Emergencia Sanitaria COVID-19

Prevén devastador escenario de muerte materna e infantil por COVID 19

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  • Realizan estudio en países “bajos y de medianos ingresos”
  • En escenarios más severos estiman 1.1 millón de muertes infantiles y más de 56 mil muertes maternas

Sara Lovera Parte III

Traducción Gabriela Ramírez

SemMéxico, Cd. de México, 3 de julio, 2020.-  Si bien la pandemia de COVID-19 aumentará la mortalidad debido al virus, también es probable que aumente considerablemente la mortalidad materna e infantil indirectamente debido a la interrupción potencial de los sistemas de salud y la disminución del acceso a los alimentos.

De acuerdo con el estudio “Estimaciones tempranas de los efectos indirectos de la pandemia de COVID-19 sobre la mortalidad materna e infantil en países de bajos y medianos ingresos: un estudio de modelado” publicado en el sitio The Lancet Global Health, señala que, si se interrumpe la atención médica de rutina y se reduce el acceso a los alimentos, el aumento de las muertes infantiles y maternas será devastador.

En este estudio, Timothy Roberton, Emily D Carter, Victoria B Chou, Angela R Stegmuller, Bianca D Jackson, Yvonne Tam, Talata Sawadogo-Lewis, Neff Walker realizaron una estimación de tres escenarios en los que la cobertura de las intervenciones esenciales de salud materno-infantil se reduce en un 9.8–5 1.9 % y la prevalencia de emaciación se incrementa en un 10–50 %.

Aunque los escenarios son hipotéticos, buscaron reflejar las posibilidades del mundo real, dados los informes emergentes de los efectos de la pandemia. Utilizaron datos de 118 países de bajos y medianos ingresos. Estimaron muertes adicionales para un solo mes y extrapolaron para 3 meses, 6 meses y 12 meses.

Los hallazgos

El escenario menos severo de acuerdo con las y los especialistas (reducciones de cobertura 9.8–18.5% y prevalencia de emaciación del 10 %) durante 6 meses resultaría en 253,500 muertes infantiles adicionales y 12,200 muertes maternas adicionales.

El escenario más severo (reducciones de cobertura de 39.3–51.9% y un aumento de emaciación del 50 %) durante 6 meses resultaría en 1 millón 157 mil muertes infantiles adicionales y 56 mil 700 muertes maternas adicionales.  

Estas muertes adicionales representarían un aumento de 9.8–44.7% en muertes de niños menores de 5 años por mes, y un aumento de 8.3–38.6% en muertes maternas por mes, en los 118 países.

Dichas estimaciones se basan en supuestos provisionales y representan una amplia gama de resultados. No obstante, muestran que, si se interrumpe la atención médica de rutina y se reduce el acceso a los alimentos. el aumento de las muertes infantiles y maternas será devastador.

Acciones para evitar estas muertes

“No tenemos la intención de nuestras estimaciones como una predicción. En cambio, nuestro objetivo es mostrar lo que podría suceder en escenarios de diferente gravedad y duración. Si los países logran minimizar las interrupciones en sus sistemas de salud, el número de muertes adicionales será menor en nuestras estimaciones. Aunque esto puede parecer obvio, vemos tres mensajes importantes que provienen de este ejercicio” señalan las y los expertos autores de este estudio.

Primero, las elecciones que los gobiernos toman para responder a la pandemia tendrán consecuencias para la salud materna e infantil. Ha habido un debate en torno a la compensación entre establecer restricciones de movimiento y minimizar las interrupciones en los negocios y las economías. Los resultados muestran que los efectos indirectos de la pandemia no son meramente económicos. Si se interrumpe la prestación de atención médica, muchas mujeres y niños morirán. Por lo tanto, si bien los expertos en salud pública abogan por el distanciamiento social, también existe un caso de salud pública para garantizar el acceso a la atención de rutina.

En segundo lugar, no todas las intervenciones de salud son igualmente susceptibles a la interrupción o tienen el mismo efecto. A medida que los encargados de la formulación de políticas consideran los planes para reasignar el personal y los recursos, deben priorizar las intervenciones. En nuestros escenarios, mantener la cobertura de parto ahorraría el 60 % de las muertes maternas adicionales. Mantener la cobertura de antibióticos para la sepsis neonatal y la neumonía y la solución de rehidratación oral para la diarrea ahorrarían el 41 % de las muertes infantiles adicionales.

La interrupción de estas intervenciones —parto y servicios de curación infantil— no puede mitigarse mediante actividades posteriores al brote o evitarse fácilmente a través de programas de salud verticales fuera del sistema de salud pública. La vulnerabilidad de estas intervenciones a la interrupción, y sus consecuencias sustanciales para la mortalidad, destacan la necesidad de garantizar la provisión de estos servicios durante la pandemia y apoyar a la población en el uso de estos servicios de la manera más segura posible.

Tercero, una vez que termina la pandemia, los sistemas de salud deben recuperarse rápidamente. A medida que la vida vuelve a la normalidad, los países deben avanzar en los sistemas de salud resistentes y revitalizarse. Mientras más continúen las reducciones de cobertura, más vidas se perderán. No se debe retrasar la restauración de los servicios de salud si queremos minimizar el impacto duradero de las interrupciones temporales.

SEM/sj

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