AmbigúMartha Elba Torres Martínez

Ambigú

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Acabó la fiesta: decepcionados ya 4 millones de amlovers

+ Capacidad para gobernar, de 33 por ciento

+ “Chayoteó” Trump a Amlo con los ventiladores

Por Martha Elba Torres Martínez

SemMéxico. 02 de julio 2020.- A diferencia de 2019, que en los cuernos de la luna y la borrachera del poder celebraban Morena y López Obrador el “histórico” triunfo electoral en un zócalo capitalino pintado de guinda, este 2020 el Covid, las ejecuciones en masa y la crisis económica marcaron el segundo aniversario y el fin de la fiesta. Realmente no hubo nada qué festejar. La caravana motorizada en Morelia apenas se notó.

En la misma plancha de zócalo, el 1 de julio de 2018, Amlo prometió que no fallaría. “No se van a decepcionar, soy muy consciente de mi responsabilidad histórica, no quiero pasar a la historia como un mal presidente”. Un año después, aseguró que para diciembre de ese 2019, estarían sentadas las bases de la cuarta transformación que convertiría a México en una potencia económica con dimensión social.

Al margen de la retórica: más de 28 mil muertos por Covid en 4 meses; de junio de 2019 a mayo de 2020, más de 32 mil homicidios dolosos; el confinamiento ha dejado sin empleo a más de 1.2 millones de personas y los cárteles de Jalisco y Guanajuato pitorreándose del gobierno.

En semana del segundo aniversario, las encuestas de El Economista, El Financiero y El País. Los dos primeros diarios confirman que sigue cayendo López Obrador en popularidad, en tanto que la tercera todavía le concede 68 por ciento de aprobación.

Pero los sondeos de opinión cada quien los interpreta como quiere. Es ver el vaso medio vacío o medio lleno. Sin embargo, una variable que por primera vez incorpora Mitofsky llama poderosamente la atención: entre quienes votaron por López Obrador, 86.1% siguen aprobando su desempeño, en tanto que 13.7% ya lo reprueban. Hablamos, entonces, de unos 4 millones de decepcionados ya de López Obrador.

Los indicadores son claros. En seguridad, 56 por ciento percibe que estamos peor y 27 por ciento, igual; solo 14 por ciento piensa que ha mejorado.

En economía, a López Obrador 65 por ciento lo reprueba, en tanto 20 por ciento lo aprueba; en cuanto a corrupción, 50 por ciento lo reprueba y 34 por ciento, aprueba, en pobreza, 60 por ciento, mal y 20 por ciento, dice que va bien.

Pero otros datos bien interesantes: 71.1 por ciento consideran que Amlo ha dividido al país; 60 por ciento le reprueba el gabinete. Lo perciben 54 por ciento honesto, 47 por ciento aun con liderazgo y ¡ojo! 33 por ciento, capaz.

Estos últimos indicadores lo describen ya a la perfección: incapaz para gobernar, perdiendo liderazgo porque divide en lugar de unificar, y un gabinete tan malito, pero tan malito, que solo siguen ahí para atiborrarse las bolsas con los super sueldos y hacer trácalas.

Esto también confirma los escenarios catastróficos para la 4T, el próximo año. Por eso, el Presidente, preparando desde ahora el terreno para una elección de Estado, porque solo si gana su partido y los aliados, los comicios del 2021 serán limpios y confiables. Si pierde, será fraude electoral del conservadurismo y la corrupción.

El lunes 29 de junio que leía la columna de Pablo Hiriart en El Financiero, desestimé sus advertencias sobre el paquete de reformas que traen entre manos López Obrador y su brazo legislativo. Ve moros con tranchete, pero no.

Sigue firme la iniciativa de reformas a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria para que en caso de que se presenten emergencias económicas, el Presidente reoriente el presupuesto de acuerdo a lo que él considere prioritario, que no es otra cosa que sus barriles sin fondo de obras insignia y el clientelismo electoral.

Esta el paquete de reformas constitucionales que propone encarcelar a cualquier persona por la acusación de delito, sin juicio previo; la cárcel de tres a seis años, a quien difunda información que agravie a una persona, sea ésta verdadera o falsa.

Están las propuestas para estatizar los fondos de retiro de los trabajadores, y la suspensión de los derechos constitucionales de las y los mexicanos, por situaciones de emergencia y a propuesta del Presidente de la República…

                                                                                              ***

Hiriart no se equivoca, como tampoco todos los que le advierten sobre el momento menos oportuno de ir a hacerle el caldo gordo a Donald Trump, en plena campaña electoral para reelegirse, y cuando el demócrata Biden ya le aventaja 14 puntos. Pero no, ahí va la próxima semana -8 y 9 de julio-, a agradecerle unos ventiladores, que por ciento se pagaron.

Anteayer, el canciller Marcelo Ebrard dijo que Canadá estaba por confirmar la asistencia del primer ministro, Justin Trudeau, para la cita trilateral pero al cierre de esta entrega, nada.

Bueno, hasta el gobernador Silvano Aureoles, ayer en un mensaje en redes le advirtió que Trump lo usará una vez más, y ahora, para tratar de reelegirse. “Espero que usted, como hombre que se dice de izquierda, sea consciente de que su visita podría estar contribuyendo a reelegir a uno de los peores presidentes en la historia de los Estados Unidos, porque una vez más usted está siendo usado por Donald Trump”.

Y es que sí, ya usó al presidente mexicano con la Guardia Nacional para detener y regresar a los migrantes centroamericanos, lo que es -dice Aureoles- “un acto de soberbia y burla a nuestra soberanía”. Que Trump es el presidente más racista y conservador que ha tenido Estados Unidos, ¿quién lo puede negar?; “un hombre que odia y promueve el odio contra personas de color, latinoamericanos y migrantes, vengan de donde vengan, que desprecia y maldice a los mexicanos”. ¿A poco no?

“Quiero decirle de manera franca y directa, que a los mexicanos no nos gusta su actitud de sumisión y subordinación ante Donald Trump. No nos parece digno que su primera salida del país, como Presidente de México y jefe del Estado Mexicano, sea por instrucciones de Donald Trump. No sea usted cómplice de los que han pretendido pisotearnos”. Así de fuerte. Así de cierto.

O ¿a poco los radicales e izquierdosos morenos están felices de la vida? Por lo menos, ni un mensaje en redes de apoyo…

                                                                               ***

Y cerraba la entrega, leyendo en Excélsior la penosa narración de familiares de los 30 hombres que fueron ejecutados en el centro de rehabilitación de adictos en la comunidad de Arandas, en Irapuato, el mismo día que Morena y Amlo celebraban el gran triunfo que terminaron echando al caño.

Que el albergue para adictos -que hay por montones en todos lados-, no tenía los permisos correspondientes y que era “clandestino”. HDSPM.

Las familias están desechas y ya no saben qué hacer con ellos. Un albergue “legal” cobran más de 35 mil pesos por una estancia de 45 días y nada más para que se desintoxiquen. Los improvisados, como este de Arandas, 500 pesos a la semana.

Y ¿dónde está la pinche ayuda que ofreció López Obrador?

A mediados de mayo de 2019, anunció que lo recaudado en las subastas del “Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado” -los primeros 30 millones de pesos para esas fechas- se destinarían a la prevención contra las adicciones.

Según Jesús Ramírez, el vocero de la Presidencia, la estrategia representaba “el primer esfuerzo interinstitucional serio” para combatir las adicciones. ¡Ah! ¿Si? ¿Y?

Y ni me digan que de todo le echo la culpa a Amlo, porque es verdad. En 2018 recibió la grandiosa oportunidad de realmente cambiar las cosas en el país, de callarle la boca a sus detractores y unificar. Pero no. Ya hasta sus amlovers comienzan a abandonarlo…

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