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Cuba: Documental defiende derecho a la dignidad y autonomía de los cuerpos

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  • Aquí 18 historia que dejan ver las ataduras patriarcales y machistas
  • Los cuerpos como primer espacio político, individual, de lucha y resistencia

Redacción

SemMéxico/Semlac, La Habana, 2 de noviembre, 2020.- Cada historia de sobrevivencia a la discriminación y la violencia brinda la oportunidad de debatir sobre los cuerpos y las heridas que los habitan. Ese es uno de los mensajes más poderosos que revela el documental Mi cuerpo es mi vida, de las realizadoras cubanas Lizette Vila e Ingrid León, que el 29 de octubre fue presentado a la prensa a través de las redes sociales.

Para la psicóloga e investigadora Yohanka Valdés, esta obra del proyecto Palomas, Casa productora de audiovisuales para el activismo social, coloca la mirada sobre los cuerpos y las subjetividades diversas, una propuesta poco frecuente. «Las huellas o cicatrices que atraviesan nuestros cuerpos también se convierten en esos espacios de inclusión o exclusión para las personas diversas que somos», dijo.

Valdés destacó que son 18 historias que dejan ver «las ataduras patriarcales y machistas que pueden constreñir los cuerpos y limitar el ejercicio pleno de derechos, que aportan esa mirada a los cuerpos como primer espacio político, individual, de lucha, de resistencia».

El cuerpo no es neutral, reflexionó Carla Vitantonio, representante de CARE Internacional en Cuba. «Muestra nuestra raza, discapacidad, edad, sexo y todo ello determina nuestra posición en la sociedad y el acceso a los servicios y satisfacción de necesidades».

De ahí que, insistió, es importante salir de una representación unívoca del cuerpo -tal como hace el documental de Palomas-, mostrarlo en su diversidad y educar en la aceptación de la dignidad del mismo.

Los testimonios de Liam Durán, un joven que emprendió el camino de transformar la «feminidad» de su cuerpo, para aceptarse como lo que somos: seres humanos; el de Evangelina Gutiérrez, víctima de la violencia de su esposo, cuya violencia la dejó en una silla de ruedas, o las vivencias de Lourdes Cajigal, bailarina y coreógrafa sobreviviente del cáncer de mama, cuentan la heterogeneidad de la vida y los cuerpos en apenas 32 minutos.

Derechos, más allá del cuerpo

Ernesto Fernández, especialista de la Asociación Nacional del Ciego, consideró que «más allá del cuerpo que habitamos somos seres humanos poseedores de derechos. Lo que sucede es que la sociedad, muchas veces en función de patrones preestablecidos los acepta o los rechaza. Muchas veces excluimos lo que desconocemos, sin detenernos a pensar que son personas con sueños, aspiraciones, proyectos, y lo más importante, personas con derechos», dijo el especialista.

A su juicio, «la sociedad debe valorar las potencialidades de las personas con discapacidad para convertirse en actores plenos del desarrollo».

«Asumir que el cuerpo es la vida es el resultado de un proceso de aprendizaje que comienza con la familia, pasa por la escuela y transita por el yo interno, por la aceptación que cada cual hace en el camino de la autoestima», aseguró Aracelys Rodríguez, máster en Estudios Caribeños del Instituto de Filosofía.

Para la especialista, el cuerpo es tu vida no como mera cosa objeto, «sino como el espacio donde convergen, dialogan, lo material y lo espiritual del ser humano, como el sexo, la raza, la clase, la identidad sexual y la orientación sexual.

«Cuando vienen las etiquetas, entonces comienza una lucha entre el cuerpo -que a la luz de la sociedad es discapacitado- y tu espíritu de lucha contra esa misma sociedad por no serlo». De esa batalla por la vida nos hablan los protagonistas de un documental que es testimonio de resistencia y amor.

Si seguimos sosteniendo que inclusión es solo un derecho a ser aceptados en determinados espacios, solo reservados para personas con alguna discapacidad física, insistió, esto responderá indiscutiblemente a un concepto que reduce la inclusión y reproduce las barreras, limitándolas a la discapacidad que se tenga».

Consideró que para lograrlo es necesario educar desde lo pedagógico, pero también desde el seno familiar y a la sociedad en general. «Es imprescindible crear todo un sistema institucional y jurídico, que garantice la inclusión plena de nuestras cuerpas en la sociedad que queremos y va más allá de tener determinadas asociaciones que respondan a intereses específicos de los y las discapacitadas, porque no basta».

En opinión del historiador Julio César González Pagés, la construcción de la masculinidad hegemónica es uno de los elementos que atenta contra el cuerpo de los hombres. «Necesitamos que en las escuelas no se siga reforzando el estereotipo de varones fuertes, atléticos, deportivos, en un mundo donde realmente somos muy diversos, y no necesariamente todos los cuerpos tienen que tener esa homogeneidad para hacer disfrutables nuestras vidas», señaló.

A juicio de la realizadora Lizette Vila, la crisis sanitaria generada por la Covid- 19 ha resignificado la vida. Yohanka Valdés coincide con ella: esta obra es justamente una invitación a pensar en todas las huellas que esta pandemia nos deja.

Su mensaje es positivo: pensar los cuerpos como ese espacio de crecimiento y de sanación individual y colectiva. «Pero, sobre todo, una oportunidad para pensarnos cubanos y cubanas que habitamos esta isla y que tenemos identidades diversas».

La obra se exhibirá progresivamente en las salas de cine del país.

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