AmbigúCOLUMNASMartha Elba Torres Martínez

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Eclipsado Peña, ya ordena AMLO; lo que sigue, mero trámite

Los signos dictatoriales que desde ahora deben preocupar

Martha Elba Torres

SemMéxico, 13 julio 2018.- Totalmente eclipsado, Enrique Peña Nieto mantiene actividades propias de su cargo, en bajísimo perfil, que ya ni disfruta. Antes de tiempo, ya está solo.

Ayer, con los abogados; el lunes 9, la inauguración de la 12ª Brigada de Policía Militar y su Unidad Habitacional Militar, donde quiso recordar que es el Presidente hasta el 30 de noviembre y que su tarea todavía no concluye, pero nadie lo peló. Los reflectores están en quien ya decide sobre vidas y haciendas de este país.

Igual, López Obrador ordena la mudanza de dependencias federales a distintas ciudades, sin preguntarles a los trabajadores basificados si están dispuestos a cargar con familia y arraigos a lugares que ni siquiera les gusta, que ordena a las y los legisladores de Morena que llegarán al Congreso de la Unión, lo que tienen qué hacer.

Al final de cuentas tiene razón. Ocuparán curules y escaños, gracias a él y no por méritos propios, cualidades y capacidades. Igual el “Mijis, la senadora champagnera, que Ifigenia Martínez, Napo y Porfirio Muñoz Ledo, a las órdenes del nuevo Señor Presidente.

La historia se repite. Sin oposición real ni numérica, diputados y senadores morenistas serán los empleados del Ejecutivo Federal. Los tiempos de la dictadura perfecta del PRI, a la que se refirió en 1990 el escritor peruano Mario Vargas Llosa, con la diferencia que en este caso, es el hombre y no un partido el de la permanencia inamovible. ¿Qué otro fin puede tener que López Obrador pregunte cada tres años, si las y los mexicanos lo quieren al frente del país?

Ayer, quien ya camina y se mueve como Presidente, se reunió con los gobernadores. Todos de oposición hasta en tanto no entren sus primeros seis. Pero no importa. Todos le han externado su plena disposición de trabajar con él.

Por eso la reunión, ayer por la tarde con la Conferencia Nacional de Gobernadores –los actuales-, con temas de interés, que por lo menos al michoacano Silvano Aureoles, preocupa: la coordinación fiscal y la sustitución de delegaciones federales por esa especie de virreyes o gobernadores paralelos, que son los que directamente operarán los recursos federales.

En Michoacán, el nombramiento recayó en Roberto Pantoja Azola.

En su ficha como dirigente estatal de Morena (https://morena.si/wp-content/uploads/2017/03/MORENA_CV_.pdf) reportó a su partido contar con maestría sin especificar en qué área de ciencias o humanidades y con una experiencia laboral, como promotor financiero en la empresa HIR Casa Impulsora Inmobiliaria, del 2000 al 2001, así como jefe de Departamento, en Sedeso, durante todo el gobierno de Lázaro Cárdenas Batel y luego transformada en la Sepsol, todo el cuatrienio de Leonel Godoy Rangel.

Y es que hay más dudas que certezas sobre estos nuevos cargos que impondrá López Obrador, porque para todo asunto, sea de obra pública, delitos del fuero federal, conflictos de tierras o programas agrícolas, Silvano lo tendrá que tratar con Pantoja Azola.

Por otro lado, existen más de 40 delegaciones federales en las que laboran personal de base y de confianza. Si van a desaparecer, pueden echar a la calle a estos últimos, pero ¿qué pasará con los trabajadores sindicalizados? No hay más que dos caminos: liquidación o amontonarlos en la Coordinación, que igual suena de locura. Seguramente muchos de ellos votaron por el cambio. Pues que Amlo les resuelva en fin ya dijo que no habrá despedidos.

Pero también para aplacar las ansias de sus votantes, tan hay: el fin de esas castas burocrática y legislativa privilegiadas, que tanto ofenden a la población y exprimen las arcas públicas. Un acto de reivindicación popular cuando solo veíamos cómo se enriquecen los políticos. El tema cae bien.

Así como ordena la reducción del 50 por ciento del sueldo de la alta burocracia en la Administración Pública Federal, a los congresistas, bajarse las dietas y terminar con ese dispendio que más recientemente, personificó la senadora morenista Layda Sansores. ¿Cuántos implantes en bubis o nachas no terminamos pagando las y los contribuyentes?…

                                                           ***

Y mientras todos somos testigos de un Presidente en funciones avasallado por su sucesor, en el PRI nadie parece darse cuenta o ni siquiera les importa, porque al final de cuentas, como máximo líder político de su partido, tiene mucho de culpa por lo que explotó el primero de julio pasado. Lo he escrito aquí infinidad de ocasiones: tanta impunidad a la monstruosa corrupción.

Ya vemos a los que contribuyeron a la debacle del PRI, como bestias carroñeras, arrebatándose los despojos del cadáver. Es un decir, aclaro.

En la entrega anterior, me referí al grupo de Emilio Gamboa que en Michoacán mueve los hilos contra el dirigente estatal Víctor Silva, quien desde hace una década no ha sido más que otra víctima más de las ambiciones cupulares toleradas desde Los Pinos.

¿Quién puso impuso a los priistas a Enrique Ochoa? ¿dónde está el “michoacano” ilustre, como nos lo presentó mi compadre Víctor Tinoco? Pero también ¿quién es y con qué autoridad moral, puede Ulises Ruiz y su Corriente Democracia Interna, cuestionar a este tipo? En todo caso, ya las bases juzgaron y castigaron a sus dirigentes que se irán a la calle a chutar botes o volverse “morenos” y subirse al tren de la cuarta transformación…

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Morelia es todo un caso, que vale la pena revisar en los fríos números que, paradójicamente, arrojó el fuego intenso del hartazgo.

Raúl Morón (Morena) gana con 84 mil 156 votos, cuando en 2015 (PRD) obtuvo 35 mil 801.

Alfonso Martínez compitió por primera vez por la alcaldía en 2007 con las siglas del PAN. Esa ocasión, obtuvo 66 mil 729 sufragios; en 2015 se lanzó como independiente y consiguió 75 mil 380; este año que buscó la reelección alcanzó 76 mil 750 votos. O sea, ejercer un presupuesto superior a los 6 mil mdp en dos años y medio apenas le redituó unos mil 500 votos.

Daniela de los Santos, solita por el PRI, sumó 51 mil 487 sufragios; los que se salieron de ese partido para competir: Fausto Vallejo, que iba por su cuarta elección directa, apenas logró 27 mil 160, cuando en 2007 se alzó con 111 mil 713. Constantino Ortiz no sumó más que 16 mil 188.

No existe el hubiera, pero la ambición personal los castigó: juntos, habrían logrado 94 mil 835 y se llevan Morelia.

Tampoco quito el dedo del renglón. Pepe Meade, como Daniela, fueron buenos candidatos y de sus derrotas van a aprender. Fausto ya debe de aceptar la realidad; hay muchas formas como puede servir a su ciudad y no necesariamente desde un cargo público.

Como sea, el tiempo no detiene su marcha y hay mucho por reconstruir… (a)

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