equivoco estamos muy cerca de cumplir 15 años de vivir en medio de una guerra contra el crimen organizado, una confrontación mal planeada, con equivocaciones, con fuertes tufos de corrupción gubernamental, donde se ha dicho la peor parte se la ha llevado la sociedad mexicana, y el lamentable hecho de Torreón es una muestra más de lo que las y los expertos, como la Red por los Derechos de la Infancia en México ha expuesto (https://www.semmexico.mx/?p=15384).

Pero la sociedad, las personas que formamos este país, yo, nos hacemos esta pregunta. ¿Si México no es productor de armas por qué tanta violencia en este país? ¿Quién o quienes introducen las armas a México? ¿Quiénes se hacen de la vista gorda? ¿Por qué solo hablamos de corrupción en el tráfico de enervantes y otras sustancias y no en el tráfico de armas en este país? ¿Qué le decimos al vecino y belicoso país del norte que produce las armas? O ya se nos olvidó que algunas de las armas utilizadas en la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa eran armas traficadas desde Europa, países del primer mundo que también contribuyen a la condición de guerra, de inseguridad permanente que vivimos.

Cómo nos explicamos esta condición que se traduce en cifras alarmantes como la recién dada a conocer que señala que entre 2006 y 2019 hay 60 mil 53 personas desaparecidas. Se trata de un aumento del 50% respecto a cálculos anteriores, datos que ofreció Alejandro Encinas, subsecretario de Gobernación. Donde por cierto al menos, son sus cálculos, el 25 por ciento de las víctimas son mujeres, adolescentes y niñas.

O cómo podemos entender otra cifra de REDIM que refiere que 2019 es el año con el mayor número de homicidios dolosos en la historia del país. Desde el año 2000 al cierre del 2019 alcanza cerca de 21 mil niñas, niños y jóvenes víctimas de homicidio doloso; mas de 7 mil casos de niñez desaparecida. Diariamente desaparecen 4 y asesinan a 3.6 niñas niños y adolescentes”.

A ello habría que agregar la cifra de periodistas asesinadas y asesinados, de personas defensoras de Derechos Humanos, que en el último año también resultó catastrófico e indignante, para quienes todavía no perdemos la indignación.

Y en este recuento doloroso hay más que decir, en el año que recién terminó casi tres mil mujeres fueron asesinadas, este dato también oficial del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

Y esas son las cifras. Las que nos sorprenden.

Pero hay algo que la sociedad mexicana, el presidente, los gobernadores y la gobernadora, las y los fiscales, quienes imparten justicia no entienden, no comprenden, me refiero al dolor que deja en las familias el hecho de saber que armas traficadas, introducidas ilegalmente a México, les han quitado la vida a seres queridos, parte de nuestras familias, nuestras hijas e hijos, nuestros hermanos… Con esa idea nos despertamos y nos dormimos cada noche quienes lo hemos padecido, y quienes no, se despiertan y duermen rogando a sus dioses que no les suceda.

Pero tenemos que entender que solo se explica con actos de corrupción, esos que Andrés Manuel López Obrador tiene que resolver antes de decir que en este país se acabó la corrupción, porque mire usted Presidente hoy nuevamente una tragedia múltiple asola nuestras vidas y gracias a que la corrupción no ha terminado.

Terminar con la violencia en México tiene como imperativo terminar con la circulación y tráfico de armas, castigar a quienes lo permiten. ¡Eso, caiga, quien caiga! Porque, aunque para muchas personas el daño ya está hecho, todavía podemos evitar que siga ocurriendo.

#JusticiaParaSol

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