Mujer y PoderNatalia Vidales

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Crónica de la “misa” de AMLO en Sonora

* Pocos aplausos de una comunidad agraviada

Natalia Vidales Rodríguez

SemMéxico, 13 de enero 2020.- Muy apropiado al ambiente de duelo y de contrición que se vivió este domingo en el Rancho La Mora en Bavispe, Sonora, por parte de la comunidad mormona y de los deudos de las familias Lebaron, Miller y Langford masacradas el pasado día 4 de noviembre. El Presidente López Obrador optó por un discurso pleno de conceptos y de principios morales por sobre las obligaciones del gobierno y se olvidó, esta vez, de las arengas en contra de los conservadores y de los malos gobiernos del pasado.  

El Presidente arribó a la cita con una hora de retraso, pero el motivo le mereció el aplauso de varios de los asistentes, porque se debió al viaje en automóvil de Agua Prieta a Bavispe que le llevó tres horas, donde advirtió el mal estado de los caminos vecinales y se comprometió a realizar un programa social para resolver ese y otros problemas de la zona. “Desde los aviones -dijo AMLO- no se ven las necesidades de la gente; solo caminándolos”.

Los aplausos fueron escasos porque el evento no se dispuso con un público presto al halago al mandatario, sino de una comunidad agraviada por lo sucedido, y a la vanguardia del reclamo a las autoridades para que se haga justicia y para que se les garantice la seguridad y protección en esa área de la alta sierra entre Sonora y Chihuahua. Sin embargo, es notorio en el poblado que muchas familias han abandonado luego de ocurridos los hechos en que murieron nueve mujeres y niños, a manos de un grupo de criminales sin que hasta la fecha se sepa el motivo de la agresión (pese a detención de seis “presuntos responsables” de ella).

El rostro de quienes asistieron era a veces dubitativo –aunque siempre respetuoso– ante las palabras de AMLO, sobre todo cuando se reservó información sobre el crimen (para atender “el debido proceso”, dijo el mandatario, o sea los derechos humanos de los asesinos), porque la reunión era, precisamente, para conocer el avance de las investigaciones, aunque se les aseguró que se conocería la verdad de lo sucedido.

Buena parte de su discurso lo dedicó López Obrador a señalar -a manera de ministro eclesiástico- que el ser humano no era malo por naturaleza, sino que diversas circunstancias, entre ellas la falta de oportunidades a los jóvenes, los orillaban a sumarse al crimen, pero que los programas sociales, las becas, las opciones de trabajo y de estudio irán remediando esa situación; se pronunció a favor de los valores, y los principios del buen ejemplo, la reconciliación y la paz, al  bienestar del alma y contra el materialismo, a la igualdad, a la regeneración de la vida nacional y demás conceptos virtuosos, de manera similar a los llamados que dan los sacerdotes en los sermones dominicales (y que la gente suele olvidar en cuanto sale de misa).

Sin embargo, ya con un tono de autoridad, señaló que los culpables tendrían su castigo. Y anunció que se erigiría un monumento a las víctimas y que se haría un Reconocimiento a quienes ayudaron inicialmente a los afectados con riesgo de sus propias vidas (pero ello no causó efecto alguno en el rostro de los presentes). 

De los mandamientos de la comunidad mormona resaltan dos sobre el tema: uno, que el ser humano es responsable y que debe pagar por sus pecados y sus crímenes (sin aceptar aquello del pecado original que condenó al género humano); y otro, sobre el respeto a las autoridades…y la obligación de éstas de hacer cumplir la ley. De ahí tal vez, el que no se advirtiera del todo una conformidad con lo apuntado por el Presidente, pero su compromiso de avanzar en las investigaciones y de reunirse una y otra vez con ellos hasta esclarecer los hechos finalmente dejó satisfechos a los asistentes.

Previo al discurso, el Presidente y los deudos de las personas acribilladas  tuvieron una reunión privada, de la cual trascendió que continúan las diferencias sobre el móvil del crimen: para el gobierno todo se debió a una confusión entre bandas criminales, dado lo similar de los vehículos en que se desplazan por la zona y porque, según esto, una vez advertido el error los sicarios dejaron que los sobrevivientes escaparan; pero Julián Lebarón (hijo de Rhonita, una de las víctimas), sostiene que fueron el blanco de los criminales por el testimonio de un joven que logró escapar y que vio cuando, ya  con las manos en alto, ejecutaron a una de las mujeres).

La reunión (y las que se programaron para el futuro) no evitará la realización de una marcha de tres días de Cuernavaca a la CDMX a partir del próximo  23 de Enero y que fuera anunciada el pasado viernes cuando los afectados y diversas  ONG´S acudieron al Senado de la República  exigir Justicia.    

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