Botella al MarMartha Canseco

Botella al Mar

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La Pequeña Felicidad

Martha Canseco González

SemMéxico, 6 de julio, 2020.- La semana pasada, vía Facebook presencié una conferencia con la antropóloga argentina Rita Segato que organizó Amnistía Internacional México. Me pasa lo mismo que cuando escucho a otras grandes feministas como Marcela Lagarde, pienso “es que estas mujeres abren la boca y sale pura sabiduría”, por eso procuro no perderme sus charlas.

Rita habló sobre la gigantesca lección que nos está dando la naturaleza con este virus, sobre todo a los hombres siempre tan empeñados en dominarla tanto como a las mujeres y aunque si bien dijo que es imposible saber que nos depara la historia, si señaló algunas cosas que podemos cambiar de manera personal.

Me hizo recordar la columna que escribí la semana pasada sobre lo que me está ocurriendo en este confinamiento obligado y otra más de hace meses donde aseguraba que no podíamos ni debíamos salir indemnes de esta situación.

Me fascinó el término que usó, dijo: “Hay que aprender a cultivar la pequeña felicidad”, a eso me refería la semana pasada, las cosas que para muchas y muchos podrían ser insignificantes y sin importancia, a mí me están haciendo muy feliz.

Llevo cuatro meses confinada, hace un momento acabo de subir a la azotea, por un lado, casi puedo tocar los cerros con la mano y por la otra tengo la oportunidad de observar un espléndido valle, al fondo se aprecia la Ciudad del Conocimiento, vamos me llené los ojos de libertad.

También mencionaba yo entre otras cosas el rumbo que está tomando el círculo de lectura feminista, que originalmente se trataba de un proyecto de solo cuatro sesiones semanales pero que ahora se han convertido en más de cuatro meses, con un grupo de mujeres de todas las edades y condiciones que me sorprenden día con día.

Con que facilidad detectan las discriminaciones y los machismos invisibles, que rápido identifican las trampas que el sistema nos pone a las mujeres en cada fase de nuestro desarrollo.

Hace precisamente dos meses leímos a Rita Segato “Estructuras Elementales de la Violencia”, conozco este libro hace siete años pues en marzo de 2003, estaba tomando un Seminario con ella y lo estaba terminando de escribir así que fuimos una especie de “focus group” nos permitió leer dos capítulos. De ese seminario conservo un insignificante papelito, pero el enorme conocimiento que obtuve me permitió entender el cómo y porqué de la violencia de género.

En la conferencia del jueves pasado, Rita advirtió además que ante esta situación que nos está tocando vivir se ha impuesto más que nunca la emergencia de la ternura versus el rigor productivista, el proceso es más importante que el producto añadió y dijo también que como la incertidumbre seguirá permaneciendo, los trabajos de cuidado, esos de los cuales nos encargamos principalmente las mujeres, obtendrán un peso político muy importante. Yo creo que las mujeres tenemos que aprovechar esa circunstancia.

Hemos estado dialogando en el círculo de lectura sobre la normalización de la violencia que se está dando, lo planteo así hace unos 20 años mi amigo Enrique Garnica me decía: ¡Ay Martha, tú tan preocupada por los derechos de las mujeres y sí supieras cómo los hombres nos referimos a las mujeres!, pero si ya lo sé, le dije de ahí la necesidad del feminismo.

Pero sin lugar a dudas, algo se ha rebasado esas conversaciones que se daban en el baño de hombres y entre ellos, ahora lo hacen de manera directa sobre las mujeres, no sólo en las redes sociales, en la vía pública, las oficinas, los comercios, incluso en los hogares y esa conducta tiene como objetivo destruir en las mujeres su autoestima y amor propio, porque así es más fácil que nos dominen y nos controlen.

Nos hemos preguntado en el grupo ¿qué hacer? ante estas nuevas expresiones de violencia masculina y deducimos que el buen trato entre nosotras, incluida la ternura, tal y como lo dice Rita Segato, no sólo nos ayuda a sobrevivir, sino que se transforma, como están las cosas, en una posición política. Yo espero que más mujeres se sumen a esta posición, sería realmente increíble además que esto sobrepasara al mundo femenino para ubicarse como una forma de vida.

Total, yo aquí enseñándoles lo que es el feminismo y ellas me dan lecciones cada viernes. Eso me hace realmente feliz.

Así pues, no me cabe la menor duda de que de este grupo saldrán las próximas Ritas, Marcelas, Amelias, Celias, Marías, Saras, etcétera.

Por cierto, punto y aparte, les comento que me voy de vacaciones dos semanas como cada mes de julio, no estaré en mi querido Puerto Vallarta, pero ya veré que hago.

botellalmar2017@gmail.com

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