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Mañana el Senado podría acordar en comisiones el Sistema Nacional de Cuidados que desfeminiza una tarea de toda la sociedad

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  • En plena crisis económica las mujeres tendrían el derecho al tiempo y a su dignidad laboral
  • El principal obstáculo son los costos en que el Gobierno sería responsable, en tiempos donde no hay política de género, un gran paso

Sara Lovera

SemMéxico, Cd. de México, 6 de abril, 2021.- Este miércoles la  Comisión de Puntos Constitucionales del Senado de la República, analizará la minuta que crea el Sistema Nacional de Cuidados, con la  minuta que  reforma los artículos 4 y 73 de la Constitución, para asegurar el derecho de toda persona a un cuidado digno que sustente su vida, que le otorgue los elementos materiales y simbólicos para vivir en sociedad. 

Así lo dio a conocer el  senador morenista Martí Batres Guadarrama y explicó que la reforma que podría acordarse este mes, sin necesidad de alianzas o promociones  dispone al Estado a  garantizar los cuidados con el principio de corresponsabilidad entre mujeres y hombres, las familias, la comunidad y el mercado.  

También prevé la libertad que tienen las personas para decidir si adquieren o no la obligación de cuidar a quien lo requiera, y decidir sobre la distribución de su tiempo, de acuerdo con sus necesidades e intereses. Algo fundamental para todas las mujeres, a quienes históricamente se les ha asignado ésta tarea que es de toda la sociedad y de los gobiernos. La iniciativa reconoce que sin un amplio sistema de cuidados, no podrá progresar la incorporación de las mujeres al mercado laboral. 

La propuesta de la Cámara de Diputados, aprobada en noviembre de 2020 busca abonar a la construcción del estado de bienestar, así como a la  igualdad entre hombres y mujeres.

La iniciativa

De esta forma, explicó, se impulsa un sistema para el cuidado de niñas y niños, adultos mayores y enfermos, lo que fortalecería el estado de bienestar social, robustecería los derechos de los infantes y de las mujeres, ya que a ellas les permitiría incorporarse masivamente al mercado de trabajo. 

Se trata de una reforma cuyo eje es la corresponsabilidad del Estado, el mercado, la comunidad, las familias, los hombres y las mujeres para hacer efectivo el derecho a los cuidados del nacimiento a la vejez como de interés público. Empuja la importancia de que las mujeres se incorporen al mercado, se desarrollen y tengan derechos efectivos.

La instalación de un sistema nacional de cuidados puede significar un cambio de paradigma, es un asunto de trascendencia que reconoce la contribución de las mujeres a la economía, el soporte social, en toda la vida y especialmente  en la crisis sanitaria, da paso la igualdad sustantiva,   desfeminiza las tareas cotidianas del cuidado de niñas, niños, personas mayores, discapacitadas o con necesidades específicas,  las cuidadoras de siempre  podrán tener remuneración y reconocimiento.

La reforma modifica y adiciona el artículo 4º y 73 de la Constitución de la República; deberá entrar en vigor al día siguiente de su publicación y obliga a expedir una Ley General para el Sistema Nacional de Cuidados, en máximo 6 meses.

Es particularmente importante en momentos en que el Covid-19 ha acrecentado las desigualdades en la carga de trabajo doméstico y de cuidados, que recae mayoritariamente en mujeres y niñas. Incluso antes de la pandemia, ellas pasaban tres veces más tiempo que los hombres realizando estas labores, subsidiando así a toda la economía.

El cambio constitucional obliga al Estado a crear el sistema, una ley, políticas públicas y financiamiento para que el Sistema sea una realidad y no, como ahora, se caiga en el doble discurso del gobierno actual, que reconoce la igualdad, pero desaparece guarderías y escuelas de tiempo completo. Afecta a las más pobres, a las trabajadoras. Y disminuye recursos de apoyo a las trabajadoras, aunque venera a las madres.

En el momento de la aprobación en la Cámara de Diputados, las legisladoras, dijeron al apuntalar el voto unánime, que se reconoce el derecho de todas las personas, de la infancia a la vejez, a tener cuidados, pero ahora bajo el signo de la corresponsabilidad, especialmente del Estado. También manifestaron su temor a la demagogia y que la ley sea papel mojado.

En el mismo sentido, Belén Sanz Luque, representante de ONU Mujeres en México, aseguró que desde el trabajo legislativo se tiene la oportunidad de hacer los ajustes para lograr una agenda de igualdad con justicia económica, que integre un sistema de cuidados y empleos para las mujeres. 

Sin lugar a dudas, el tema de los cuidados se ha vuelto un tema prioritario en la agenda feminista este 2021. Por ello, una de las principales metas que se establecieron con miras al 2026 es establecer una economía del cuidado (mediante inversiones públicas y privadas  y reformas legislativas y de política pública) que distribuya de manera equitativa y valorice estas labores.

 El Sistema

El Sistema, -que deberá crearse- será pionero en la región latinoamericana, no requerirá la creación de un aparato burocrático y en cambio deberá desarrollar políticas públicas, y contar con presupuesto, para que sea real, no quede en el papel, como dijeron la priista María Muñoz Castillo y Gloria Romero León de Acción Nacional.

Se reconoció, especialmente, el apoyo y sostén de las mujeres a la vida de las familias confinadas por la emergencia sanitaria y apareció claramente qué son los cuidados, como dijo la diputada Martha Tagle, están visibles. Quién hace las tareas de cuidado, quien elabora los alimentos, lava, plancha, cuidad enfermos, asiste a niñas y niños en la educación; quién se hace cargo de las personas mayores y siempre están invisibilizadas.

Las mujeres aportan a la riqueza nacional

Hoy las mujeres que realizan trabajo no remunerado de cuidado a otras y otras, aportan casi el 25 por ciento del Producto Interno Bruto PIB, en dobles y triples jornadas de trabajo, donde la de cuidados históricamente no pagada, es además no reconocida, y a las mujeres se les considera sólo dentro de la familia y no como personas productivas y con derechos.

La minuta que deberá aprobar el Senado  fue resultado de un análisis en todas las aristas, incluso aquellas que tienen que ver con el derecho humano a ser cuidado o cuidada en la infancia, la enfermedad, la edad avanzada y la discapacidad; complementa los principios de igualdad entre hombres y mujeres, el reconocimiento a éstas que son más que familia, con derecho a su tiempo libre y su desarrollo, sin poner en riesgo su vida y su salud e incorporarse al trabajo productivo.

Se reforma  el párrafo noveno  adiciona un párrafo último al artículo 4º, y adiciona la fracción XXX-A al artículo 73, ambos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, para quedar en los términos siguientes: Toda persona tiene derecho al cuidado digno que sustente su vida y le otorgue los elementos materiales y simbólicos para vivir en sociedad a lo largo de toda su vida, así como a cuidar. El Estado promoverá la corresponsabilidad entre mujeres y hombres en las actividades de cuidado, así como la libertad que tienen las personas para decidir si adquieren o no como obligación el cuidar a quien lo requiera, y el derecho para decidir la distribución del tiempo propio acorde a sus necesidades e intereses.

La diputada Martha Tagle Martínez, de Movimiento Ciudadano, quien presentó una de las 7 iniciativas, sostuvo en el pleno, con reserva,  que faltan algunas puntualizaciones que deben eliminar las visiones asistencialistas y dijo que el Estado debe garantizar, claramente, las condiciones necesarias para el ejercicio del derecho al cuidado digno, el reconocimiento, valoración y remuneración justa para quienes lo hacen.

En México aproximadamente 90 millones de personas mayores de 12 años realizan labores de cuidados en sus hogares sin recibir remuneración; del total de las horas que son destinadas a los cuidados  el  71 por ciento lo  realizan las mujeres, afectando sus oportunidades laborales. De acuerdo con datos del INEGI, en 2018 el valor económico de trabajo no remunerado en labores domésticas y de cuidados registró un valor equivalente al 23.5 por ciento del Producto Interno Bruto PIB nacional, un equivalente a mil 756 millones 829 mil pesos.

Las mujeres por el trabajo de cuidado se ven obligadas a emplearse en la informalidad y son responsables únicas de más de 10 millones de niñas y niños de cero a 5 años, quienes, en el 80 por ciento, no tienen acceso a guarderías.

La diputada Martha Tagle Martínez sostuvo que el Sistema Nacional de Cuidados, será una respuesta al cambio en las familias mexicanas, ya que una de cada tres personas necesitan cuidados, es decir el 34.6 por ciento de la población; el 10 por ciento de la población tiene más de 75 años y el 75 por ciento de las mujeres son responsables de los cuidados para esta población, sólo en el 25 por ciento participan los hombres.

Igualmente en el ámbito económico estamos en un momento crucial de recesión económica y que en los próximos años la pirámide poblacional se verá invertida, habrá mucho más personas mayores, por lo que si se quiere tener un crecimiento productivo éste debe venir acompañado del empoderamiento económico de las mujeres.

Es una reforma positiva, progresiva, que afianza y revierte todo lo que perdió el salario mínimo durante décadas.

El único tema en el foro Generación Igualdad

Las inquietudes entre diputadas, fue el tema de resumen principal de la parte mexicana del Foro Generación Igualdad ,  en donde Phumzile Mlambo-Ngcuka, Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, hizo un llamado a filantropistas y empresarios a apoyar este esfuerzo; mientras que Belén Sanz Luque, Representante de ONU Mujeres en México aseguró que su organización apoyará el desarrollo de un Sistema Nacional de Cuidados en nuestro país, tanto  como el  marco legislativo y normativo que garantice el derecho a cuidar y ser cuidado, ahora a punto de acordarse en el Senado.

Para hacerlo realidad se necesita:  

  1. Llamar al trabajo colaborativo y co-responsable entre Estado, familias, comunidades y empresas para aumentar los servicios de cuidados;
  2. Asegurarse de que las políticas públicas concilien la vida laboral con la personal y familiar;
  3. Lanzar una campaña de sensibilización que cambie la idea de que los cuidados corresponden solo a las mujeres;
  4. Invertir en infraestructura social y física, para que los servicios atiendan las diversas necesidades en igualdad de condiciones;
  5. Promover la generación de datos y evidencia de los servicios de cuidado para su seguimiento y evaluación;
  6. Crear Bancos Globales de Buenas Prácticas para unificarlas y avanzar más rápido;
  7. Convocar a los países de América Latina y de todo el mundo a sumarse a esta Alianza.

Dijeron en el Foro que “con estas acciones, queremos romper con el estereotipo de que los cuidados son solo responsabilidad de las mujeres. Entre todos, debemos aligerar esa carga que recae desproporcionadamente en ellas. Ninguna mujer, sin importar su clase social, estado civil, origen étnico, edad o lugar de residencia debe quedar fuera de esta política”

Al día de hoy, 740 millones de mujeres en el mundo trabajan en el sector informal, con salarios bajos e inseguridad laboral. Permitirles trabajar en igualdad de condiciones que los hombres, ayudaría a reactivar la economía en el actual contexto de crisis. De acuerdo con cifras de la ONU, un sistema de cuidados eficiente podría aumentar en un 3.9% anual en promedio el número de empleos en un periodo de 5 años.

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