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Mujeres en Cuarentena: El maldito coronavirus del hogar, lavar trastes

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  • Dos doctorados, dos hijas, un gran puesto, pero el reclamo es desayuno, comida y cena: “parece que traigo la estufa yo en las manos”
  • “Mi mayor miedo, que la familia se infecte” El cambio de rutina, “privilegiado”, porque soy fifí

Georgina Cárdenas, doctora en Antropología Social, especializada en el poder local, jefa de la carrera de Sociología en la ENEP Aragón.

Sara Lovera

IV Parte

SemMéxico, Cd. de México, 25 de abril, 2020.- Un reto y una ruda forma de cambiar la rutina en esta cuarentena que afecta principalmente a quienes no tienen manera de ganarse la vida. Con eso en orden, la situación es curiosa, mucha carga doméstica, artículos académicos inconclusos, poca democracia en la limpieza y la comida, y una hija que hace ejercicio 4 horas diarias para no subir de peso. A los 22 años compite con Bárbara del Regil[1], todo eso en familia, cuando las tres personas adultas se ponen a chatear y atender la computadora, se hace un largo silencio cotidiano.

Como es feminista y académica, vive una profunda contradicción. Estos días han significado, sí cambios, y al mismo tiempo una oportunidad para estudiar y escribir. A lo que renunció en definitiva fue a apoyar, como maestra, el programa de preprimaria para su hija de 4 años, “mejor que haga lo que quiera, habrá tiempo de aprender”, todo un reto sortear la convivencia con una niña de 4 años, una hija de 22 y un compañero con el que se había arreglado en las tareas y, ahora ahí, en familia, donde hay prisa por hacer desayuno, comida y cena, una carga para ella.

En resumen: “yo me encontraba iniciando la curva de aprendizaje -como jefa de carrera en la ENEP/ Aragón/UNAM- y con la presión de impartir conferencias porque había llegado el mes de la mujer, “una de mis especialidades”, y de pronto ante el  encierro total hace pensar que esta situación ha significado una mayor carga de trabajo especialmente cuando se tienen hijas o hijos pequeños, porque a la jornada de teletrabajo se suma el cuidado de menores que están despiertos, activas y a tu lado todo el día.

Pone entre paréntesis su confesión: Yo por mi parte renuncié a realizar las actividades que le pidieron a mi hija de cuatro años en el preescolar; definitivamente no me da tiempo, no tengo la paciencia, ni la dedicación para la enseñanza en ese nivel, así que la dejo hacer lo que quiera, ya aprenderá en otro momento.

Me cuenta Georgina Cárdenas ¿Más problemas? depende de la persona: problemas si estás resguardada en casa y no tienes un ingreso fijo o vivías al día.  Cuento con mi ingreso, sí. Hasta tranquila.

Un día en su vida, lo que hace: Aumentó la jornada de trabajo en casa. Como el año pasado y el primer mes de este estaba desempleada, estaba acostumbrada a estar en casa, tener trabajos esporádicos y ya tenía una rutina que sigo llevando en estos días. Pero sí aumentó el trabajo en casa porque tengo que mantenerla limpia y las labores domésticas no son muy democráticas acá.

En SemMéxico imaginamos que estando en casa, hay tiempo libre para distraerse, en algo que en general no pensamos con la doble tarea. Pero Georgina afirma que:” para distraerse hace ejercicio, “leo notas en redes sociales, o a veces veo series en la televisión”.

Sí, narra, estoy preocupada, sobre todo pensando que alguien de la familia o yo nos enfermemos y no haya acceso a un hospital o que alguien no resista al virus y fallezca. Me preocupa mi madre que es población de riesgo y mi hija menor que padece de alergias.

Veo a mi familia bien, un poco frustrada por no poder comer cosas que venden en la calle, pero solo eso. Mi hija pequeña la pasa fenomenal, y la mayor le hace la competencia a Bárbara de Regil, hace 4 horas ejercicio.

Y, sobre el teletrabajo, reconoce que en casa respetan ese trabajo y cosas de la oficina. “Si hago trabajo de oficina en casa. Y, sí, lo respetan, pero tenemos el problema de que las tres personas adultas de la casa atendemos en ocasiones simultáneamente reuniones en línea y entonces le damos la tableta a la más pequeña para que la entretenga”.

Sobre cómo era antes su vida, “estaba recién entrada a trabajar y tenía un horario de nueve a nueve en la oficina. Me sentía abrumada de tener que aprender tantos nombres de personas como de áreas. Pero a la vez feliz por saber que tendría un ingreso fijo y además no solo estaba en la academia donde quería estar, sino que era jefa. Mi marido había asumido algunas tareas de la casa, como cocinar o al menos comprar comida e ir por la niña a la escuela.

“Tal vez frenar esa dinámica que apenas duró un mes y medio es rudo; la noticia del encierro la disfruto (secretamente) porque me ha dado tiempo de leer y estoy escribiendo, porque como soy del Sistema Nacional de Investigadores SIN, debo publicar.

Pero mi marido y las hijas son demandantes y esperan que cocine desayuno, comida y cena.

Los trastes, tal y como dice lo que circula en las redes, son el maldito coronavirus del hogar y aunque más o menos distribuimos la carga, yo siento que se me carga más a mí.

Cuando escuché que esto terminaba en mayo me preocupé de que no me fuera a dar tiempo de escribir los tres artículos que tengo pendientes.

Veo las noticias esperando que esto dure más pero que a la vez no mate a demasiada gente. Sentimiento contradictorio.

Afuera la gente se expone

Vivo en un municipio que está catalogado como de riesgo y veo qué hay una diferencia entre la gente de mi colonia que es considerada fifí con la de a un lado.

En la colonia de al lado, el estilista sigue con su puesto de corte de cabello en la acera como siempre, lo pude ver ahora que tuve que salir a algo del trabajo. En mi colonia la gente está un poco más guardada. Frente a mi casa hay una panadería y siguen llegando muchos coches con familias, todo indica que el gobierno municipal está en otros menesteres.

No siempre quiero hablar de esto en las redes, aunque me dan ganas, pero me voy a ver como la privilegiada que está en casa y crítica a quienes viven al día. Al final el contagio está ahí afuera y eso es lo que veo.

Tenía una rutina antes de la pandemia como ya decía, una frenética rutina para resolver lo más importante o lo más necesario en la Universidad; ahora mi rutina es escribir, leer, contestar correos, atender conferencias, cocinar, trapear diario, lavar trastos.

Ahora mismo no puedo escribir lo que quisiera por que el marido anda jodiendo que quiere cenar y parece que traigo la estufa yo en las manos.

SEM/sl/sj


[1] Actriz Mexicana, De Regil ha sido mundialmente conocida por su papel de Rosario López en la telenovela mexicana Rosario Tijeras, transmitida en Azteca Trece y también en Azteca Siete. Nacida en 1986.

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