Botella al MarMartha Canseco

Botella al Mar

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Lo que el virus se llevó

* ¡Dios no es el dinero, el dinero no es Dios!

Martha Canseco González

SemMéxico, 20 de abril, 2020.- Hace muchos años, cuando trabajaba en Canal 13, hoy TV Azteca, como analista de información internacional, mi amigo Rafael Bernal y yo estábamos siguiendo los acontecimientos en Panamá, el general Noriega estaba a punto de ser derrocado por Washington. Nuestro corresponsal allá, Epigmenio Ibarra, literal se jugaba la vida cada día, para sacar la nota. Fue a través de la señal internacional de OTI, que espantados vimos cómo los llamados “Batallones de la Dignidad” brazo paramilitar del gobierno panameño, le daban tremenda tunda a nuestro compañero, acusándolo de traidor.

Se lo informamos de inmediato a la jefa Kika Moncada, quien la puso como nota principal de la sección y fue a ver al director, cuando regresó, desencantada nos dijo: – ¡no quiere la nota, dice que es demasiado violenta! -, nos miramos, no lo podíamos creer, enojados regresamos a nuestro escritorio.

Rafa y yo platicamos, ¡esto no estaba bien! y decidimos entonces que a pesar de la orden del director haríamos todo para sacar la información. Un escollo a vencer era la supervisión del subdirector de noticias. Urdimos un plan, mientras yo me quedaba mostrándole la edición y el orden de las notas ya grabadas, Rafa simuló una llamada de la Presidencia para él, ahí aprovechamos para entregar el casete a producción.

Cuando estaba a punto de iniciar el noticiero le dimos a conocer a Kika lo que habíamos hecho. En esa pequeña sala de redacción nos comunicábamos de escritorio a escritorio, así que todas y todos los de mesa internacional escucharon.

Se quedó muy seria y dijo – ¡Pues ya ni modo, asumo las consecuencias, a ver si no me corren! – Al escuchar eso me levanté de mi silla y dije- ¡pues sí te corren a ti, que también me corran a mí!-, Rafa se levantó y aseguró lo mismo y así cada una y cada uno se fueron levantando incluso el compañero que se sentaba hasta atrás, nada más y nada menos que Javier Alatorre Soria.

Sí, el mismo que acaba de pedir a la teleaudiencia que no hagan caso a las medidas que está tomando el gobierno para enfrentar la peor epidemia de los últimos siglos.

Traigo la anécdota para recalcar que cuando se es libre, siempre habrá la oportunidad de hacer lo mejor, sólo hay que asumir las consecuencias, por cierto, el final de lo ocurrido en aquella redacción fue que todas y todos conservamos el empleo y la información llegó a la gente.

Sin embargo, cuando te alías a los intereses más mezquinos, a los de una élite privilegiada y te olvidas de las mayorías, pierdes esa libertad y como en el caso específico de Javier, también la virilidad para decir ¡no! a una orden de esa especie y asumir las consecuencias.

Alatorre no puede argumentar que no ha visto lo que es actuar con dignidad y valentía. -Querido amigo, ¡Dios no es el dinero, el dinero no es Dios! exactamente cómo esta pandemia lo está haciendo saber y lo confirma día a día. Lo más importante es la vida, ¡esa que de millones de personas haz puesto en riesgo con tus irresponsables palabras!

Y ya encarrerada, he llegado además a la conclusión que tampoco nos aportan nada en estos momentos cruciales las críticas de otros opinólogos, incluyendo periodistas y politólogos, hombres y mujeres por los cuáles yo sentí respeto en algún momento.

Ahora me parecen tan huecas, tan fútiles, tan frívolas, tan inútiles y superficiales tanto cómo el video de actores y actrices de Televisa, quienes desde sus enormes residencias cantaron Cielito Lindo para animarnos. Patéticas también las esposas de los futbolistas, rogando que se les mantengan sus enormes privilegios.

Me parece que no entienden ¡nada de nada!

Lo que el virus se llevó y se está llevando es la estrategia más perversa del sistema patriarcal y de su hijo putativo el neoliberalismo, para mantener el statu quo ¡EL CIRCO YA NO ESTÁ RESULTANDO!

Por favor no dejen de ver los reportes del Doctor López- Gatell y sobre todo seguir las recomendaciones, sólo así podremos lograr que los muertos por el coronavirus no alcancen cifras estratosféricas.

¡Quédense en casa!

botellalmar2017@gmail.com

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