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“Mordida” disfrazada del presidente López Obrador

* Pasó la charola como en sexenios pasados

Natalia Vidales Rodríguez

SemMéxico, 17 de febrero 2020.- ¡Vaya fórmula mágica encontró el Presidente Andrés Manuel López Obrador, para la colocación de los cachitos de la rifa del avión presidencial! (que, por cierto, se rifará, pero no se entregará, en otra de las entelequias simbólicas del nuevo régimen).

Pasó “charola”, como en los sexenios pasados para que los empresarios invitados a cenar en el Palacio Nacional la semana pasada aflojaran la chequera con la aportación de un mínimo de 20 millones de pesos cada uno.

Así, como se lee.

Es una cuota -mordida para ser más claros- como los que de siempre se han acostumbrado hacer en el gobierno para obtener privilegios. Un pago como los que tanto criticó AMLO en el pasado…cuando era oposición; pero que ahora en el la 4T no hace la mayor diferencia.

Los 100 empresarios que estuvieron en el evento, salvo contadas excepciones, se comprometieron a adquirir los boletos esperando, claro, que sean beneficiados en los contratos del futuro para que, seguramente -de forma directa y sin licitación-  les lleguen como regalo por su generoso donativo. Porque nadie da algo a cambio de nada; y menos millonadas como esta: ¿Se acuerda Usted de aquellos 25 millones que les pidió Salinas, en su época, también a cada uno de lo más granado del empresariado nacional para financiar la campaña del PRI?  

¿Cuál es entonces la diferencia con las acciones de los funcionarios corruptos de otros sexenios con el de hoy? Solo la estrategia: hacer ver que todo es transparente y honesto. Las tareas del gobierno están perfectamente establecidas en la ley, con sus presupuestos respectivos asignados por el Congreso de la Unión, precisamente para garantizar su correcta aplicación y evitar las arbitrariedades, como ésta. 

Porque…comprometer a un gremio a dar una aportación «voluntariamente a fuerzas” deja clarísimo que  es a cambio de «algo». De ese «algo» que ya sabemos qué es: el contubernio de los negocios con el gobierno, y que tantas veces nos dijo el Presidente que separaría “de tajo”. Y hoy vemos que no.

Lástima que los empresarios presentes se doblegaron ante el presidente en lugar de enviar a él y a México entero un mensaje muy claro: que no se prestarán a chantaje de ninguna índole. Ni a corrupción disfrazada de buena voluntad.

Las acciones altruistas y de beneficio social que el gremio empresarial hace son conocidas…y son muchas, así que no tienen por qué rebajarse ante la prepotencia de un personaje -el Presidente, claro- que los ha ofendido sistemáticamente y a quienes encima llama «la mafia del poder». Los empresarios han sido humillados por el presidente en las «mañaneras» y hoy…han cedido sin chistar.  Perdieron la oportunidad de demostrar de qué madera están hechos.

Qué decepción. Qué vergüenza. Precisamente por ser quienes son, empresarios de éxito, se hubiera esperado un discurso fuerte como los que tantas veces ha pronunciado, por ejemplo, el líder de la Coparmex, Gustavo de Hoyos -quien por lo visto no fue invitado al convite y que por supuesto, no hubiera aceptado la cuota voluntaria. Pero sus colegas se quedaron calladitos de forma por demás vergonzosa.

¿Les redundará en un beneficio económico esta «mordida disfrazada»? Obvio, pero… ¿a cambio de qué? De su dignidad, por lo pronto.

En este caso, como ya en tantos otros que la ciudadanía viene observando, puede decirse que tenemos en AMLO a un mandatario “retro”: que en vez de avanzar repite, desde la silla presidencial, los vicios de antes.  

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