Mujer y PolíticaSoledad Jarquín Edgar

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Pandemia contra pandemia

• Inaceptable violencia en Oaxaca

Soledad Jarquín Edgar
SemMéxico, 13 de abril, 2020.- En la década pasada se plasmó en las leyes el derecho de las mujeres a vivir libres de violencia y el reconocimiento del feminicidio como tipo penal, poniendo de esta manera el acento en las razones de género que llevan a arrancarle la vida a las mujeres. Sin duda avances. No teníamos ni idea de lo que, para muchos gobernadores, procuradores, hoy fiscales, agentes del MP y personal de los tribunales significaría.

Ha sido simplemente difícil y en muchos casos, pese a las leyes, ha resultado, en otros, totalmente imposible, para las autoridades, no así para las víctimas directas de la violencia machista, las sobrevivientes del feminicidio y menos aún para las familias. Ejecutar acciones de investigación y procuración de justicia desde una perspectiva de género, “esas razones no entendibles por quienes conforman el sistema policial y judicial”, han provocado que se violente un precepto básico: la prontitud de la impartición de la justicia y ha tenido el mejor ejemplo en la impunidad.

Me pregunto qué habría pasado si, como se ha dicho, la violencia feminicida se tomara como una emergencia nacional, que exige atención, tanto como hoy se está haciendo con la pandemia que asola el mundo: el COVID 19.

Estoy segura que tendríamos otros resultados: Es decir, si desde las fiscalías fueran capaces de entender el valor de la vida humana al momento de emprender las acciones de investigación. Tal y cómo hoy lo hacen personas dedicadas a las ciencias biológicas para encontrar la vacuna o el personal médico en los hospitales para salvar vidas.

Habríamos mejorado mucho, si las autoridades entendieran que los medios públicos, al menos esos, hubieran emprendido una campaña contra la violencia constante como el #QuédateEnCasa y los memes en las redes sociales operaran en con ese sentido para ayudar a condenar, a rechazar, a prevenir y a obligar a sancionar la violencia contra las mujeres.

Si, como en esta emergencia sanitaria se destinaran cientos de miles de pesos a la educación no patriarcal, a programas mediáticos a favor del reconocimiento de las mujeres, a rechazar, reitero, la violencia contra nosotras, a impulsar su desarrollo y a garantizar el ejercicio de sus derechos en toda la plenitud que persigue la igualdad feminista, en cuatro días, los últimos cuatro de la semana que terminó, en Oaxaca no habrían sido asesinadas siete mujeres.

Y si cada día se hiciera un corte informativo nacional, para hablar sobre nosotras en positivo, sin rosasdeguadalupe, ni telenovelas románticas, ni series de televisión de paga sobre inalcanzables príncipes azules, y sí que hablen sobre la autonomía de las mujeres, la maternidad por decisión y no por imposición…

Pero no, parece que la violencia contra las mujeres no es una emergencia nacional. De ahí que en los “días santos” que acabamos de vivir, gobernadores como el de Oaxaca sostenga en un video que le importa mucho salvar vidas…pero se refería a las del coronavirus no la vida de las mujeres, porque para el caso de las siete asesinadas ni una sola palabra.

Me pregunto, con un dejo de ingenuidad, qué pasa con las corporaciones policiacas, ¿Quién vigila las calles? Por qué la mayoría de esos asesinatos se dieron en un contexto comunitario, utilizando armas. ¿Dónde está la Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca? ¿Existe?

Entenderán que nos hemos convertido, las mujeres, sus hijos e hijas, en botín de una guerra machista en las calles, que seguimos siendo el blanco de la delincuencia organizada y que el hogar, como ya sabemos, no es el lugar seguro que nos enseñaron en la literatura romántica, donde al casarse mujer y hombre serían felices para siempre.

Solo eso quería escribir. Hablar sobre lo mucho que ha fracasado eso que pomposamente llaman políticas públicas de género. Si no lo pueden entender, solo observen el tamaño de la violencia y el daño irreparable que produce.

Al menos en Oaxaca, dos organizaciones llevan el conteo hemerográfico de la violencia, inaudito que no lo sepan, imposible pensar que no lo entienden. Yo creo que el funcionariado que encabeza esa supuesta política pública de igualdad, de seguridad, de procuración e impartición de justicia: no tienen vergüenza. Ustedes ya saben de quienes habló.

Imposible pensar que pueden considerar que la violencia contra las mujeres es una emergencia nacional y que, por tanto, tendría que haber una respuesta tan semejante a la respuesta que hoy se intenta dar a la pandemia que enfrentamos. Pero algo diferente ya se habría gestado en la mente de los hombres que consideran que las mujeres son de su propiedad y en las mujeres que buscan cómo salir de la espantosa realidad de la violencia.

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