Bellas y AirosasCOLUMNASElvira Hernández Carballido

Cartas de marzo. Querido suplemento Doble Jornada

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BELLAS Y AIROSAS

Elvira Hernández Carballido

SemMéxico. Pachuca, Hidalgo. 31 de marzo 2021.- Justo el día en que naciste, yo fui surgí también en el escenario del feminismo nacional. De verdad. Fue en marzo de 1987 cuando me titulé en la licenciatura en ciencias de la comunicación con una tesis sobre las mujeres periodistas en México durante el siglo XIX. Fue en marzo de 1987 cuando apareciste y en tu editorial advertías:

Doble Jornada está dispuesta a intentar explicar por qué la vida de la mujer en este momento implica trabajar una doble jornada: ganar un salario, pero también mantener el orden inefable de la vida, porque para los varones la jornada sencilla implica una, no por compleja al exterior, menos difícil manera de vivir.

Doble Jornada surge de un periódico que cree en la necesidad de la reflexión y el debate junto con la información. Por eso, Doble Jornada quiere despertar inquietudes y dar la palabra a quienes reflexionan sobre la complicación de vivir en un mundo dividido en géneros. También trata de aprender de quienes se han enfrentado a la gran maquinaria que tortura, esclaviza y asesina; quiere dar a conocer la lucha de las mujeres, sus tropiezos, sus victorias. Como otros suplementos que publica este diario, Doble Jornada, se suma a dar voz y abrir nuevos espacios a la discusión. Quiere enfocar esa realidad cotidiana que se ignora, sin dejar de abordar la otra, la que se observa y analiza en La Jornada, pero con mirada distinta. Contra lo que pueda suponerse, esta mirada no es exclusiva de la mujer. Parte de ella y de lo que le afecta, no sólo porque se trata de la mitad de la población, sino porque estas cuestiones tocan a todos, aunque no todos las vivan de la misma manera; se inscriben en los problemas básicos de nuestro país y expresan, finalmente, la necesidad de un cambio radical

Después de leerte y de titularme en ese mes de marzo, tomé aire y sin más carta de presentación que esa tesis bajo el brazo, fui a Balderas 68, donde estaba la redacción del periódico. ¡Qué atrevida! Una chava de 24 años caminando entre los escritorios de ese diario ya tan importante. Fui recibida por Rosa Rojas que amablemente charló conmigo, hojeó mi tesis de 270 páginas y dijo: “Muy interesante. ¿Puedes escribir un texto de tres cuartillas? Si lo traes, lo publicamos el otro mes”. Lo hice, pero no salió en la fecha prometida. Qué tristeza me dio. Pero, esa misma semana me mandaron a cubrir una conferencia donde participaría, entre varias mujeres, Sara Lovera. Ay, la misma señora que coordinaba el suplemento. La misma reportera que conocí en 1983 cuando estaba organizando en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales una mesa de mujeres periodistas y que mientras fumaba, llenó a máquina su currículum porque ninguna de las que íbamos la conocíamos, pero nos habían dicho que era la mejor para hablar de ese tema. La misma que, después de su exposición en esa conferencia, me acerqué a saludar y al decirle mi nombre, dijo con esa voz tan única: Qué, ¿vienes mentarme la madre porque no publiqué tu artículo? Negué tímidamente con la cabeza, pero desde ese momento dijo que esperaba contar con mis textos. Fue así, como me convertí en hija periodística de ella y de ti.

            Nunca he olvidado esa sensación cuando llegaba el primer lunes de cada mes e ibas insertado en el periódico. Atrapabas las voces de todas las mujeres mexicanas que no eran escuchadas en ningún otro espacio periodístico. Eras la denuncia latente del machismo que se vivía a finales del siglo XX, el periodismo feminista al mil por ciento de su expresión.

            Y ese mismo primer lunes de cada mes, la junta con cada reportera y colaboradora para evaluar el número publicado. La voz sabia de Lolita Cordero para aprovechar todo género periodístico en su esencia total. Rosa María Rodríguez afinando redacción y contenido. Sara siempre motivando a su manera, con la certeza de que el siguiente ejemplar debía ser mejor. Y tú, DobleJornada de mi vida, tomando tanta fuerza, tanta presencia, segura de tu periodismo y de tu feminismo. Por eso, en el número de aniversario del primer año se decidió hacer un suplemento muy representativo. Yo escribí sobre la participación femenina en la expropiación petrolera, qué orgullo, mi primer reportaje. Otra vez, en tu editorial mostrabas todo tu potencial feminista:

Hace un año salimos a la calle por primera vez. Inevitablemente encontramos en nuestra búsqueda los escollos que enfrenta lo todavía irrealizado, ya sea por utópico, difícil o sencillamente por falta de recursos.

Lo que nos propusimos aquel primer 8 de marzo sigue definiendo nuestros caminos: dar voz a quienes no la tienen era, entre todos, el principio más importante. Creemos que en la medida de lo posible lo hemos conseguido. De un número a otro, de un tema a otro, a través de este espacio se han expresado quienes no tenían ninguna otra forma de hacerlo. En la actualidad somos un instrumento consolidado dentro del periodismo industrial; un instrumento único en su especie y naturaleza, que busca documentar aquellas cosas que conciernen a la mitad del género humano y su relación con la otra mitad. Desde aquí se da voz a las mujeres, a sus problemas; pero también se analiza el contexto social en que las mujeres se desarrollan y viven, en un mundo que les impone la doble jornada. A pesar de todo lo anterior, no dudamos que todo está por hacerse…

Gracias a ti todo se aprovechó todo género periodístico para informar sobre la condición femenina, para explicar la desigualdad latente en esa sociedad patriarcal, para charlar con mujeres representativas, para argumentar nuestro desacuerdo ante la latente discriminación contra nosotras. Las feministas más representativas como Marcela Lagarde y Martha Lamas tenían un espacio abierto para exponer sus perspectivas críticas. Fue aquí donde las cuatro fantásticas, Isabel Barranco, Josefina Hernández Téllez, Maribel Inclán y yo, hicimos reportajes y crónicas, recorríamos la ciudad con mirada analítica, periodismo comprometido, feminismo auténtico.

            En tus páginas está la historia completa del feminismo en México de 1987 a 1998. Ahí está Macrina Ocampo confiando en una de las primeras entrevistas que publicaste que: “Por puritita desesperación aprendí a luchar”. La advertencia del 10 de mayo como una fecha que llevaba consigo una historia de manipulación. Ese recorrido titulado “De Leona Vicario a Luisa Lane. Las mujeres y la libertad de expresión”. Las mujeres del ’68, la causa de las mujeres y los cautiverios. Los reportajes que ya denunciaban la violencia latente, las chavas banda, las mujeres que no podían tener hijos, las niñas bien o las leyendas del cine mexicano. El aborto, un tema siempre presente. Secciones como “Viejerío”, “Insólita Cotidiana”, “Vicios y Servicios”, “Qué leer” y “El Cuerpo”.

            Cuánto aprendí de ti, cuántas lectoras fueron fieles a tu contenido, cuántas jóvenes hicieron suyo el feminismo palpable en tus páginas, referente obligado cuando se quiere ilustrar el periodismo feminista de México, una consulta necesaria si quiere explicarse el movimiento de mujeres mexicanas.

            Pocos ejemplares tengo en mi poder, entre los cambios de casa y mi corazón de pollo, por suerte logré conservar el último número, otro editorial memorable, un número representativo de lo que significas, lo que representas, lo que sigues siendo, que las nuevas generaciones te conozcan, te vuelvan referente, aliado lleno de sororidad. Ay suplemento DobleJornada, mi espacio durante casi 10 años. Mi ejemplo y mi fuerza. El lazo inquebrantable con Sara Lovera. Testigo de que fui reportera. Gracias a ti tengo dos premios de periodismo, gracias a ti el periodismo feminista no es una propuesta teórica, es una experiencia que me fortaleció, que me motiva a no dejar de escribir para ellas y sobre ellas, de cada una de nosotras, de mí misma.

Todavía te extraño, te evoco con nostalgia, pero, aunque ya no existas, sigues presente no solamente en nuestro currículum, ejemplos o evocaciones, te has convertido en cada blog de las chavas de hoy, en el Facebook personal, en agencia de noticias feminista, en mil columnas por todo el país. Suplemento Doble Jornada, que en este siglo XXI cada voz como la mía te nombre con orgullo, te busque para aspirar tu periodismo feminista, se confirme que, en nuestra historia, tienes un lugar inevitablemente poderoso. Que cada uno de tus editoriales sigan teniendo su fuerza, como si los hubieras escrito hoy mismo:

Por las páginas de este suplemento ha desfilado la voz de mujeres de gran representatividad en partidos políticos, gobiernos, sectores destacados como lo son las comunidades religiosas y movimientos de orden social cuyo trabajo trasciende fronteras y reúne en un reclamo del mundo a ser escuchadas. También se han oído aquí las voces pequeñas: la tímida voz de alguna mujer que no conoce sus derechos; la de aquella otra que se encuentra aterrada frente a la violencia; de la de más allá que ha sido víctima de la confusión; de la que ha perdido o ganado un membrete de “sumisa” y de la que despierta lentamente al llamado, a voces altamente exigentes de su cuerpo. Y también la de algunos varones feministas y solidarios que han ayudado con su visión sobre la mujer, su testimonio, su investigación, o su conciencia, o esclarecer conceptos que, a pesar de la tecnología, la ciencia y la inteligencia de fines del siglo XX no parecen comprenderse…

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