Internacional

Caribe: Feministas reclaman aborto legal y seguro

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* Sigue siendo una demanda central de los movimientos feministas

* República Dominicana y Haití no es un derecho, si lo es en Cuba y Puerto Rico

Sara Más

SemMéxico/SEMlac, La Habana, 28 de septiembre, 2020.- Prohibido aún en gran parte del Caribe, el aborto sigue siendo demanda central de movimientos feministas y de mujeres de la región, confirmaron activistas de Cuba, República Dominicana, Haití y Puerto Rico en el panel virtual «Derecho al aborto en el Caribe: cuatro realidades», el pasado 22 de septiembre, desde la plataforma Todas en Facebook.


La situación no es pareja: no existe el derecho de las mujeres al aborto y a decidir sobre sus cuerpos en República Dominicana y Haití, mientras sí se trata de una opción legal para Cuba y Puerto Rico, aunque con matices en cada contexto.


A la falta de normas que garanticen el derecho al aborto en varios países de la región, se suman como obstáculo común la emergencia y avance de agendas conservadoras y antiderechos, cuya presión social y política pudieran implicar un retroceso en favor del reconocimiento a ese derecho, señalaron las panelistas.


La situación es crítica para Haití y República Dominicana, naciones donde está prohibida la práctica del aborto en cualquier circunstancia.


«Sin embargo, no es limitación para poner en mayor riesgo a mujeres y niñas que acuden a prácticas milenarias, hierbas, brebajes y hasta la introducción de objetos corto punzantes para conseguir abortar», dijo la periodista y activista dominicana Elizabeth Vélez Vargas.


Explicó que el movimiento feminista dominicano ha liderado una lucha por más de 20 años para intentar modificar el Código Penal vigente, que data de 1884, en busca de despenalizar el aborto, que al practicarse de forma insegura y clandestina se ha convertido en la tercera causa de fallecimiento en el país y provoca el 13 por ciento de las muertes maternas.


Todavía más antiguo, el Código Penal vigente en Haití data de 1835 y criminaliza no solo a las mujeres que se realizan el aborto, sino también al personal de salud, administrativo, farmacéutico y otras personas que lo faciliten.


La abogada haitiana Jésula Blanc denunció que por ello en su país las mujeres no son todavía dueñas de sus cuerpos ni pueden decidir sobre ellos de forma legal y segura, al considerarse el aborto un acto delictivo.


En cambio, el aborto es un derecho que tiene protección legal en las naciones caribeñas de Cuba y Puerto Rico, aunque con diferencias y matices en cada caso.
La puertorriqueña Alexandra Figueroa Miranda, directora de Comunicaciones de Taller Salud, precisó que el aborto es legal en su país, como parte de un proceso más enfocado en la salud y bienestar personal de la gestante. «Quien puede tomar la decisión es el personal de salud y la muer o cuerpo gestante que enfrenta la acción», detalló.


Sin embargo, «es legal, pero no accesible», dijo, en referencia al alcance de mujeres que necesitan o desean abortar, sea por su práctica privada y costo económico, o por el desconocimiento sobre ese derecho.


Estamos siempre alertas también ante los posibles intentos que pueda contenerlo desde el ámbito federal, por nuestra condición de colonia de Estados Unidos, así como por los posibles ataques de irrespeto y persecución a este derecho y el movimiento feminista, agregó.


Además de implementarse la accesibilidad a esos servicios y aumentar el número de clínicas que realizan abortos, Figueroa reclamó que esos recursos deben estar acompañados de educación sexual integral y conocimientos para cuidarse, más allá del embarazo.


Igualmente denunció los actos de hostilidad de grupos de fundamentalistas religiosos frente a esas clínicas que hacen sentir mal a las mujeres por un tema de decisión propia, de derecho y salud.


El panorama más favorable en la región es el de Cuba, donde el aborto está institucionalizado desde 1965, es universal, gratuito y se realiza en instituciones de salud a cargo de personal especializado.


De acuerdo con el Código Penal vigente, solo se considera ilícito si se realiza por lucro, fuera de las instituciones oficiales, por una persona que no es médico o sin el consentimiento de la grávida.


«El aborto es un derecho que ha tenido un tratamiento loable y exitoso dentro del sistema de salud publico cubano y, en la actualidad, estamos en condiciones de protegerlo mucho más desde lo legal», consideró la periodista Lirians Gordillo.
Citó datos de 2019, cuando se practicaron 73 mil 661 abortos inducidos, lo que representa una tasa de 27 por cada mil mujeres, y se reportaron dos muertes maternas por este procedimiento (1. 8 por cada 100 mil mujeres). «Estos datos nos hablan de como el aborto es un procedimiento accesible y altamente seguro para las cubanas», apuntó.


No obstante, consideró que no se trata de un tema agotado ni exento de desafíos y alertas.


«¿Accedemos todas por igual a este derecho? ¿Qué pasa con las adolescentes, jóvenes y mujeres fuera de los centros urbanos, alejadas de los servicios médicos?, ¿qué pasa con quienes tienen menos recursos y redes de apoyo?, ¿cómo lo perciben personas trans, intersex y queer?, ¿qué pasa en momentos de crisis y emergencia sanitaria?», se preguntó, en referencia a aristas que considera es necesario abordar.


A pesar de todos los avances, dijo, «el aborto es un derecho en disputa, también en Cuba», porque se reproducen, actualizan, mutan y reemergen creencias y prejuicios machistas y heteropatriarcales que no solo tienen impacto en el ámbito simbólico, sino también en la vida práctica y en los derechos.


Gordillo Piña se refirió además a otros desafíos, como la persistencia de una matriz cultural de la maternidad como destino principal de las mujeres, el auge de posturas conservadoras y antiderechos de la mano de los fundamentalismos religiosos, y la estigmatización de los feminismos a partir de la llamada ideología de género y la oposición a la educación sexual.


«Llegar a una postura más activa contra el aborto es solo cuestión de tiempo y oportunidad», afirmó.


La comunicadora expuso como ejemplo algunos mensajes que criminalizaron el aborto en las redes sociales durante un debate reciente generado por la trasmisión de «El rostro de los días», telenovela cubana que presentó la maternidad como el ideal de felicidad de los personajes femeninos y donde una adolescente violada por su padrastro fue la única mujer que abortó.


La feminista se pronunció por incentivar el debate sobre los derechos sexuales y reproductivos, promover su ejercicio pleno y responsable, conectarlo con otros derechos, la educación sexual de adolescentes y jóvenes, el acceso a métodos y servicios de anticoncepción.


Las participantes del panel coincidieron en la necesidad de una mayor articulación e intercambio entre los movimientos de mujeres y colectivos feministas de la región por la conquista y protección de sus derechos y la implementación de una educación sexual integral.


«El aborto está vinculado no solo a despenalización legal, sino a la despenalización de las conciencias», sostuvo la dominicana Elizabeth Velez Vargas, quien recomendó abrir espacios de reflexión feminista entre las mujeres en las comunidades y fomentar un conocimiento más profundo y crítico de sus derechos.

SEM-SEMlac/sm

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