Botella al MarMartha Canseco

Vagina

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Martha Canseco González.

SemMéxico, 3 de agosto, 2020.- El viernes de la semana pasada salió el último número en papel del diario Síntesis Hidalgo. Unas semanas antes de que este periódico de origen poblano apareciera por primera vez en estas tierras el 26 de marzo de 1999, recibí la invitación de Aída Suárez para escribir una columna sobre sexualidad, inédita en este estado. Desde hace dos años la tengo nuevamente gracias a mi querida amiga Georgina Obregón. Lo que quiero hacer notar es que Síntesis ha sido pionero en este tema que en pleno siglo XXI, continúa siendo tabú.

Así qué en honor a Síntesis versión impresa, escribo esta columna sobre sexualidad femenina.

Hace unas cuantas semanas le envié un largo correo electrónico a mi maestraza María Martín Barranco, donde le platiqué qué desde hace más de un año, estoy experimentando orgasmos de manera espontánea y muy distintos a los que otras mujeres manifiestan haber tenido, he buscado información al respecto. Ya se lo había mencionado en un e-mail anterior pero no estaba segura de que le hubiera llegado.

Me contestó que sí lo recibió y que no hubiera creído lo que le platicaba entonces si no estuviera leyendo en ese momento el libro de la periodista y escritora norteamericana Naomi Wolf, cuyo título es “Vagina”, ¡lo tienes que leer ahora mismo! me dijo, el Universo no se equivoca.

¡Oh queridas!, imagínense un libro de 579 páginas donde el tema central y exclusivo es esa parte de nuestra anatomía. Paso del éxtasis a la incredulidad, de la rabia al asombro. Estoy por terminarlo y no quiero que se acabe.

Por cierto, señalar que la autora denomina “vagina” a toda lo que se ubica en la zona pélvica, vulva, clítoris, tracto vaginal, útero y ano.

Aunque Naomi Wolf ya estaba interesada desde hace tiempo en torno a la sexualidad humana, un malestar médico la llevo a iniciar todo un viaje de dos años donde se entrevistó con científicos, asesores, investigadores y médicos que le confirmaron su sospecha de que la conexión entre la vagina y el cerebro tiene muchas, muchas más implicaciones.

¡Que la vagina tiene conciencia!

También que el orgasmo, claro no cualquiera sino ese muy completo, y lo menciono así porque no tengo otra manera de describirlo, produce en las mujeres no sólo placer, sino mayor confianza en sí mismas, aumento en la creatividad y una mejor capacidad para percibir la conexión entre las cosas con el yo misma y con el planeta.

El problema médico que tuvo la escritora, la llevó a descubrir la enorme importancia que tiene el nervio pélvico en las mujeres, que de entrada es más grande que el de los hombres y que en consecuencia la red neuronal sexual es más compleja en ellas que en ellos.

Cada mujer posee una red neuronal sexual totalmente distinta a la de las demás, es como una huella digital.

Así, entonces, se deduce que el modelo de la respuesta sexual de Masters y Johnson que diseñaron y que nos unificaba a hombres y mujeres, ya no aplica para nosotras, según las últimas investigaciones sobre la sexualidad femenina. Que estas pesquisas señalan además que tenemos cinco diferentes “centros sexuales”.

En un encuentro con universitarias, Wolf conoció a una joven científica que en un laboratorio se dedicaba a estimular sexualmente a un grupo de ratas usando un pequeño pincel, la joven le informó que todas las hembras mamíferas tienen clítoris no sólo las hembras humanas, cuando lo leí me pareció de lo más lógico, aun así, me sorprendió.

Naomi Wolf publicó este libro en noviembre del 2013, es decir, hace 7 años, las nuevas investigaciones sobre la sexualidad femenina continúan en progreso, no sólo la escritora norteamericana sino también yo, lamentamos mucho que estos datos no se conozcan ni estén difundiéndose en todos los medios de comunicación.

“Lo que sabemos sobre la sexualidad femenina está totalmente desfasado”, añade la periodista, por eso yo no sé qué me produce más, si coraje o tristeza el empeño de este sistema patriarcal, en especial a través de esos programas y revistas dirigidos para nosotras el colmo de la ironía, de coartar, encarcelar, esclavizar la energía y el potencial sexual de las mujeres.

Yo termino la columna reconociéndome como una mujer muy privilegiada y agradeciendo, por supuesto, habitar este cuerpo.

botellalmar2016@gmail.com

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