Internacional

Ley y conciencia social para acabar con las violencias sexuales

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  • Retos presente y futuro, organiza el Ministerio de Igualdad ha organizado el evento “Del no es no, al sí es sí.
  • Prioridad social las violencias sexuales y por tanto debe serlo de las instituciones


Carlota García Sánchez

SemMéxico/AmecoPress, Madrid, 25 de marzo, 2021.- La delegada del Gobierno contra la Violencia de Género, Victoria Rosell, ha sido la moderadora de la sesión “Del no es no, al sí es sí. Normas y políticas públicas para la erradicación de las violencias sexuales contra las mujeres”, que ha contado con la intervención de Marcelina Gaudí, presidenta del GREVIO; Julissa Mantilla Falcón, comisionada de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos; Irene Montero, ministra de Igualdad; Josefina Kelly, secretaria de Políticas contra la Violencia por Razones de Género del Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad de Argentina y Begoña San José, activista feminista y referente en España.

La Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, que se aprobó en España hace 16 años, fue un éxito insólito para la lucha contra las violencias machistas, pero queda limitada a la violencia en la pareja o expareja. La nueva ley de «Solo Sí es Sí», pretende cumplir con la obligación de las instituciones públicas de dotar a las mujeres de herramientas necesarias para erradicar la violencia sexual.

Un consentimiento mutuo desde la libertad sexual y la igualdad es el único camino que garantiza las relaciones sexuales y si no, será considerado violencia sexual. Este es el eje principal que defiende el Anteproyecto de la Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual, impulsada por el Ministerio de Igualdad.

A ojos de Marcelina Naudi, presidenta del GREVIO (Consejo de Europa), la protección de las violencias sexuales es una prioridad de la sociedad y por, ende, debe serlo de las instituciones públicas. Naudi califica de “déjá vu” las demandas del movimiento feminista: “hace 35 años en una manifestación coreaba lo mismo que hoy se pide: sí es sí y no es no”.

La crisis sanitaria ha profundizado la precaria situación de los derechos de las mujeres. Por eso, Gaudi considera necesaria una protección eficaz de los Estados que garanticen medidas para la protección de la violencia en todas sus variantes. Resalta que las mujeres no reaccionan siempre igual ante la violencia y que ésta no siempre viene precedida de amenazas o fuerza: “las mujeres no siempre se van a defender. Mantener esta idea limita porque hay mujeres que se quedan paralizadas”. Exige, al igual que el Convenio de Estambul, centrarse en las victimas y tipificar como delito cualquier forma de violencia sexual.

El derecho jurídico tiene limites

Julissa Mantilla, comisionada de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, considera que hay demasiadas esperanzas puestas en el derecho y ve primordial ser conscientes del límite que tiene. A pesar de que éste nunca fue creado con una perspectiva inclusiva, ningún ámbito internacional contempla la violencia de las mujeres como un crimen de lesa humanidad, asegura que se puede utilizar y desarrollar con un enfoque feminista.

En el evento se resaltó el Tratado de Belém do Pará como el único en el mundo que habla de manera específica sobre la violencia contra las mujeres, pero insisten en que la respuesta no debe ser exclusivamente jurídica, sino que es necesario un enfoque social.

Estereotipos de género

Acabar con los estereotipos de género y construir nuevas masculinidades es el reto que se pone la ministra de Igualdad, Irene Montero. Considera esencial aprobar la Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual porque no solo recoge las violencias sexuales, sino que además registra la garantía integral de la libertad sexual. Con la Ley del Sí es Sí, por primera vez, las políticas públicas estatales de igualdad españolas garantizarán la reparación individual social y simbólica del daño causado a las víctimas.

Por la misma línea Josefina Kelly, secretaria de Políticas contra la Violencia por Razones de Género, ha argumentado la necesidad de concienciar los medios de comunicación y lograr una narrativa con perspectiva de género. En el campo jurídico, Mantilla también apuesta por garantizar una formación específica que capacite a los jueces para impartir justicia con perspectiva de género. Coincide con ellas la ministra de Igualdad “los cambios legislativos hacen falta, pero no basta sólo con ello”.

Por último, Begoña San José ha cerrado el diálogo echando en falta una mayor educación sexual. Según la activista, esta falta provoca un aumento en las cifras de agresiones, a pesar de que el juicio de la Manada marcase un antes y un después en la respuesta social. Desde sus hechos en 2016 la sociedad, impulsada por los movimientos feministas, exige una mayor credibilidad de las instituciones en relación a la protección, la verdad, la justicia y la reparación.

SEM-AmecoPress/cgs

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