Mujer y PoderNatalia Vidales

Del Me Canso Ganso, al Te Conozco Mosco

140 Vistas

El futuro sigue incierto a nivel nacional.

El ahorro del gobierno por evitar el huachicoléo, se tradujo en pérdidas económicas a millones de mexicanos.

Natalia Vidales

SemMéxico. Sonora. 8 de enero de 2018.- Acá en Sonora no padeceremos –no por lo pronto, cuando menos– desabasto de gasolina y diesel en las estaciones de servicio, como está ocurriendo desde el fin de semana pasado en el centro del país y que persistirá varios días más –aunque el gobierno federal lo niegue– porque corregir es más difícil que prevenir.

La razón es muy sencilla: a nuestro Estado llegan los buques tanques de PEMEX por mar a Guaymas, y de ahí los carburantes se conducen por ductos a Cajeme y a Hermosillo, en tramos relativamente fáciles de vigilar y lo cual   evita la mayor “ordeña” a manos de los huachicoleros (aunque se han presentado algunos casos ).

Pero es muy diferente en el centro del país, donde existe una intrincada red subterránea de distribución que facilita las conexiones ilegales. Y de ahí el cierre de las válvulas para evitarlas, pero con la  subsecuente afectación a millones de personas en siete Estados de la República.

Como sea, el futuro sigue incierto a nivel nacional, luego de descubrirse que el “negocio” del huachicol les significa al crimen organizado uno de sus mejores ingresos y a PEMEX  una sangría de 60 mil millones de pesos anuales. Así es que, al cerrárseles ese grifo (lo que decidió el gobierno federal, sustituyendo el suministro con el envío del combustible en lentos auto tanques, y lo cual ocasionó el desabasto en aquellas entidades), se esperan al menos dos reacciones ominosas: el asalto  a los buques tanques tanto en el Golfo de México que surten a los estados del noreste, como en el Océano Pacífico que cubren el noroeste del país. Lo cual no es improbable si recordamos que el crimen de Somalia, en el llamado Cuerno de África, tiene tomadas las costas (así como ocurre aquí con algunos territorios) y  aborda, roba o secuestra a cuanto buque carguero pasa por la zona.

O, peor aún,  que el crimen se extienda, y  más violentamente a otros sectores y temas  de la población ante la persecución sin tregua al huachicoléo: recordemos que la maldad en el mundo es constante, así que cuando se logra disminuir en un aspecto, aparece inmediatamente en otro (como la metástasis en el cáncer).

Este “negocio” operaba impunemente con la participación de personal del mismo PEMEX; de la protección incluso de las fuerzas armadas; la complicidad de pobladores por donde pasan los ductos y actúan los delincuentes; los expendedores legales que lo compran más barato; los automovilistas y transportistas que se surten en las llamadas “cachimbas”, y demás acompañamientos, en un millonario quehacer  paralelo al de la paraestatal y un pulpo de corrupción.

Ante ello, AMLO ordenó el final inmediato de todo empezando por detener el flujo en los ductos (por donde se envía el 80% de los carburantes a sus destinos),  y dijo que “ cuando digo esto va, ¡esto va!, me canso ganso”. Pero los medios y las redes están que trinan por el daño colateral provocado a los ciudadanos porque se debió   prever primero el abasto y luego cerrar las válvulas de paso y no al revés (ante lo ocurrido ya se reabrió, por ejemplo hace unas horas, el ducto mayor, Salamanca- León, en otra reversa presidencial que está dando  al traste con el apresurado y autosuficiente me canso ganso).     

Este es el primer disgusto de la gente con el Presidente durante los primeros días del año: si bien no hubo gasolinazo, hay, peor,  falta de gasolina, lo cual le sale más caro a la gente. El ahorro del gobierno por evitar el huachicoléo, se tradujo en pérdidas económicas a millones de mexicanos.

Comment here

Accesibilidad