Juego de PalabrasYaneth Tamayo Ávalos

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Mujeres rumbo al 2021

Resiliencia

Yaneth Angélica Tamayo

SemMéxico. Cd. de México. 16 de julio de 2020.- Las mujeres a lo largo de su vida han sido víctimas pasivas de las circunstancias históricas adoptadas por la sociedad en las que se han desenvuelto, la evidente desigualdad entre los sexos ha propiciado que éstas busquen autonomía y la reivindicación de su rol social.

Su esfuerzo por lograr una igualdad legal, política, familiar y personal en relación con el papel atribuido tradicionalmente al hombre, les ha resultado una travesía difícil debido a la marcada división social y cultural basada en una figura universal masculina. Circunstancias que han afrontado debido a su capacidad de salir fortalecidas de las adversidades y por su visión de transformar las dificultades en aprendizajes.

Por ello, en esta entrega les contaré la historia de una mujer que aprendió de su madre, hermana y hermano la capacidad de resiliencia y que a pesar de las dificultades que se han presentado en su desarrollo profesional, su fortaleza, resistencia y determinación le han permitido avanzar en un sistema perfilado hacia lo masculino.  

Verónica Salazar, es una mujer potosina que proviene de una familia en donde las relaciones de poder encontraron su origen en la violencia machista y en los daños que ocasionaron el exceso de consumo de alcohol de su figura paterna; el ejemplo de fortaleza y la transformación resiliente que su madre realizó ante la adversidad, le permitió abandonar y rechazar los estereotipos y las costumbres familiares. 

Estos factores le permitieron observar desde diferentes aristas las relaciones sociales de poder y decidir formarse como defensora de las causas justas; su formación jurídica y su determinación la han conducido por el camino del sistema de procuración de justicia penal en el Estado de San Luis Potosí.

Su firme determinación por garantizar la presunción de inocencia y la protección de las víctimas le ha permitido incidir en un área jurídica estigmatizada. 

Los procesos irregulares, el sufrimiento emocional de las familias involucradas en asuntos penales plagados de injusticia y su desacuerdo con la actitud impositiva e inquisitiva de la figura del ministerio público, que en vez de fungir como representante social en la operatividad se convierte en un ser castrante hacia la sociedad. 

Aunado a la falta de sensibilidad y el trato inadecuado a la víctima, la falta de respeto al principio de presunción de inocencia, así como la violencia y el alto índice de tortura, fue lo que llevó a Verónica Salazar a tener que deconstruir la forma en que se concibe la procuración de justicia.

Sin embargo, para que ella pudiera abrirse camino y materializar el ideal de una deconstrucción jurídica, tuvo que resistir la violencia institucional que se ejecutó en su contra, el haber sufrido violencia por parte de compañeros por el simple hecho de ser mujer y pertenecer a una institución donde abundaban hombres.

Fue una carrera de resistencia que tuvo que afrontar debido a una diferenciación de género, que ocasionó que sus capacidades fueran encasilladas y desacreditadas, las amenazas y agresiones fueron una constante para que tratara de desistir de sus encomiendas.

Aunado a ello, tuvo que soportar de superiores jerárquicos la discriminación y violencia por estar embarazada, al ser condicionada a laborar en un turno nocturno para que le resultara complicado sobrellevar su embarazo y escuchar palabras como: “quiere ser madre o quiere ser ministerio público, aquí solo se puede ser uno (sic)”, fue una situación que tuvo que lidiar sola.

Porque a lo anterior se sumó la incomprensión familiar, “que en tu familia también te condicionen, en el sentido que pretendan que también elijas entre ser esposa y madre, y si te niegas empiecen a alinear a tus hijoses una situación que en ambos ámbitos tienes que resistir y persistir, no te queda otra que generar esquemas de resiliencia y avanzar (sic)”.

Hacer todo lo humana y legalmente para ayudar a las personas, y tener que luchar contra el sistema y contra el Estado, tuvo un costo elevado y a su vez doloroso que Verónica Salazar tuvo que pagar por mantenerse fiel a su convicción de trabajar para mantener una lealtad y no hacia la institución para la cual trabaja, si no hacia la sociedad, su afán por establecer una confianza ciudadana y realizar las cosas desde una igualdad han tenido su recompensa.

25 años de entrega y persistencia en la Procuraduría General de Justicia de San Luis Potosí, le permitió ser la primera mujer Vice Fiscal Científica de la entidad, sin embargo, estructuralmente es el nivel más alto al que pudo llegar, pues el que le sigue le corresponde al Fiscal del Estado.

A lo que me he preguntado porqué, si también ha sido la primera y única mujer en el Estado de San Luis Potosí, coordinando la implementación del sistema de justicia penal y la primera mujer agente del ministerio público en la investigación de trasplantes de órganos, ¿porqué no puede llegar a ocupar otro puesto de mayor jerarquía?

Mujeres con entrega profesional, ética y compromiso también deberían tener las posibilidades de ejercer un puesto estratégico de primer nivel.

Ya que, al reconfigurar las atribuciones y aportaciones de las mujeres dentro del núcleo social, se puede profundizar en la calidad de democracia. Por ello es importante voltear a ver a todas aquellas mujeres que pueden incidir a favor de los grupos más desaventajados. 

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