Emergencia Sanitaria COVID-19

Embarazo, VIH y COVID…¿qué está pasando?

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Por: Alba Valdez/ Testigo Púrpura  

SemMéxico/Testigo Púrpura. Veracruz. 1 de septiembre, 2020.- Corría el mes de marzo del 2020, en las noticias se escuchaba todos los días las palabras “muerte”,  “Covid” y “contagios”, lo último que Diana esperaba oír era que estaba embarazada, pero no fue así. 

En el 2016, Diana fue detectada con VIH, a los 8 meses de gestación de su primer hijo.  El niño, de ahora 4 años,  nació vía cesárea, le dieron sustituto de leche materna y a los pocos meses se le descartó ser portador del virus gracias que tuvo todos los cuidados, sin embargo, en su segundo embarazo la atención que ha recibido ha sido deficiente, incluso le dieron durante dos meses medicamentos que no podía suministrarse estando embarazada.

La sensación térmica de Poza Rica, su ciudad natal, es de 33 grados, su hijo de 4 años se escucha a través del audio de whatsapp que manda mientras comenta su preocupación ante la pandemia y los múltiples problemas a los que se ha enfrentado desde que se enteró que estaba embarazada. 

“Ahorita, en este tiempo de esta emergencia sanitaria mi mayor temor es que el hospital no pueda atenderme de manera oportuna cuando me toque el parto, que no me pueda atender en tiempo y en forma, y que me deje sin medicamentos porque tú sabes que nosotros no podemos dejar de tomar el medicamento antirretroviral”, narra.

Patricia Ponce, directora del Grupo Multisectorial en VIH-SIDA, comparte sus preocupaciones, pues conoce las dificultades a las que se han enfrentado las embarazadas con VIH durante la pandemia, en Veracruz.

A través del Multisectorial han recibido quejas de la negación de atención a embarazadas portadoras del virus en los Hospitales Regionales de Veracruz, Rio Blanco y Poza Rica, todos bajo el argumento de que son utilizados como nosocomios exclusivos para pacientes con coronavirus o porque no hay el personal suficiente.

Los Centro Ambulatorio para la Prevención y Atención en SIDA e Infecciones de Transmisión Sexual (CAPASITS), que son unidades de salud que proporcionan servicios para la prevención y atención especializada de pacientes con VIH e infecciones de transmisión sexual de forma ambulatoria, se encuentran a un costado o dentro de los Hospitales Regionales.

Patricia Ponce cuenta que los CAPASITS se encargan de la entrega de sustituto de leches maternas, pruebas de diagnóstico del VIH, así como de proporcionar los medicamentos retrovirales para los pacientes, modificaron su manera de trabajar durante la pandemia, ahora ya no realizan pruebas de ITS para evitar aglomeraciones y los retrovirales son entregados cada tres meses.

“No hay que olvidar que los CAPASITS están instalados dentro o a un lado de los Hospitales Regionales y estos se convirtieron en hospitales COVID, supongamos que la mujer sortea todas esas dificultades de las que estamos hablando, que tiene dinero para viajar y que la comunidad le permitió salir ¿a dónde la van a canalizar? ¿A qué hospital? Yo creo que esa es una situación bastante delicada”, señala Patricia.

EL CALVARIO

Diana pasó varios meses enferma antes de que iniciara la pandemia, su diagnóstico por su doctora del CAPASITS era una enfermedad en los riñones, sin embargo, al no ver mejoría en su salud tuvo que acudir a un médico particular quien le detectó que tenía dengue. Esta enfermedad le bajó las plaquetas y al ser portadora de VIH la solución más efectiva era darle medicamentos para no menstruar y así evitar que sus plaquetas siguieran bajando.

Su ciclo menstrual se descontroló, su método anticonceptivo falló y fue así como se embarazó y se percató hasta las ocho semanas de gestación.

El calvario inició justo en ese momento, los CAPASITS modificaron sus formas de brindar servicio, le entregaron los mismos retrovirales y le pidieron que volviera en mayo pero no la mandaron a realizarse más estudios, ultrasonidos  o al área de ginecología para saber el estado de su hijo.

“No digo que me haya atendido de mala gana, pero no me mandó a ginecología, no me mandó hacer estudios, no me cambió el medicamento antirretrovirales y me dio medicamento para dos meses. No hubo una atención real a mi embarazo”, cuenta.

En mayo, cuando tenía que volver por sus medicamentos fue cuando se percató que la doctora que le había atendido en marzo ya no estaba y no había hecho un registro de su embarazo dentro de su expediente. Ahí fue cuando se enteró que durante dos meses había tomado retrovirales que le podían haber hecho algún daño durante el embarazo.

Durante los meses de junio, julio y agosto, justo cuando el estado de Veracruz se encontraba en semáforo rojo ha tenido que acudir a sus citas, en las que cada vez la atiende una doctora diferente, ya que con la nueva normalidad los médicos son rotados en sus servicios.

El 23 de julio de este año, la directora general del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva, Karla Berdichevsquy, lanzó una serie de recomendaciones a las embarazadas, debido a que el COVID-19 se ha convertido en la principal causa de muerte materna en el país.

En una conferencia de prensa vespertina indicó que durante el embarazo existen muchos factores de riesgo para las mujeres, pero en particular durante el último trimestre están propensas a contagiarse de virus, exhortó que tengan un plan de emergencia en el que contemplen los hospitales a los que acudirán para dar a luz, esto teniendo en cuenta que algunos fueron convertidos a centros COVID exclusivamente.

“Es clave que una mujer busque atención ante la posible infección durante el embarazo o ante una posible complicación cuando tiene algún signo de la infección, pero además los hospitales y las unidades de atención a nivel nacional han sido reorganizadas para atender en algunos puntos solamente a pacientes con signos y síntomas con COVID -19, por ello las mujeres deben de saber a dónde pueden obtener esta atención durante el control prenatal para la atención del parto o el puerperio y por ello no debe de haber rechazo hospitalario ante la falta de conocimiento de dónde están estos servicios, en caso de que se hubieran cambiado”, señaló.

Las embarazadas se encuentran dentro de la población más vulnerable de contraer coronavirus, sin embargo, las mujeres gestantes con VIH deben extremar precauciones. 

Durante el parto, las principales medidas para evitar que los hijos nazcan con el virus del VIH son: tener parto vía cesárea y no darle leche materna. La falta de atención durante todo su embarazo, y los cierres parciales de hospitales para atender la pandemia hacen que la incertidumbre de Diana crezca y teme que al no tener todas las medidas su hijo se contagie.

LA INCERTIDUMBRE

Patricia Ponce comenta que desafortunadamente Diana no ha sido la única que le ha tocado vivir esta situación, pues de acuerdo con el boletín de atención integral a personas que viven con VIH de CENSIDA, durante el primer trimestre de este año, se detectaron 14 embarazadas con VIH.

La encargada del Multisectorial asegura que es muy probable que la cifra de embarazadas con VIH haya aumentado, durante estos meses, teniendo en cuenta que se dejó de realizar pruebas de ITS y que los recursos federales para este tema han sido utilizados para enfrentar la pandemia.

“La ONUSIDA decía que necesitamos muchos millones de pesos este año que no va a haber, porque se van a desviar para la atención del COVID-19 otro día revisando una página de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público me doy cuenta que hubo un recorte en pleno momento de la epidemia un recorte de 1.5 por ciento del presupuesto de la federación para la Secretaría de Salud, sí me parece que la situación puede agravar y además en el contexto general y ahorita estamos con COVID y el problema específico del VIH como salud pública no está presente en nuestro estado”, añadió.

La preocupación de Diana se extiende en cada audio que mandó ¿y si no me reciben en el hospital?, ¿si no hay personal médico suficiente?, ¿si ya no hay retrovirales? ¿si ocurre una emergencia y tengo que dar a luz antes de lo planeado?, ¿si no hay sustituto de leche materna?, pero sin duda, una de las incertidumbres más  fuertes es ¿y si no me reciben, a donde iré si no tengo dinero?

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