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Copas menstruales: ¿pudieran ser tendencia en Cuba?

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  • Apoyándose en donaciones, jóvenes feministas promueven con rápida aceptación el uso de la copa como la alternativa más saludable y ecológica, aunque apenas se conoce en el país.

Redacción IPS Cuba

SemMéxico/IPS Cuba. La Habana, 11 de enero 2020.- La convocatoria para entregar de forma gratuita más de 150 copas menstruales se lanzó por redes sociales como Facebook y Whatsapp con apenas un día de antelación. Aun así todas las mujeres que asistieron no alcanzaron uno de estos recipientes.

El encuentro, realizado el 4 de enero en el privado California Café, en el barrio habanero de Vedado, fue el primer paso de un proyecto que busca facilitar y educar sobre este dispositivo de silicona, que se inserta en la vagina para recoger el flujo menstrual y resulta reutilizable hasta por 10 años.

A eso se añade que en Cuba todo indica que no se comercializan en el mercado formal y las pocas ofertas en el informal exigen el equivalente a 15 dólares por cada copa.

La estudiante universitaria Samantha Olazábal, de 22 años, es la principal gestora de la iniciativa con el apoyo del grupo de mujeres creadoras La Manada, quienes ganaron popularidad cuando a finales de 2019 fueron las únicas mujeres que replicaron en la isla caribeña el performance feminista Un violador en tu camino.

“Estoy sorprendida por la cantidad de personas que vino”, dijo a la Redacción IPS Cuba, al cierre de la actividad, que consistió en seis rondas de explicaciones y respuestas a preguntas por parte de las organizadoras, además de la entrega de las donaciones.

La idea

Olazábal, estudiante de la Facultad de Medios de Comunicación Audiovisual, en la Universidad de las Artes, obtuvo su primera copa hace dos años gracias a un amigo estadounidense, quien también la apoyó en la idea de conseguir financiamiento para traerlas gratis a Cuba.

Samantha Olazábal explica cómo colocar la copa menstrual a las chicas que acudieron a su convocatoria.Foto: Archivo IPS Cuba

“Hice un video explicando nuestra intención y ahí lanzamos el crowdfunding (micromecenazgo) en la plataforma GoFundMe, pero no duró mucho tiempo por las prohibiciones de usar esa plataforma para canalizar donaciones para Cuba”, contó.

Pero, “a los tres días, mi amigo me envió la foto de una caja con las primeras 100 copas, y a partir de ahí llegaron otras más. Hoy repartimos más de 150 y muchas personas no alcanzaron”, comentó.

El interés de quienes asistieron a la actividad, en su mayoría jóvenes, fue documentado para respaldar la continuidad del proyecto que quiere extenderse a todas las provincias del país y contar con una plataforma digital, para recoger las experiencias de las usuarias cubanas.

“La idea es iniciar con las copas, pero nuestra intención es continuar educando respecto a la menstruación, el cuerpo femenino, el autoconocimiento”, explicó Olazábal.

Para estas jóvenes es una necesidad que se conozca más sobre la copa y sus ventajas. Entre ellas, resaltaron que reduce el riesgo de infecciones, es la opción más ecológica y además elimina los gastos por almohadillas sanitarias, que por demás en ocasiones escasean en el país, prevalece la mala calidad o sus precios son elevados.

Reducir el impacto ambiental que produce el plástico y el nailon de las almohadillas está entre las principales razones en el mundo para decantarse por esta opción, que cobra auge en la actualidad aunque se reportan copas rudimentarias desde 1867 en el mundo.

Experiencias de usuarias

“Para mí es una razón importantísima y creo que en la medida que la gente pueda escoger este pudiera ser un elemento de mayor peso”, compartió Susana Hernández, periodista, quien llegó a su primera copa hace tres años también por una donación.

Varias de las asistentes dijeron conocer sobre sus beneficios, que querían usar la copa pero no habían podido acceder al recipiente menstrual.

“Hace dos años escuché hablar por primera vez de la copa por una youtuber, y después por una amiga. Empecé a buscarla pero conseguirla aquí es difícil, cuando tuve la oportunidad de viajar las vi pero costaban entre 35 y 40 dólares”, reveló Yuiet Rubiños, de 20 años, productora y diseñadora de la marca KHR Khronos Art Group.

Para Lisandra Castro, filóloga de 28 años e integrante de La Manada, “esta es una manera de autogestionar una necesidad que tenemos y sería bueno que se extendieran este tipo de acciones».

“Genial la idea… es una información y un producto que no tenemos otra manera de obtener”, evaluó Claudia Karina Ricardo, historiadora de arte, de 29 años.

Entre los comentarios generados por la convocatoria, una minoría refirió artículos en la web sobre efectos negativos con el uso de la copa. Las organizadoras instaron a buscar siempre más información, documentarse y compartir experiencias antes de descartar.

“La información de cómo usarla vino en gran parte de nuestra experiencia personal. Por supuesto, es una elección individual, no todas se adaptan o les gusta, pero la idea es que se conozca por la mayor cantidad de mujeres, como un recurso más saludable y ecológico”, valoró Castro.

Una de las vías utilizadas para convocar al encuentro fue el grupo en la red social Whatsapp creado por quienes participaron en el performance Un violador en tu camino.

“Dentro de este grupo hay convivencia, sororidad, ahí también está Samantha que ya trabajaba en este proyecto, y nos unimos para la promoción del encuentro, buscar una colega que hiciera el cartel, compartir la poca experiencia que teníamos sobre el uso de la copa”, contó la filóloga. 

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