Bellas y AirosasCOLUMNASElvira Hernández Carballido

El justo reclamo

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BELLAS Y AIROSAS

Por: Elvira Hernández Carballido

SemMéxico. Pachuca, Hidalgo. 24 de febrero 2021.- Y EN LOS TITULARES PUEDE LEERSE: “¡Ya chole!” / “Mata a mujer e hija y luego el hombre se suicida” / “Jovencita es asesinada y descuartizada por un pretendiente” / “Borracha, le confesó a su esposo que lo engañaba con el vecino y la mató a balazos” / “Sus padres las dejaron solas para ir a trabajar y las violan y matan” / “Crece indignación por niña muerta de 14” / “Menor mata a exnovia. La mató porque lo cortó” “Candidato a gobernador acusado de violación, disfruta impunidad”… La distancia hace efecto, frases perdidas en una primera plana de los medios tradicionales, para leerse de un vistazo cuando la mirada es misógina, para olvidar mañana cuando no hay respeto.

Y LA REPORTERA anota en su libreta: todas las muertes fueron cometidas con violencia extrema, con un odio que no se puede comprender. Mira los cuerpos, supone que esos alientos fueron cortados con salvajes cuchillos de maldad.  Pregunta los nombres, escucha que cada familiar los repite como si fuera una oración que clama justicia: Lorena, Ana María, Mónica, Catalina, Laura, Elda, Maribel, Angélica, Selene… Consulta los reportes policiacos, son fríos y distantes, registran datos, solamente datos, pero olvidan dibujar almas. Describen cuerpos jamás lunas rotas, tampoco nubes rasgadas, ni cielos infernales, esas pesadillas temidas. Las declaraciones y los documentos que pueden ser cruciales para investigar los hechos son transcritos con graves deficiencias e irregularidades. Frases llenas de prejuicios y estigmas. Le dicen que no hubo testigos, pero de reojo cree reconocer en la escena del crimen muros silenciosos que lo vieron todo, carreteras solitarias con kilómetros cómplices, el libramiento mudo, un llano más que nunca esatallará en llamas. Ya no quiere sentir, no quiere cuestionar, no quiere pensar en nadie querido. Terminará el trabajo, entregará la nota, se irá a casa, que la realidad se quede lejos, aunque mañana la publicarán reconstruida.

PERO LA NOTICIA LLEGA… Sirvo mi café caliente, sigo en pijama, me acurrucó en el sillón. Abro el periódico, veo la foto de ese cuerpo. El diario informa que es una muerta.  Su piel sin color, la misma que un día debió compartir con amor. Su corazón detenido, el mismo que alguna vez latió con emoción. Su alma nube sin alma, arrebatada con odio por un ser hueco, vacío, cruel sin alma.  Los noticiarios la llaman solamente cuerpo sin vida. Botada como basura cuando de seguro fue flor en vida. Abandonada sin piedad en un baldío. Semienterrada sin clemencia en un desierto.  Aventada sin un poco de compasión a un oscuro callejón. Tirada en un bosque donde solamente el pasto pudo ser testigo de su dolor, los árboles de su tragedia, el cielo de sus gritos. Tan lejos de esta sociedad sin corazón, tan lejos de las autoridades que la registran como una cifra más, tan cerca de todo lo inhumano que nos sigue asesinando, desapareciendo, ignorando…

Apago la tele, aprieto los ojos.

Cierro el periódico, tapo mi boca y guardo silencio.

Mil astillas perforan mi alma.

PERO, ¿Y ELLAS/NOSOTRAS…?

Despertó y todo estaba roto, ella/yo nosotras/ellas, las otras, las que no conocemos, pero siempre resultan tan próximas.

Mientras se levantaba, atisbó poco a poco los trozos que quedaron esparcidos.  No quiso ver era ella misma, que estaba toda fragmentada. Mujer rota.

Entonces nos enojamos con Dios y lo amenazamos, maldecimos, exigimos.

Gritar, voz sabor de viento, voz sal, voz tormenta, voz mar.

Ningún grito que nos debilite, ningún insulto que paralice.

Que ninguna bala perfore el alma.

Que nadie nos siga y tape nuestra boca.

Que nadie nos jale y quiera llevarnos a la fuerza.

Que no olvidemos cómo respirar, aunque esas manos presionen con crueldad. Que las patadas se detengan.

Que ese odio misógino se esfumara.

Respirar y no

Despertar y no.

Mañana será noticia de primera plana o de última plana.

Mañana la realidad para los otros estará lejos, muy lejos y entonces, alguien dirá: ¡Ya chole! Una interjección que provoca un escándalo de justos reclamos, indignaciones latentes, lucha eterna.

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