Mujeres

Gobierno de AMLO “inmoral, injusto e ilegal”, deja sin recursos a la SSR

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  • No entiende que la salud materna es signo de bienestar.
  • Se reducen presupuestos en todas las áreas de salud sexual.
  • Informan sobre reducción de recursos en Salud Materna, hasta 50 por ciento.
  • Parteras desairadas en la 4T, falta de estrategia y calidad.
  • 2 millones de nacimientos al año con aumento de muerte materna y reducción hospitalaria.

 Sara Lovera/ Segunda Parte 

SemMéxico. Cd. de México. 30 de junio de 2020.- En este gobierno no toca el presupuesto para los campos de béisbol, pero sí reduce el de la salud materna; no para la construcción del Tren Maya, pero se deja sin dinero a centros de emergencia obstétrica en las Casas de la Mujer Indígena (CAMI); da indicadores de bienestar cuando en cuatro meses creció la muerte materna 3 veces respecto de 2019 y hace peligrar el presupuesto para la Salud Sexual y Reproductiva (SSR).

Así dice, David Meléndez Navarro, Secretario Técnico del Comité Promotor para una Maternidad Segura (CPMS) y sostiene que se trata de una contradicción ya que sin salud materna no hay desarrollo. Todo lo que hace el gobierno sobre la salud materna es “inmoral, injusto e ilegal”. Además, hay una parálisis en Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (ENAPEA) cuando nacen 10 mil criaturas al año de madres menores de 15 años.

En entrevista, el Secretario Técnico el (CPMS), quien vive y conoce lo que sucede en las zonas del sureste de México, en Chiapas, Quintana Roo, Oaxaca o Tabasco, recordó que el presupuesto para la salud sexual y reproductiva es irreductible, “no se puede tocar”, todo ello para explicar que no se entiende cómo la actual administración ofreció atemperar la desigualdad, la pobreza y que se haría una transformación, cuando se hace todo lo contrario, en materias de Salud Sexual y Reproductiva.

La entrevista sucede en el contexto del segundo aniversario del triunfo del movimiento que llevó a Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de la República el primero de julio de 2018. Para David Meléndez Navarro, los indicadores de mortalidad materna son muy sensibles por su impacto en la vida social y económica de un país.  La salud materna es un indicador para países de mediano desarrollo y cualquier anuncio de política o de programas, leyes o reglamentos, sin dinero “es letra muerta”.

Por su parte Guadalupe Hernández, presidenta de la Asociación de Parteras Profesionales a la Vanguardia también en entrevista con SemMéxico, afirmó que, en muchos programas, cierto, “había corrupción”, pero “así no se hace”, sin estrategia y sin planeación.

En plena crisis del COVID-19 la reducción inmediata al Capítulo mil, ramo 12 del Presupuesto de la Federación, ha dejado a muchas entidades sin presupuesto para contratar parteras profesionales y vía el golpe a las CAMIS, dejó sin recursos el trabajo de las parteras tradicionales. Ese presupuesto, según el plan hecho por AMLO, tendrá una reducción alta, en algunas entidades los jefes de salud reproductiva hablan de una pérdida del 50 por ciento.

Resultado de esta política: parteras desperdiciadas, ahorro en las CAMI de poco más de 25 millones, dejando a 35 casas apenas con 20 mil pesos al mes; parálisis en el trabajo del ENAPEA, reducción de anticonceptivos, 75 por ciento menos en la administración y por tanto a la salud y no hay rendición de cuentas. Antes, las parturientas eran atendidas por el Seguro Popular; escasez de recursos para contratar parteras, psicólogas, laboratoristas. 

Desafíos para la salud materna

El Secretario Técnico del CPMS sostiene que hay tres desafíos a atender: disponibilidad para las mujeres que demandan servicios de SSR; accesibilidad es el segundo desafío, que haya posibilidades de acceder y ser recibidas, en estos momentos está al 50 por ciento y los servicios siempre son reducidos, debían atender dos millones 300 mil nacimientos al año, es decir unos 130 mil al mes, y nunca hay suficientes.

La partera Guadalupe Hernández, señala que tiene años que las mujeres tienen que ir de un lugar a otro, buscando un lugar a donde parir. En SemMéxico recordamos cuántas veces contamos con notas cómo las mujeres dan a luz en los estacionamientos de hospitales, o en los parques de algunas ciudades. Efectivamente, dice Hernández, además, los servicios obstétricos comandados por los médicos con poder no ayudan a las mujeres. Por eso hay una sistemática denuncia de lo que se conoce como violencia obstétrica, señaló. 

Un tercer desafío “un gran asunto” es el tema de la calidad que se necesita ofertar en los servicios de salud sexual y reproductiva. Hoy, con los datos disponibles y lo que se sabe, “no puede haber ecuación peor”, sin servicios obstétricos hoy reconvertidos para COVID -19; expulsión de mujeres y sobresaturados los servicios de parteras independientes; partos en casa sin apoyo profesional; y muy pronto desconfianza en los hospitales.

Reiteró que el descuido a las políticas para atender la mortalidad materna revela, como indicador de desarrollo, los límites de la Política Social, un indicador de no bienestar. Por ello no es poca cosa el aumento de la mortalidad materna en 4 meses, de 11 por ciento. Ya en 2019 fue de 3 por ciento, luego que durante 15 años consecutivos se habían bajado los porcentajes, de un problema que en 1998 significaba la muerte de 18 mujeres diariamente.

En este orden, dijeron a quienes entrevistamos, que es muy preocupante que ante el panorama y los hechos, la reducción del presupuesto; un cambio no claro en las políticas de salud sexual y reproductiva y el desprecio a las alternativas, como el trabajo de las parteras, ya que aprovecharlo reduciría la presión de sobrecupo en los hospitales; todos los partos sin complicación, serían atendidos en lugares donde las mujeres no corran peligro de contagios; se atendería a las más afectadas  por la pobreza; y se aprovecharía la fuente cultural de la partería tradicional. 

Guadalupe Hernández recordó que en las modificaciones a la Ley de Salud en 2017 se dio identidad profesional a la partería y México firmó al Comité Internacional de las Matronas –en algunos países todos los partos normales se atienden en casas de parto o en las casas de las parturientas-, sin embargo, hay conceptos de trasfondo en México, el poder médico, representado por hombres, principalmente. Eso hace de la ley, inoperante.

El CPMS está formado por 60 organizaciones civiles, funcionarios gubernamentales y representantes de Organismos Internacionales, en abril entregó a las autoridades de Salud todos los antecedentes y un paquete de propuestas para evitar que las murieran.

Y la Asociación de Parteras Profesionales a la Vanguardia en México nació en 2017, la formaron enfermeras obstetras, universitarias, luego de vivir las realidades de la atención materna en los hospitales, donde se abusa por dinero de las cesáreas; hay maltrato y violencia obstétrica. Muchas parteras profesionales hoy atienden a muchas mujeres en todo el país, aunque su identidad, la heredada de los pueblos originarios, sea una alternativa, el poder médico no las deja crecer.

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