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Acordó el Senado de la República marco para igualdad salarial entre hombres y mujeres: rompe la histórica división del trabajo

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  • Se  modificaron 13 leyes y más de 50 artículos, ahora toca a la Cámara de Diputados ratificarla
  • Hasta ahora la diferencia salarial es de 30 por ciento y sólo será posible si  le entran los empresarios
  • Fue  resultado de 11 iniciativas de 6 grupos parlamentarios

Sara Lovera

SemMéxico, Cd. de México, 10 de marzo, 20211.-  Por unanimidad de con 113 votos a favor, el Senado de la Republica reformó  13 leyes en materia de igualdad salarial para hombres y mujeres y no discriminación en camino al empoderamiento de las mujeres, a partir de la equidad en sus salarios. Con obligaciones muy claras para el Estado Mexicano.

Las reformas y el dictamen, se aprobaron hoy luego de las 17 horas, y tuvieron  su origen en el análisis de 11 iniciativas presentadas por más de 50 senadores y senadoras, pertenecientes a seis grupos parlamentarios. Todas ellas en materia de igualdad salarial entre mujeres y hombres, no discriminación laboral y no discriminación hacia las mujeres.

Luego de una sesión con  30 intervenciones  de las y los senadores,  todas en positivo  y sin mover ni una coma al dictamen, el pleno acordó estas nuevas medidas legislativas, que en opinión de expertas, son  determinantes para erradicar en el sistema jurídico mexicano la discriminación salarial contra las mujeres de forma tal, dice el dictamen,  que se establezcan  las condiciones normativas necesarias para que, al realizar un trabajo de igual valor las mujeres dejen de ganar menos que los hombres; situación que permitirá superar la disparidad de remuneración por motivos de género, explicó Ricardo Monreal Ávila, presidente de la Coordinación de la mayoría legislativa.

Se consideró una perspectiva de justicia social, considera previsiones normativas contenidas en múltiples instrumentos internacionales y en diversos documentos que emanan de organismos internacionales especializados en derechos de la mujer, derechos laborales y derechos sociales.

Es una consecuencia de las reformas previas sobre la  paridad en todo y de la igualdad salarial, en dos vertientes:

Una cierra, la brecha salarial, como algo  fundamental para el pleno desarrollo de las mujeres y el ejercicio de sus derechos; se impulsa  el empoderamiento económico de las mujeres, propone la autonomía económica que a su vez, se traduce en una mayor libertad y mejor calidad de vida.

Reconoce el crecimiento y desarrollo tanto económico como social de nuestro país, en tanto que es necesaria la contribución igualitaria de mujeres y hombres, para la transformación efectiva no sólo de México, sino del mundo.

La senadora panista Kenya López señaló México tiene un compromiso con la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, misma que pretende alcanzar la igualdad de remuneración entre mujeres y hombres, por trabajo de igual valor.

Destacó que hoy las mujeres “estamos trabajando, pagando impuestos, aportando al erario, siendo proveedoras. Increíblemente, las mujeres, por igual trabajo, ganamos menos que los hombres. Cifras reportadas por el IMCO, estiman que las mujeres ganan 30 por % menos que los hombres en nuestro país.

Hoy, estamos dando un paso adelante para proteger los derechos humanos de las mujeres. La diferencia de salarios con la misma capacitación, los mismos horarios de trabajo y la misma profesionalización es inentendible. Esto debe cambiar, agregó.

De manera complementaria, la propuesta normativa que hoy se acordó tiene sustento a nivel nacional de diversos criterios judiciales que, por razón de la especialidad del tema, sin lugar a duda constituyen un bloque de constitucionalidad en la materia de igualdad salarial y no discriminación contra la mujer.

De dicho bloque de constitucionalidad, se desprenden cuatro obligaciones que tiene el Estado mexicano, cuatro:

  1. Adoptar todas las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la mujer, a fin de hacer posible la igualdad de derechos con el hombre en la esfera de la educación y en particular, para asegurar diferentes derechos en condiciones de igualdad entre hombre y mujer o entre hombres y mujeres.
  2. Establecer la protección jurídica de los derechos de la mujer sobre una base de igualdad con los del hombre y garantizar, por conducto de los tribunales nacionales o tribunales competentes y de otras instituciones públicas, la protección efectiva de aquellas y contra todo acto de discriminación.
  3. Condenar todas las formas de violencia contra la mujer y adoptar políticas orientadas a prevenir, sancionar y erradicar dicha violencia, implementando diversas acciones concretas, como abstenerse de cualquier acción o práctica de violencia en su contra y velar por que las autoridades, sus funcionarios, personal y agentes e instituciones, se comporten de conformidad  con esta obligación, y
  4. Actuar con la debida diligencia para prevenir, investigar y sancionar cualquier tipo de violencia.

La Organización Internacional del Trabajo, la OIT, ha identificado las causas de la disparidad de remuneración entre mujeres y hombres, porque las mujeres suelen ser –de acuerdo con este estudio– contratadas con un salario inferior al de los hombres, debido –dice este estudio de la OIT– a los estereotipos existentes basados en el arquetipo del hombre como sostén de la familia.

Se consideró que el tiempo presencial es más limitado que le atribuyen a las mujeres, debido a las responsabilidades familiares y, por tanto, ellas obtienen menos remuneración, incluso a pesar de cumplir con los resultados previstos por su trabajo.

Y la penalización salarial de las mujeres por ser madres, ya que éstas ganan menos que las mujeres sin hijos, y en muchos casos ausentarse del trabajo o adoptar fórmulas de trabajo flexible para poder ocuparse de algún familiar.

Todo todo miliar. trabajo flexible para poder ocuparse de algs casos ausentarse del trabajo o adoptar, ella obtiene menos recursos esto se traduce en gratificaciones inferiores y en menos asensos.

Por último, las mujeres suelen ser, dice este estudio, reticentes a negociar en su favor y pedir aumentos salariales, lo que agrava la disparidad de remuneración entre ellas y los hombres.

A fin de garantizar que a trabajo igual corresponda salario igual, la reforma  pretende establecer que los salarios se fijen en factores objetivos.

Las calificaciones, es decir, es el conocimiento profesional, sí la destreza, sí la actitud para las relaciones interpersonales, los esfuerzos mental y físico, las responsabilidades vinculadas a los objetivos, con independencia del nivel jerárquico del empleo y del número de personas a su cargo, y las condiciones en que se realice el trabajo.

Esto es del entorno físico y el clima psicológico en que se realice el trabajo.

Además esta reforma pretende contribuir a eliminar la discriminación salarial de la mujer en su entorno laboral; no sólo sancionar,  el tema que durante muchos años ha sido muy polémico e injusto, el de las conductas y el del sometimiento a un Estado patriarcal.

Al sancionar las conductas que privilegien por razón de género a un trabajador sobre otro, es inadecuado; y por eso esta ley aprobada, que pasará a la Cámara de Diputados,  obliga al patrón a reparar el daño ocasionado y establece un mecanismo de monitoreo y vigilancia de prácticas salariales y normas de trabajo que permitan identificar a patrones que discriminan para poder sancionar a los patrones.

Se fundó en el principio de igualdad de remuneración para hombres y mujeres por un trabajo de igual valor, tal y como lo establece el convenio sobre igualdad de remuneración de 1951, número 100 de la OIT, se tiene que aplicar.

Los y las senadoras, debatieron ampliamente, el fondo del asunto. Si se quiere promover la igualdad y se quiere abordar de forma efectiva la discriminación salarial, especialmente teniendo en cuenta que a menudo mujeres y hombres desempeñan trabajos iguales con salarios diferentes, hoy estas reformas buscan  corregirlo.

El convenio número 100, se refiere a la legislación nacional como un medio, un instrumento para aplicar este principio.

La recomendación número 90, indica que debería garantizarse, que por medio de disposiciones legislativas la aplicación general del principio de igualdad de remuneración entre la mano de obra masculina y la mano de obra por un trabajo de igual valor.

En consecuencia, las disposiciones legislativas más importantes son: establecer un derecho claro a la igualdad de remuneración, y para fijar también procedimientos y recursos para que este derecho se pueda aplicar en forma efectiva.

Como diría la senadora Patricia Mercado Castro, se trata de revertir el planteamiento histórico de la división del trabajo, identificada desde el siglo XVIII, para hacer el derecho de igualdad salarial al que México arriba.

Ahora toca que el Gobierno asegure, como a  las instituciones y  el Congreso que hombres y mujeres tengan una base legal para ejercer el derecho a la igualdad de remuneración ante los empleadores y ante las autoridades competentes. Las y los diputados, se espera la ratifiquen.

Ahora el Senado Mexicano, pone fin a través de la ley  a la desigualdad salarial que implica, entre otras medidas, acabar con los estereotipos de género, eliminar los obstáculos institucionales y compartir las responsabilidades familiares de manera igualitaria.

La igualdad salarial es imprescindible, no sólo para las mujeres sino también para construir un mundo con dignidad y justicia para todos.

Se identifican cinco beneficios que surgirán al eliminar la brecha salarial en México.

Primero. La creación de una sociedad más justa e igualitaria. Una mayor igualdad entre hombres y mujeres producirá beneficios para la economía y para la sociedad en general.

La eliminación de la brecha salarial entre hombres y mujeres contribuirá a reducir los niveles de pobreza y aumentar los ingresos que reciban las mujeres a lo largo de su vida.

No sólo se evitará el riesgo de que las mujeres cayeran o siguieran siendo víctimas de la pobreza a lo largo de su vida laboral, sino que también se reduciría el riesgo de pobreza tras la jubilación.

Segundo. La creación de empleos de calidad. Las mujeres tienen cada vez mayores expectativas respecto a su carrera profesional, por lo que, si las empresas quieren atraer a los mejores talentos, la igualdad en el trabajo se hace indispensable para ello y por eso es muy importante crear empleos de calidad y formar una mano de obra altamente motivada.

Los empleos de calidad son cruciales para poder construir un entorno de trabajo positivo en que a todos los trabajadores se les valore por su trabajo, sean hombres o sean mujeres.

Tercero. La generación de beneficios para las empresas, los trabajadores y la economía. Los empresarios también ganarán con esta Reforma.

Pueden obtener beneficios si utilizan los talentos y las capacidades de las mujeres de manera más eficaz, por ejemplo, valorando las capacidades de la mujer y diseñando políticas de conciliación de la vida laboral y familiar, así como la formación y desarrollo profesional.

Las mujeres, no tengan ninguna duda, poseen capacidades y talentos a los que no se les suele sacar partido en el lugar de trabajo, por lo que su potencialización puede ayudar a las empresas a hacer frente a la falta de ideas, valorar a las mujeres por el trabajo que realizan y ofrecerles una remuneración justa.

Por su competencia y su potencial, mejorará el rendimiento y la eficacia de una empresa o del servicio público, por ejemplo, al atraer y retener al personal mejor cualificado y preparado, y al ofrecer una imagen positiva a los clientes.

Y, cuarta. La disminución del número de procesos judiciales y reclamaciones. En una organización, en la que se garantiza que los empleados recibirán igual retribución por un trabajo del mismo valor, los empresarios evitarán reclamaciones por discriminación y prácticas laborales injustas.

Se crea una base para la recuperación y el crecimiento económico, y durante esta crisis financiera y económica, la participación de la mujer en la economía y su contribución a las finanzas familiares, habrán de aumentar.

Por ello, es muy importante mantener vivas las cuestiones de la igualdad de género y de la eliminación de la brecha salarial entre hombres y mujeres, ya que contribuyen a la creación de empleos, la competitividad y la recuperación económica.

Son, en total, 13 artículos transitorios; son 13 leyes las que  se modificaron. 59 artículos en total, con 13 transitorios.

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