Congreso

PES propone tipificar como delito “ataque con ácido o sustancia corrosiva”

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* Senadores buscan castigar con 12 años de prisión a los agresores

* El atacante no busca acabar con la vida de la mujer, sino destruirla

Elda Montiel

SemMéxico, Cd. de México, 19 de marzo 2020.- Senadoras del Partido Encuentro Social presentaron una iniciativa para considerar como delito el “Ataque con ácido o sustancia química” cuyo objetivo es dejar cicatrices en el rostro o cuerpo, principalmente en razón de género, pero también por racismo o xenofobia o los delitos de odio, con una sanción que va de ocho a 12 años de prisión. También se especifica que el personal de salud debe notificar este tipo de agresión.

Las senadoras Elvia Marcela Mora Arellano, Katya Elizabeth Ávila Vázquez y Eunice Romo Molina, del Grupo Parlamentario del Partido Encuentro Social, presentaron al pleno del Senado la iniciativa con proyecto de decreto por el que se reforma el inciso e) de la fracción l del artículo 85 y se adiciona un Capítulo l Bis, intitulado: «Ataque con ácido o sustancias químicas» al Título Decimonoveno del Código Penal Federal.

La iniciativa de decreto propone incorporar al catálogo de delitos el ataque con ácido o sustancias química y precisan que es necesario la tipificación específica, a fin de evitar en nuestro país una situación como la que se vive en Colombia, India o Bangladesh, donde la falta de regulación adecuada contribuyó a aumentar la incidencia de este tipo de ataques. 

Aunque no existen estadísticas precisas sobre este delito, la mayoría de las víctimas son mujeres y niñas; el rostro, el cuero cabelludo y los miembros son las áreas del cuerpo que suelen ser afectadas en este tipo de agresiones.

Sin embargo, en 2013 una organización no gubernamental calculaba que cada año se documentan mil 500 casos, con un subregistro de aproximadamente 60 %, a nivel mundial.

Los países como la India, Colombia, los países musulmanes y de Asia Sudoriental presentan la mayor incidencia de casos en su mayoría mujeres y niñas, excepto en Camboya.

En la exposición de motivos, se destaca que se carece de estadísticas precisas sobre este tipo de delitos, en parte porque no existe una adecuada tipificación y a que las víctimas no las denuncian por miedo, pues es frecuente que tales agresiones ocurran en el ámbito de la familia, la pareja o la comunidad.

En el análisis de las agresiones con ácido, es necesario considerarlos desde la perspectiva de género, pues estos ataques comparten características que los aproximan con la de violencia de género: el sujeto activo suele ser un varón y quien resiente el daño de las acciones violentas es una mujer.

La cara, el cuero cabelludo y los miembros son las áreas del cuerpo que suelen ser afectadas en las agresiones con sustancias químicas corrosivas.

Es frecuente que, antes de la agresión, haya existido una relación cercana -que hubieran sido vecinos, compañeros de trabajo, amigos, novios o cónyuges, es decir, no resulta necesario que hubiera existido convivencia; y que en esta relación exista una desigualdad en el ejercicio del poder.

El objetivo del autor del crimen no es acabar con la vida de la mujer, sino destruirla

y marcarla para siempre, es una manera de enviar un mensaje a la mujer y a la

sociedad. Lo que se quiere decir es: «si no eres mía, no serás de nadie más». Por

eso buscan desfigurar el rostro, que es el eje del cuerpo de una mujer.

Al respecto ONU Mujeres incluyo recomendaciones sobre los ataques con ácido en el Suplemento del manual de legislación sobre la violencia contra la mujer «Prácticas perjudiciales contra la mujer»,señalando que la legislación dirigida a la eliminación de esta forma de violencia debe considerar cuatro elementos: a) tipificar como delito específico los ataques con ácido; b) ilegalizar la venta sin licencia de cualquier tipo de ácido; e) regular la venta de cualquier tipo de ácido; y d) obligar al personal médico a comunicar a la policía todos los casos de lesiones causadas por ácido.

La iniciativa especifica que los ataques con ácido u otros agentes químicos se entienden como el acto de lanzar dichas sustancias contra el cuerpo de otra persona a fin de desfigurarla, mutilarla, torturarla o matarla. El impacto de este tipo de agresiones es permanente, y afecta no sólo la integridad física de la víctima: lastima gravemente su estructura psíquica y su inserción en la vida cotidiana.

Como lo establece la Convención de Belém do Pará, que parte del reconocimiento de que la violencia contra las mujeres, misma que define como una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y hombres, estas agresiones, acciones o daños constituyen una violación a los derechos humanos y, por tanto, una ofensa a la dignidad humana.

Los países con alta incidencia de ataques con agentes químicos corrosivos tienen

diversas formas de penalizarlos: En Bangladesh, los ataques con ácido se castigan con la muerte y se dispone por ley el control de la venta de los agentes químicos, lo que ha contribuido a reducir significativamente la incidencia de estos delitos después de la adopción de las leyes específicas.

En Colombia, la falta de tipificación de los ataques con ácido permitía que los agresores quedaran en libertad o recibieran penas insignificantes en comparación con el daño causado a las víctimas. La adopción en ese país de la Ley Natalia Ponce de León, por la que se tipificó el ataque con ácido y se determinó el control de la venta yproducción de sustancias químicas, también ha coadyuvado a disminuir el número de casos en ese país.

En los países islámicos donde la sharia tiene vigencia, como Paquistán o Irán, los perpetradores pueden ser castigados por el principio qisas, es decir, a sufrir el mismo daño que sus víctimas.

SEM/em/sj

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