Mujeres Unidas por la Educación

Primera infancia y desigualdad

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Por: Rocío Salgado *

Resumen: La pandemia ha mostrado más crudamente las brechas de desigualdad en las oportunidades educativas de la población más joven del sistema educativo.

SemMéxico- 22 de mayo de 2020.- Las experiencias en los primeros años de vida tienen una fuerte influencia en el desarrollo de los niños. Por un lado, se ha identificado que la estimulación cognitiva en la primera infancia tiene beneficios en la trayectoria escolar y en los ingresos laborales;[1] la participación en juegos simulados favorece habilidades vinculadas a la regulación de emociones.[2]  Por el otro, las experiencias negativas dificultan un sano desarrollo. El estrés tóxico que se presenta en los niños pequeños –ante estas experiencias negativas– modifica sus circuitos neuronales y vulnera su capacidad de respuesta ante situaciones desafiantes.[3]

Muchas de las experiencias positivas que los bebés y los niños pequeños adquieren se logran a través de prácticas estimulantes y sistemáticas, algunas de ellas promovidas desde la escolarización en las guarderías y los preescolares. Las escuelas representan un espacio importante para el desarrollo de la primera infancia. Aunque éstas constituyen solo uno de los muchos escenarios para aprender, para algunos niños las experiencias que viven en ellas difícilmente las podrían experimentar si no tuvieran acceso a las aulas.

La pandemia obligó al cierre de las escuelas y con ello se ampliará la brecha educativa, afectando negativamente a las poblaciones más vulnerables. La variedad de respuestas de las familias al guiar a los más pequeños durante el confinamiento están enmarcadas por sus contextos socioeconómicos. Para ejemplificar, basta echar un vistazo a algunos indicadores entre alcaldías de la Ciudad de México y mirar los contrastes. La alcaldía que presenta un menor índice de desarrollo humano es Milpa Alta y el más alto es Benito Juárez, siendo la mayor brecha entre ambas la educativa.[4] Milpa Alta concentra la mayor presencia de pobreza: 49.2% y es también la de mayor rezago educativo: 28.52% de la población de 6 a 14 años no asiste a la escuela, en comparación con 8.20% en Benito Juárez.[5] Esta brecha se mantiene en el acceso a la información y en el uso de la tecnología: en Benito Juárez el 81.9% de las viviendas cuenta con internet, mientras que en Milpa Alta la proporción es de 27.1%.[6]

Además de la oferta educativa Aprende en casa, preparada por la SEP, la escuelas han decidido reforzar y dar continuidad a aprendizajes empleando distintas estrategias. Prevalecen los grupos de Whatsapp y Facebook para establecer comunicación, así como para el envío de videos y la recopilación de evidencias; las llamadas telefónicas y el envío de mensajes de audio para resolver dudas y dialogar con los niños; la creación de canales de YouTube y blogspara promover actividades o facilitar explicaciones; y también la organización de sesiones en Zoom y Meet para dar clases en línea.

Las posibilidades de respuesta no han sido las mismas en todas las familias. En el caso de Milpa Alta, donde una buena parte de sus habitantes trabaja en el comercio y la venta de productos agrícolas, la contingencia les ha impedido guardar la cuarentena porque sus ingresos dependen de las ventas diarias. Esto ha dificultado que algunos padres y madres puedan acompañar a los alumnos en las programaciones de televisión educativa, pues los hijos se quedan a cargo de hermanos mayores o familiares.

La comunicación ha sido uno de los mayores retos. De una tercera parte de los planteles que brindan servicios de educación preescolar en esta alcaldía (jardines de niños públicos, particulares, centros de desarrollo infantil y centros de educación inicial) el 36% no cuenta con acceso a internet.[7] La mayoría de los padres hacen uso de sus datos móviles de su teléfono celular para descargar el contenido de las actividades que se les envían.

En su autonomía, cada colegiado de profesores considera el contexto de su comunidad y emplea estrategias diversas para llegar a la mayor cantidad de alumnos. Por ejemplo, en una escuela matutina, la psicóloga se encarga de descargar los videos de la programación televisiva para que puedan enviarse a los padres de los alumnos que trabajan; en un plantel vespertino una docente manda audios a los tutores explicándoles cómo descargar Zoom en el celular y tener sesiones para realizar lectura de cuentos, cantar y bailar con los niños; en otros planteles hay una red de comunicación y apoyo con los encargados de las papelerías cercanas, donde las educadoras dejan el material impreso (que también es envíado por Whatsapp) para que las familias –que no tienen acceso a internet ni datos móviles– lo recojan de paso a a hacer sus compras; también hay casos en que los tíos o primos tienen la comunicación directa con las docentes porque los padres no cuentan con Smartphone. Los ejemplos pueden continuar.

En tiempos de pandemia, la cara de la desigualdad en este primer nivel educativo se acentúa. Estoy segura que cada niño y niña en esta alcaldía –y en muchos otros lugares de nuestro México– quisiera conectarse en el horario escolar frente a una computadora para entonar canciones con sus maestras o estar acompañado de un adulto que lo apoye a realizar las actividades después de ver la televisión o escuchar la radio, y así gozar de experiencias positivas que contribuyan a su desarrollo.

La cuarentena no es igual para todos. La desigualdad debe comenzar a eliminarse desde la primera infancia, porque desde esa etapa de la vida se generan inequidades que se amplían en etapas posteriores. Donde comienza la desigualdad, ahí debe romperse.

*Maestra en Aprendizaje y Políticas Educativas (CREFAL) y supervisora del nivel preescolar en la Ciudad de México. Su experiencia se centra en temas de primera infancia, gestión, liderazgo escolar y evaluación docente.

rociosalgado.mendoza@gmail.com

www.linkedin.com/in/rocio-salgado

Sitio oficial: muxed.mx


[1] UNICEF (2017). La primera infancia importa para cada niño. Recuperado el 19 de mayo de 2020 en https://www.unicef.org/peru/sites/unicef.org.peru/files/2019-01/La_primera_infancia_importa_para_cada_nino_UNICEF.pdf

[2] Carlson S., White R., Davis-Unger A. (2013). Evidence for a relation between executive function and pretense representation in preschool children. Recuperado el 20 de mayo de 2020 en https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/24357896/.

[3] Centro para el Niño en Desarrollo (2014). Excessive Stress Disrupts the Architecture of the Developing Brain: Working Paper No. 3. Recuperado el 20 de mayo de 2020 https://46y5eh11fhgw3ve3ytpwxt9r-wpengine.netdna-ssl.com/wp-content/uploads/2005/05/Stress_Disrupts_Architecture_Developing_Brain-1.pdf.

[4] PNUD (2019). Informe de Desarrollo Humano Municipal 2010–2015. Recuperado el 18 de mayo de 2020 en https://www.undp.org/content/dam/mexico/docs/Publicaciones/PublicacionesReduccionPobreza/InformesDesarrolloHumano/idhmunicipal20102015/Informe%20IDHMunicipal-completo.pdf

[5] CONEVAL (2020). Informe de pobreza y evaluación 2020. Recuperado el 20 de mayo de 2020 en https://www.coneval.org.mx/coordinacion/entidades/Documents/Informes_de_pobreza_y_evaluacion_2020_Documentos/Informe_CDMX_2020.pdf

[6] INEGI (2015). Encuesta Intercensal 2015. Principales resultados. Recuperado el 18 de enero de 2020 en https://evalua.cdmx.gob.mx/storage/app/media/Archivos/Seminario%202018%20sistema%20bienestar%20social/INEGI-%20ALAIN_EIC_2015_DISTRITO%20FEDERAL.pdf

[7] Datos obtenidos de Jardines de Niños de la alcaldía Milpa Alta.

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