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¡Gracias Quino!

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Norma Loto

SemMéxico. Buenos Aires. 30 de septiembre de 2020.-  Murió Quino (88 años), el creador de Mafalda. Se fue hoy, en esta primavera pandémica y olvidable. Quino se llamaba Joaquín Salvador Lavado, había nacido en Mendoza el 17 de julio de 1932 y dicen que siempre supo que quería ser dibujante. Su carrera profesional se inició en Buenos Aires, a principios de los años 50. 

Quino desplegó su arte en medios como: TV Guía, Vea y Lea, Damas y Damitas, Usted, Panorama, Adán, Atlántida, Che, y el diario Democracia, Tía Vicenta y Dr. Merengue, y muchas más. Sin embargo, su máxima creación fue Mafalda, la niña que no se calla nada y que hoy es un símbolo de todas las protestas. Lo particular de esta niña es que nació como un ícono del espacio privado. Es que cuando Quino la ideó lo hizo pensando en la imagen de las heladeras Mansfield. Por alguna extraña razón o porque el destino le tendría preparado otro rumbo a la pequeña, esa campaña nunca salió al público.  Pero luego consigue ubicarse en la revista Leoplán y se convierte en personaje de una tira. En 1964 Mafalda llegó a la revista Primera Plana y luego pasó a Diario El Mundo.

Quino supo hacer del humor gráfico una cuestión pedagógica y política porque Mafalda no era una tira pensada para el ingenuo consumo de la infancia ni de la familia. Sus globos de diálogos estaban repletos de crítica política y social. Ella, era una niña que al ver a su madre limpiando, lavando, cocinando, le surgía la pregunta: “¿mamá: que te gustaría ser si vivieras?”. Quino hacía decir estas cosas a Mafalda en épocas en que no se cuestionaban a esas tareas “propias y naturales de las mujeres”. (Quizás por esas cuestiones de la fantasía y de rebeliones de los órdenes naturales, en algún momento Mafalda habló sola pero hoy prefiero decir que: “Quino hacía decir estas cosas a Mafalda”).

La última dictadura militar de Argentina (1976-1983) prohibió El Principito porque según los jerarcas militares ese libro era doctrina subversiva para la niñez, pero Mafalda no fue censurada. Quizás esto fue una de las grandes hazañas de Quino porque pudo tender una complicidad con su público, un guiño compartido entre la sociedad y su niña contestataria.  Por aquellos años, los militares solo vieron en Mafalda una niña simpática que odiaba a la sopa.

Quino supo hacer de Mafalda, la voz de todas las causas que tienen como horizonte un mundo justo, igualitario y pacífico. También la sentimos muy cerca durante el debate por la legalización del aborto en 2018.  En medio de aquellos días de lucha por la ILE, se difundió en las redes sociales a Mafalda con el pañuelo celeste antiderecho, ante lo cual fue el mismo Quino aclaró que esa imagen no tenía su autorización “no refleja mi posición y solicito sea removida. Siempre he acompañado las causas de derechos humanos en general, y la de los derechos humanos de las mujeres en particular, a quienes les deseo suerte en sus reivindicaciones».

Hoy, 30 de septiembre es el momento del emotivo adiós a Quino, que seguirá viviendo en su legado. Yo le daré vida en mis clases sobre Historia del Humor Gráfico, en mis recuerdos de infancia porque cuando mi familia estaba obligada al silencio político, siempre hubo una revistita de Mafalda que me hacía llegar mi madre y que salvaba de lo inexplicable. Este será mi homenaje por siempre. Pero también hay una herencia gigante que Quino nos deja  y es una Mafalda que se queda acá, en nuestras trincheras, con un globo de diálogo que hoy está en blanco pero que mañana seguirá gritando por nuestros derechos. Mientras tanto, me pasa lo mismo que a Mafalda  porque “es curioso, de pronto siento como si me hubiera entrado una basurita en el ánimo”.

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