Mujeres

Marchan en Iguala para exigir que no cierren el caso en contra de Osiris Aníbal Ruiz

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Familiares piden a los jueces transparencia en el proceso, sin tráfico de influencias

Un juez suspendió el juicio, y sentenció a pagar una multa o pago de reparación de daño, de 25 mil pesos.

Josefina Aguilar Pastor,

Semméxico. Iguala de la Independencia, Guerrero, 29 de abril de 2019.- ¡Justicia para mi hija!, qué no cierren el caso, que el juez, tome en cuenta las pruebas que incriminan a Osiris Aníbal  Ruiz Mata, como el presunto violador de su sobrina de 17 años, exige la familia Hernández Ruiz, luego de que el juez, Hércules Aureoles Guadarrama, suspendió el juicio, y sentenció pagar una multa o pago de reparación de daño, de 25 mil pesos, y acudir a firmar cada mes.

Este sábado, a más de cuatro meses de los hechos, acompañada de amigos, familiares, compañeros de trabajo, vecinos y conocidos, la familia Hernández Ruiz, conformada por la señora Araceli Ruiz Nolasco, el señor Pedro Manuel Hernández Díaz, y otra de sus hijas, convocó a una marcha, en Iguala de la Independencia, de donde son originarios y vecinos; el punto de reunión fue el monumento, Patria Trigarante, en la entrada de la ciudad.

Poco a poco, los convencidos con la causa, comenzaron a llegar, desde antes de la hora convocada -6 de la tarde), vestidos de blanco la mayoría, llevando cartulinas con algunas consignas.

Cerca de las 19:00 horas, el contingente salió rumbo al zócalo igualteco, durante el trayecto, la exigencia de justicia no se dejó de escuchar, que los jueces y magistrados de conduzcan con transparencia y apegado a derecho y la ley, un rechazo al tráfico de influencias, y el basta a la violencia en contra de las mujeres y niñas.

Su voz podría calificarse como “tranquila”, no se exalta, pero si rompe en llanto cuando dice que a su hija, Osiris Ruiz,  le destrozó la vida, y es cuando Araceli Ruiz Nolasco, se quita los anteojos para limpiarse la lágrimas.

Los hechos

Narra, que los hechos ocurrieron el 7 de diciembre del año pasado. Recuerda que con anterioridad, su primo, Osiris Aníbal Ruiz, con quien tenían “una buena convivencia”, le insistía a su hija para que lo acompañara a fiestas, a eventos políticos “en los que conocería gente importante”, y la conectaría; ella se negaba pue estaba consciente que era apenas una estudiante de preparatoria, de donde era consejera, además de que no le interesaba.

Luego de lo ocurrido, se conoció que ante la insistencia de Osiris, finalmente el 7 de diciembre de 2018, la joven aceptó acompañarlo, para ello, suspendió sus clases de artes marciales, pasó por ella a la escuela, de ello, han dado cuenta varios de sus compañeros, que la vieron cuando pasó por ella, y se subió a una camioneta blanca, conducida por el imputado cerca de las 7 de la noche.

Comienza la búsqueda 

La familia, no se preocupó por ella, hasta después de las 9 de la noche que debía de llegar y no llegó. Al filo de las 10, se comunican con su profesor, quien dice que se fue temprano antes de terminar a clase, se ofrece ayudar a localizarla, y a través de sus compañeros, conocen que se fue con su tío.

Cuando le habla a Osiris, este le contesta que no se preocupara, “ha de estar con el novio”, le dice. Le piden su ayuda para buscarla, él argumenta que no puede acudir con el presidente municipal, porque no tiene buena “relación”, pero si se comunica con un supuesto comandante, quien le dice a la familia, que no, puede hacer nada, porque la ley señala que deben pasar 72 horas, para que una persona sea considerada como desaparecida.

Comienzaron a recorrer las calles sin respuesta. Finalmente, alrededor de la 1 de la mañana, la joven llega en muy mal estado. Cuenta que sólo recuerda cuando su tío le ofreció una bebida, luego de tomarla, no recuerda más que estar en una casa en completa oscuridad, sola, como pudo, buscó una salida, y logró llegar a la calle, vio un taxi y le hizo la parada, el chofer aunque dudó en subirla, pero la vio tan mal que accedió a llevarla.

El proceso

Tras conocer lo sucedido, la familia interpuso una denuncia ante la agencia del ministerio público, la menor, casi no podía hablar ni sostenerse en pie, vomitaba, tenía huellas en las rodillas y brazos, en la barbilla y mordidas en los labios. El médico ginecólogo y legista forense, Gilberto Ibarra Mora, confirmó que hubo penetración no consentida.

El ministerio público, tardó dos meses en abrir la casa donde estuvo retenida la joven, aun así, encontraron su protector bucal. Todas estas pruebas junto con los testimonios de los jóvenes que vieron que se fue con su tío, del taxista que la trasladó hasta su casa, y de la misma joven, fueron desechados por el juez, Hércules Aureoles Guadarrama, quien sólo vinculó a Osiris, por delito de abuso sexual agravado. Desde su punto de vista del juez, a pesar del certificado medido que confirma que hubo penetración, sostiene que sólo fueron tocamientos, además de que el imputado “tiene una segunda oportunidad”;  y le impone como castigo, una multa de 25 mil pesos y que acuda a firmar cada vez.

Con esta sentencia, la familia considera que su hija ha sido revictimizada, no creen en su testimonio, y desechan todas las pruebas en contra del imputado. Y anunciaron que  apelarán a sentencia. Acusan que Osiris Aníbal Ruiz, ha recurrido a su “influencia”, que tiene con la clase política, por su desempeño como periodista para salir bien librado, y lo confirman con la sentencia del juez.

Se conoció que el 8 de diciembre, luego de que la familia interpuso la denuncia en su contra, se comunicó con gente muy influyente, entre ellos, según se ha dicho, el rector de la universidad Autónoma de Guerrero (UAG), Javier Saldaña Almazán y supuestamente con el mismo gobernador Héctor Astudillo Flores, pidiéndoles protección.

De ahí la exigencia de la familia, de que los jueces se conduzcan con transparencia, no al tráfico de influencia, y que haya una verdadera aplicación de la justicia.

“Solo pedimos que revisen el caso y las pruebas. No pido que me hagan caso a mí, pero que vean todo lo que existe, no con influencias, al gobernador le pedimos, que sea imparcial, que los jueces y los magistrados, sean imparciales, que de verdad hagan justicia al caso,. Es una pesadilla lo que estamos viviendo, justicia para todas las niñas, jóvenes, para nuestros niños y para cualquiera que hay sufrido una agresión” señala Araceli Ruiz.

“¡Solo pedimos ¡Justicia para mi hija!”, exclama Pedro Manuel Hernández Díaz.

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