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Cancelando a Foucault

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Desobediencia

Olimpia Flores Ortiz

 SemMéxico. 03 de mayo 2021.- En el Banquete de los Diálogos de Platón, que es el referido al Amor, Pausanias, un hombre maduro, digamos ya de cierto temple, alude en su discurso a dos afroditas, para explicar el nacimiento de la diosa distinguiendo dos tipos de amor. La primera, Urania nació del pene errante de Urano, al que había castrado Crono, y donde no tomó parte ninguna mujer; era entonces la Afrodita celestial, la del amor de lo bello y de la inteligencia, -atributo el último de los hombres y no de las mujeres- por lo que este amor que buscaba a su semejanza se daba con frecuencia entre los varones jóvenes en los que se conjuntaban tales atributos. La otra Afrodita, Pandemos, era la de la carnalidad, la común. Para ambas el culto era el mismo.

Escena de un cortejo pederasta. Detalle de un ánfora ateniense pintada con figuras negras del siglo V a. C.

El amor de Urania fortalecía el espíritu de los amantes, del lado de lo sublime y enaltecido les hacía mejores hombres y a su vez la polis misma se superaba. 

La relación amorosa entre un maestro y un discípulo no estaba mal vista, porque era fuente de transmisión de experiencia y sabiduría del uno al otro.

Así en la Grecia del siglo V a. de C. Cosmogonía con la que Platón interpretó el sentido y el orden de la vida de aquel entonces.  

La o las epistemologías del feminismo (hay diferencias esenciales) no pueden considerarse paralelas, ajenas o en contrapunto con el transcurrir histórico de los pensamientos en el mundo. Encuentra su genealogía en esa construcción humana. De ella ha surgido y desde ese legado se han tejido sus derivas. Toda oposición corresponde a un mismo contexto: la humanidad en el mundo. ¿Qué sería del feminismo sin la episteme de la sospecha inaugurada por Marx, Freud y Nietzsche?

No puedo pensar en ese sentido en términos de cancelación de pensadores ya sea por criterios conceptuales o por juicios morales. Más bien creo en la necesidad de expandir el discurrir filosófico en lugar de reducirlo: o incluso de renegar de antecedentes e influencias irrenunciables.

El politólogo Guy Sorman que ha afirmado que “Foucault era ciego a su propia pedofilia” en su Diccionario del Bullshit (mentira que pretende pasar por una verdad) en el artículo relativo ala Pedofilia, concluye preguntándose qué debe hacer con la obra de Foucault, justificando su cuestionamiento en la Carta abierta a la Comisión de Revisión del Código Penal para la revisión de determinados textos que regulan las relaciones entre adultos y menores en Francia, que el filósofo suscribió en 1977.

He aquí los términos:

“Los firmantes de la presente carta consideran que la completa libertad de los compañeros de una relación sexual es la condición necesaria y suficiente de la licitud de esa relación.”

“Aparece entonces que conviene al menos «descriminalizar» esta infracción y de tener esencialmente en cuenta el consentimiento del menor”.

“Las disposiciones pretendiendo la «protección» de la infancia y la juventud (…) son (…) cada vez más incompatibles con la evolución de nuestra sociedad (…) y deben ser abrogadas o profundamente modificadas en el sentido del reconocimiento del derecho del infante y del adolescente a mantener relaciones con las personas de su elección.”

Cabe señalar que esta carta fue suscrita por gran parte de la pléyade intelectual francesa de la época, incluyendo por ejemplo a la misma Simone de Beauvoir.

Y los términos no revelan en sí un pronunciamiento por la pedofilia, sino por los derechos de las personas, los cuales inevitablemente se sujetan a los ires y venires del debate que en aquel entonces empezaba a proliferar con énfasis no sólo en Francia sino en el mundo. Digamos México, dónde la Primera Marcha del Orgullo Homosexual se dio un año antes en 1978 con la participación el 26 de julio, durante la marcha por el aniversario de la Revolución Cubana, de una treintena de homosexuales que se identificaron como integrantes del Frente de Liberación Homosexual de México.

Se buscaba que la cuestión de la sexualidad formara parte de la agenda revolucionaria. Se consideraba como hoy, que era parte de la crítica a las formas de dominación de las instituciones tradicionales de la sociedad, como la familia, la escuela, la fábrica.

¿El hecho de criminalizar una conducta, educa por sí mismo? ¿Cuál es la edad umbral entre la minoría y la mayoría de edad? ¿No es esta una convención necesariamente arbitraria? ¿Una persona menor consiente libremente una relación, cuando ésta sucede entre personas asimétricas en edad o con vínculos jerárquicos como un profesor, un padre o un padrastro? ¿Sólo deben permitirse las relaciones entre pares, es decir mismos rangos de edad? ¿Cuáles serían estos rangos? ¿Por qué a los 15 años y no a los 16 o a los 13 cuando es una relación consensuada entre pares?  O más aún, ¿la sexualidad en general tiene que ser objeto de legislación? Ante la violación y los riesgos de la infancia, ¿vamos a vivir en una sociedad dividida entre personas peligrosas y personas en riesgo? ¿Cuál es la función política de la medicina y de la psiquiatría?

Me parece que estas serían preguntas que rondan aún en el debate -que por cierto se da entre adultos.  Y que esa Carta Abierta no está abogando por la pedofilia.

Por otro lado, que Foucault se sintiera atraído por jóvenes de 17 o 18 años, es perfectamente entendible y que se permitiera el coqueteo, debió haber sido; pero de ahí a aseverar sin pruebas, más que conjeturas y sin testigos, que violaba niños sobre las lápidas del cementerio de Túnez aprovechando además su condición de blanco colonialista, es demasiado. En todo caso, el hecho de su homosexualidad no lo convierte automáticamente en pedófilo. Se antoja por lo menos sospechoso este manejo ambiguo.

La histeria de las redes ha convertido el tema en una exigencia de cancelación del pensamiento de Foucault, cuando está muerto hace cuatro décadas, no puede ser procesado y por lo tanto tampoco absuelto y ni siquiera tiene el recurso de la autocancelación como ahora proceden varios orillados por estas denuncias. Muy conveniente.

El feminismo y el pensamiento foucaultiano se ubican en la resistencia y en el pensamiento crítico.  En cuanto a mi feminismo, éste no es sin la obra de Foucault, de sus esclarecimientos sobre los mecanismos del poder, los procesos de disciplina, el control del cuerpo y la subjetividad.

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twitter: @euphrasina (amor por la elocuencia)

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