Emergencia Sanitaria COVID-19

Cuando la comida es un problema

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Por Ana Alicia Osorio

SemMéxico/TestigoPúrpura. Veracruz. 16 de junio de 2020.- Las redes sociales de Priscila se han llenado de bromas sobre los kilos que tendrán de más las mujeres cuando termine la cuarentena, páginas de internet que ayudan a bajar de peso o mensajes motivacionales para que hagan ejercicio. Ella intenta ignorar esas publicaciones, pero le es difícil. 

Hace tres años fue diagnosticada con bulimia y desde entonces lucha para evitar las recaídas, pero las situaciones que se han derivado de la crisis por el coronavirus -como las mil y un bromas- se lo han vuelto más difícil, como ha pasado con muchas otras mujeres que viven con trastornos de la conducta alimentaria. 

Ella ha vuelto a vomitar en varias ocasiones. A Alexandra con los atracones, a Liz con sentir que ganó mucho peso y a muchas otras mujeres que han sido afectadas por la presión social por mantenerse delgadas, el estrés y la falta de atención psicológica. 

“El tema de la cuarentena conlleva muchas más cuestiones de las que se han reconocido o visibilizado, entonces estamos tratando de paliar un problema de salud como es el coronavirus con estrategias que dañan otras áreas de la salud de las personas (…) genera desesperanza, inseguridad, pérdidas y ese es el caldo de cultivo para que si ya había un problema de este tipo probablemente se agudice, como que se genere”, señaló la psicóloga Lorena Redondo Delgado. 

¿Qué son? 

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria son una serie de conductas de riesgo, síntomas o signos que se presentan cuando las personas no reciben la ingesta calórica que el cuerpo requiere, según la Guía de Trastornos Alimenticios de la Secretaría de Salud http://www.salud.gob.mx/unidades/cdi/documentos/guiatrastornos.pdf

El documento señala que en su mayoría quienes se ven afectadas son las mujeres, debido a los cánones de belleza que se deben cumplir, aunque indica que la razón la cual se presentan este tipo de trastornos es multifactorial. 

“Socioculturalmente se nos exige una imagen, una apariencia física y hay mucha presión para las mujeres para tener un bajo peso porque esa es la realidad, la imagen de belleza que nos inculcan y nos imponen y valida a una mujer es que tenga un bajo peso”, indicó Redondo Delgado.

La anorexia (privación de la comida) y bulimia (episodios de atracones combinado con métodos purgatorios como vomitar) son los más trastornos más conocidos. Inclusive hace algunos años se hicieron famosos los blogs sobre la “princesa Ana” y la “princesa Mía” que era la forma en que quienes vivían con estos padecimientos se referían a ellos. 

Sin embargo, el que se le haya quitado la atención no ha resuelto el problema y en algunas redes sociales aun se puede encontrar algunas páginas que promueven este tipo de trastornos. 

Además, no son los únicos que existen. Seguramente todas las personas han visto los hábitos “fitness”, los mil y un consejos que se encuentran en redes sobre la alimentación sana o todos los videos que hay de supuestas coach dando ánimos para hacer ejercicios. Los excesos de esa “vida sana” también puede llevar a otros trastornos de la conducta alimenticia. 

«Nos bombardean con estos carteles, vemos estos poster, estas selfies, con la gente con ropa bonita y muy moderna de hacer ejercicio y vamos buscando estas imágenes asumiendo que este es el estilo de vida sano, moderno, casi casi de primer mundo, entonces las personas pueden pasar largos periodos en el gimnasio o haciendo ejercicio, de manera excesiva (…) puede suceder con el ejercicio, puede suceder en el caso de consumo de agua”, aseguró Redondo Delgado, como un ejemplo de estos otros trastornos a los que poca atención se les ha puesto. 

Entre el encierro y la bulimia

Hace ocho años a Alexandra le decían todo el tiempo que era muy “gorda”. La presión, las burlas, la necesidad de pertenecer a un grupo de amistades en la secundaria la llevó a refugiarse en contar todo lo que se llevaba a la boca y a vomitar. 

Después de tres años los dolores de estómago, el vómito como un reflejo, los dientes deteriorados, la caída de cabello y varios malestares físicos le llevaron a pedir ayuda y empezar un tratamiento psicológico y el diagnóstico de bulimia. 

El proceso ha sido duro, como es para cualquiera que lo vive. Por eso a veces tiene recaídas que la llevan a volver a los atracones (comer en exceso). Eso se ha visto aumentado en la cuarentena. 

“Las personas que sufrimos estos trastornos no estamos 100 por ciento curadas, siento que es algo que vamos a tener que vivir (…) al estar sola encerrada como que me entra la ansiedad y las ganas de estar comiendo y pues eso me da atracón, cuando me entra el remordimiento y me ha afectado demasiado”, contó. 

Además, el apoyo psicológico que tenía era por parte de la universidad donde estudia pero debido a la contingencia el departamento se encuentra cerrado. Con ello se quedó sin ayuda. 

Redondo Delgado señaló que los riesgos de la cuarentena, el aislamiento y el temor a una enfermedad como el COVID – 19 pueden afectar tanto a las personas que ya tienen un trastorno de la conducta alimentaria, como a aquellas que no lo tienen debido a la presión social por un cuerpo “perfecto”. 

Este tipo de trastornos, según la Secretaría de Salud, se detectan por parte de una persona especialista en salud mental y deben efectuar una serie de análisis médicos; además se requiere del apoyo de todo el círculo cercano de familiares y amistades . 

En caso de que se sospeche que tú o alguna persona conocida está teniendo problemas con la alimentación, durante esta temporada se han establecido una serie de números de asesoría psicológica gratuita donde es posible obtener ayuda.

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