Enriqueta Burelo MelgarPor la Cuarta

El deseo es el mejor fetiche

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Enriqueta Burelo Melgar

SemMéxico, 9 de julio, 2020.- La pandemia nos vuelve provocadoras, ya bien decían nuestras mamás “el ocio es la madre de todos los vicios”, y mi mayor vicio es lanzar preguntas que por supuesto sean contestadas con ingenio, humor, por qué no, conocimiento y con ese avec la nonchalance des entendus que tienen las francesas. La pregunta del día fue: ¿Tienes o has tenido alguna vez en tu vida un fetiche?, lanzada en varios chats.

Me supongo que las células eróticas comenzaron a dar vueltas, y quiero comentarles que a pesar de que ya somos mayorcitas, bueno, ya hicimos la primera comunión y alguna hemos estado a punto de que nos den los santos oleos, no porque nos vayamos a petatear como se dice en buen español, aunque petatear puede tener una alta connotación sexual, ya que aparte de hacer meditaciones, te puedes petatear, por practicar el peaking, algo así como surfear la cresta de la ola orgásmica, todavía hay un poco de pena hablar de estos temas, me supongo que mientras escribían sus respuestas sus mejillas estaban al rojo vivo.

Lo que pude notar es que existe una confusión sobre lo que es un fetiche. Hay quien piensa, que son los aparatos sexuales como vibradores, y alguien comenta, cuando le pregunto si ha tenido algún fetiche: “No, cuando no tengo pareja practico la abstinencia consciente, la habrá inconsciente, jamás he usado un consolador ni ningún otro artículo sexual, ni sola, ni con otra persona”. Algunos ejemplos de fetiche sexual pueden ser cierto tipo de vestuario como lencería, el calzado en general, los zapatos de tacón alto o partes del cuerpo como los pies. No se suele considerar un fetiche sexual los objetos destinados a la estimulación física (por ejemplo, vibradores).

También un fetiche se confunde con una fantasía: “Al saludar y sentir manos grandes y ásperas, de inmediato me traslado a lo sexual, no lo puedo evitar. Y otra cosa que me gusta es ver películas porno con mi pareja, me provoca, aumenta mi libido y es un preludio al amor”. “A mí los hombres de color esos morenos de fuego me encantan. Haciendo el amor en la regadera y es difícil por la humedad, pero yo lo disfrutaba mucho y sus nalgas fuertes que podía tocar mientras penetraba”.

Una amiga golosa, me dice se le antoja muchísimo hacerlo con dos hombres “me encanta también, que un hombre totalmente palacio, perdón, totalmente vestido, camisa y pantalón de vestir, que huela delicioso y que sin desvestirse me coja…”

O quieren ser observadas o sea vouyerismo al revés, ahí se combina una fantasía y un voyeur o también, quieren hacer el amor en un lugar donde las puedan cachar, la adrenalina, las excita.

Alguien se excita con una cicatriz, es su fetiche, y le parece tan erótico recorrer la cicatriz y la estimula terriblemente, el día que la cicatriz desaparezca del torso del galán, ya no hay orgasmo.

Alguien se quedó en el dildo como fetiche, le recomendamos que se modernice y se compre un vibrador de 12 revoluciones, el dildo es un juguete estático, y ya no le digan consolador a los vibradores, suena como si quienes lo usaran fueran chicas tristes de medio luto, claro algunas viudas o divorciadas, los han utilizado como entrenamiento, mientras vuelven al ruedo.

Otra amiga, que si sabe de fetiches, y hasta de magia negra, me dice que cuando un actor en una película se pone un pants de algodón color azul marino o gris, y playeras de algodón en los mismos colores,” inmediatamente se vuelve atractivo para mí. Si usan otro tipo de telas, como pantalones de nylon para hacer ejercicio, me desagradan. Tienen que ser de algodón…”. «Y la razón es porque cuando estudiaba la secundaria en Sonora, el deporte favorito en las escuelas era el béisbol. Mis compañeros usaban un uniforme tal como lo describo… Creo que esa es la razón y las partes íntimas se perciben a través de la tela”.

¿Aún se puede lo del fetiche? Se asoma alguien en la web:

“Porque para mí, es que me besen bien, que sepan besar, si no saben besar, seguro son malos en la cama. Me puedo venir sólo a besos. Te lo prometo. Besos y caricias apasionadas”.

Las conocedoras se fueron ya no por los fetiches sino a definir conceptos y su  concepción del amor a ritmo de Barry Manilow cantando Copacabana: El erotismo se resume en savoir faire. El amor es más complicado.

Tal vez mi fetiche cae en el romanticismo, qué pasa con la invitación a cenar, un buen vino, platica en un lugar acogedor y con clase, el regreso a casa y… bueno, qué dijeron ya soltó la sopa. Pos no hace falta soltarla, apunta una santera cubano francesa, así es el erotismo dejar algo al libre albedrío. El problema del porno es que hoy en día no tiene antesala…todo es de drive by.

Para mí, cuenta la actitud de la pareja… nomás para el arranque, pues… “el orgasmo es de quién lo trabaja”, insiste la de la sopa, y creo que esta sopa es la del domino, juegan a prendas.

“Ah! Pos a ver… explica”, le replica otra compañera en el chat: “Cerebro, Corazón y cooperación, acción con sus matices-”

No falta la nerd que señala, el Doctor Álvarez Gayou comentó en un curso de sexualidad que el mejor afrodisíaco es la inteligencia o sea la inteligencia es el nuevo bíceps.

Regresando a la pregunta, un fetiche de acuerdo con Freud es una parte corporal o un elemento que se convierte en el objeto del deseo sexual de un individuo o individua.  El fetichismo de pies, que tiene a esta parte del cuerpo como fetiche, es uno de los más conocidos: la sujeta se excita sexualmente al mirar o tocar los pies. Incluso el calzado (botas, zapatos, etc.) puede convertirse en un fetiche. Yo estuve enamorada de las botas de un galán que se caían de viejas, nunca hubo más que un beso, e hice un plan para robarme sus botas y hacerme un móvil, tiempos del amor romántico.

Mi propuesta porque no hacemos de la poesía nuestro fetiche y digamos junto a Alejandra Pizarnik:

En la noche a tu lado
las palabras son claves, son llaves.
El deseo es rey.
Que tu cuerpo sea siempre
un amado espacio de revelaciones.

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