La pobreza y la feminización de la vejez: desigualdades apremiantes a resolver en AL

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  • Un tercio de las mujeres de la región depende totalmente de otros para su subsistencia: CEPAL

Elda Montiel

SemMéxico. Ciudad de México. 27 de enero 2020.- La región de América Latina y el Caribe está creciendo menos, a la vez que se incrementan las desigualdades y la pobreza aumenta, lo que repercute al gasto social y sobre todo, a las políticas que repercuten en la vida de las mujeres.

Un tercio de las mujeres de la región depende totalmente de otros para su subsistencia, lo que se suma al hecho de que están sobrerrepresentadas en la población en situación de pobreza: el promedio regional del índice de feminidad de los hogares en situación de pobreza (que incluye a 18 países) subió de 105 mujeres por cada 100 hombres en 2002 a 113 mujeres por cada 100 hombres en 2018.

El número de mujeres sin ingresos propios se redujo del 41,0% en 2002 al 27,5% en 2018, sin embargo, este último porcentaje sigue siendo superior al de los hombres en la misma situación (13,1%).

“Las desigualdades de género son un obstáculo para el desarrollo sostenible, y los cambios en el escenario que enfrenta la región son una manifestación de la urgencia de avanzar decididamente hacia estilos de desarrollo que contemplen en sus cimientos la igualdad de género y la autonomía de las mujeres, así como la garantía de los derechos de todas las personas sin excepción”

Esto plantea el informe “La autonomía de las mujeres en escenarios económicos cambiantes”  que será presentado oficialmente por Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva del organismo regional, durante la XIV Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, que se celebra a partir de hoy y hasta el 31 de enero de 2020 en Santiago, Chile.

La feminización de la vejez

El informe de la CEPAL hace la advertencia, ante la feminización de la vejez, que si los Estados no brindan prestaciones y servicios públicos adecuados, las familias, y en particular las mujeres, tendrán que responder de forma individual, cada vez más, a las exigencias de cuidado de las personas mayores, muchas veces a expensas de su participación en el mercado laboral, su bienestar y su realización personal.

La división sexual del trabajo y la injusta organización social del cuidado es uno de los nudos estructurales de la desigualdad de género en la región. Las mujeres de la región dedican diariamente el triple del tiempo que los hombres al trabajo doméstico y de cuidados no remunerados.

El informe indica que en América Latina y el Caribe las mujeres son las principales responsables de cubrir las necesidades de cuidado de las personas adultas mayores, en un contexto, además, de feminización de la vejez: por cada 100 hombres de 60 años y más hay 123 mujeres en ese mismo tramo etario, mientras que para el caso de la población de 80 años y más la cifra alcanza 159 mujeres por cada 100 hombres.

El informe señala que  es preciso redoblar los esfuerzos para diseñar políticas públicas de igualdad que reconozcan el aporte de las mujeres a la economía a través del trabajo doméstico y de cuidado no remunerados, y que promuevan la corresponsabilidad y una distribución más justa de las cargas de trabajo.

El informe, si bien se reconoce importantes avances en materia de igualdad de género y autonomía de las mujeres en la región, sobre todo en lo referente a los marcos normativos e institucionales para el diseño e implementación de políticas en las tres dimensiones de la autonomía de las mujeres: física, económica y en la toma de decisiones, persisten diversos nudos estructurales que es necesario desatar.

En el documento señala que las mujeres están subrepresentadas en los campos de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, lo que limita sus posibilidades de una mejor inserción económica, y, en un contexto global de creciente expansión y volatilidad de los mercados financieros, persisten condiciones desfavorables de acceso al crédito para ellas. El monto total de crédito vigente de las mujeres equivale a un 57% del monto de los hombres en el caso de Chile, a un 67% en el caso de Costa Rica y a un 59% en el caso de Guatemala.

La automatización, apunta el estudio, traerá cambios en la organización del trabajo remunerado, afectando principalmente actividades que concentran tareas rutinarias. Se estima que un 50,1% de las mujeres de la región se desempeñan precisamente en trabajos no calificados o de servicios, ocupaciones con alta probabilidad de automatización.

El informe denuncia, de igual forma, la invisibilización de las mujeres indígenas y afrodescendientes. Por ejemplo, la proporción de mujeres jóvenes afrodescendientes que no estudia ni trabaja de manera remunerada es 2,6 veces superior a la de los jóvenes no afrodescendientes ni indígenas.

“Para avanzar hacia el logro de la autonomía y los derechos de las mujeres en el contexto actual, es necesario un abordaje integral y transformador de la política pública. Debe analizarse la interacción entre las políticas macroeconómicas, productivas, de innovación, climáticas y de empleo con las políticas de cuidados, de educación, de migración, de salud y de erradicación de la violencia contra las mujeres, y avanzar para superar estos desafíos de forma conjunta”, propone la CEPAL.

Los países de América Latina y el Caribe deben acelerar el cumplimiento de los compromisos asumidos por los Gobiernos para el logro de la igualdad de género y la autonomía de las mujeres en la región, en el marco del complejo contexto económico actual y teniendo en cuenta los múltiples desafíos que plantean las transformaciones tecnológicas, demográficas y climáticas en curso, sostiene la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

En el encuentro, organizado porla CEPAL con apoyo de la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU Mujeres), participarán los Vicepresidentes de Colombia, Costa Rica y El Salvador y una veintena deministras de la Mujer y altas autoridades de los mecanismos para el adelanto de las mujeres de la región, además de representantes de organizaciones de la sociedad civil, del sector académico, de organismos intergubernamentales y del sistema de las Naciones Unidas.

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