AmbigúCOLUMNASMartha Elba Torres Martínez

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De ninis a policías, buen punto de AMLO

Federalizar seguridad pública, un gran favor a gobernadores y alcaldes

Martha Elba Torres

SemMéxico, 8 noviembre 2018.- En 21 días más, el mismo primero de diciembre que proteste como Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador lanzará la convocatoria a 50 mil jóvenes compatriotas para que se sumen a las fuerzas armadas del país.

¿Por qué 50 mil y no 30 mil u 80 mil para enlistarse como soldados, marinos y policías? Posiblemente porque este es un primer exhorto y considera su equipo que el universo es ancho. Aunque no tanto: 63 por ciento de sus votantes, tienen entre 26 y 35 años de edad, con nivel de estudios universitarios e ingresos de unos 15 mil pesos (Parametría/julio 2018) Pero en una de esas se animan a hacer carrera policial o castrense al servicio de la “nueva República” que nacerá nada más comience diciembre.

López Obrador apenas ganó, y nos tiene desde entonces lanzando cachos de su estrategia de seguridad. Apenas el viernes 2 de noviembre, anunció antes de partir a Palenque, que esta semana ahora sí nos compartiría el plan de seguridad nacional. Ya estamos a 9.

A mediados de octubre, en el Estado de México, reiteró su decisión de mantener el Mando Único a través de 32 nuevas coordinaciones en las que estarán integradas Policía Federal, la Policía Militar, la Policía Naval, la Policía Ministerial y estatales y municipales, incorporándose representantes de DDHH, así como de la sociedad civil. Y para que estas se nutran, porque en los hechos hay déficit de policías –cuando no los cooptan o los matan-, es que llamó al enlistamiento.

Y si lo vemos fríamente, tiene razón. Por un lado, les ofrece carrera, mejorar las condiciones laborales y, sobre todo, ser parte de la pacificación, “que entre todos serenemos al país”.

Pero si nos atenemos a lo que dijo el 18 de octubre en Ciudad Victoria, que 70 por ciento de su estrategia de seguridad se basará en atender las causas que originan el problema de la violencia criminal, es decir, la prevención. Entonces ¿para qué quiere aumentar de sopetón el estado de fuerza armada del país?

Estamos que habrá 32 nuevas coordinaciones estatales, pero también se dividirá el territorio en 265 regiones para organizar el combate a la inseguridad. Aclaremos que estas coordinaciones nada tienen que ver con las delegaciones subdelegaciones federales que operarán los programas sociales.

Como sea, en algún momento AMLO le tendrá que dar lógica a su estrategia y es lo que esperamos.

En el ínter, una revisada al Proyecto de Nación 2018-2024, un documento de 461 páginas, que coordinó Alfonso Romo Garza y en el colaboraron con los temas Economía y Desarrollo, Adrián Rodríguez-Macedo; en Desarrollo Social, Esteban Moctezuma Barragán y Política y Gobierno, Claudia Sheinbaum Pardo, y Laura Esquivel Valdez en Educación, Valores, Cultura y Ciencia. Porque sí, mucho de lo que suelta aisladamente y a cuentagotas el próximo Presidente, en este compendio tiene su fundamento.

Por ejemplo, barre literalmente con las mafias que se han apoderado del Poder Judicial de la Federación y plantea la desaparición del Consejo de la Judicatura Federal para convertirla en Sala y que jueces y magistrados sean designados por el Presidente, y propone crear el Bloque Nacional de Seguridad, que estaría bajo las órdenes del ´mandamás´ y conformarían el Fiscal General, la Unidad

Financiera de Hacienda y el Ministerio Público, también designados por el mero macizo del Preciso.

La creación de la Guardia Nacional con el apoyo del Estado de Fuerza: 267 mil soldados 66 mil y los 37 mil policías federales. Se mejoraría con el Colegio Nacional de Seguridad Pública, que formará “mandos y cuadros policiales profesionales, altamente capacitados, honestos y dedicados exclusivamente a proteger a la sociedad.

“Su objetivo será especializar y profesionalizar a los cuerpos de seguridad encargados de combatir a la delincuencia. La formación incluirá una red adicional integrada de escuelas y academias regionales para la formación de mandos medios, así como escuelas de inteligencia.

“Este Colegio representará una opción educativa más para los 6.8 millones de jóvenes que no estudian ni trabajan y les hará más digna y atractiva la carrera policial”.

Entonces, mientras el alistamiento avanza y los ninis se convierten en policías, el retiro del Ejército y la Marina de las calles, será paulatino. Eso sí, el documento resalta la importancia de contar con una Ley de Seguridad Interior para dar certeza jurídica a las operaciones de estas instituciones.

Pero el mismo Proyecto de Nación de López Obrador plantea el quid de cómo lograr que este país recupere la tranquilidad:

“Sólo en la medida en que la sociedad se involucre en el conocimiento de las causas y las consecuencias de los delitos y se fomente una cultura nacional de respeto a la legalidad, se podrán adoptar medidas para prevenirlos y tratarlos”.

Y a eso precisamente le apuesta Andrés. Pero, cómo creerle cuando acabamos de ver que se pasó las leyes por el arco del triunfo con su encuesta ´pato´ sobre el nuevo aeropuerto.

Otra cosa. Un aspecto que no ha revelado aun sobre esas 32 nuevas coordinaciones estatales de seguridad de las que habló en el Edomex, pero del que ya se comienza a escuchar, es la eventual desaparición de las policías estatales y municipales, “pues las implicaciones de contar con dos o tres corporaciones que ´co-existan´ en un mismo territorio, generan distorsiones en la relación con la ciudadanía debido a los distintos enfoques de seguridad que manejan unas y otras”.

“Contar con una sola corporación policial facilitaría orientar una parte de los esfuerzos policiales en la filosofía de ‘policía localizada’ (también llamada comunitaria, de barrio o proximidad), para realizar inteligencia a nivel de comunidad, obtener las problemáticas de primera mano de los vecinos de dichas comunidades, y entablar relaciones que generen (o recuperen) la confianza perdida en las policías”.

Así las cosas, toda la seguridad del país quedará bajo la responsabilidad del poder central. Y los gobernadores y alcaldes, felices de la vida. Se acabarán las penurias, las amenazas, la mala imagen, las muertes de autoridades, porque el único que tendrá que responder por lo que hagan o no hagan los policías, será el Presidente.

-Chido. ¡¿Dónde firmó?!

Como sea, López ya tiene nueva fecha para dar a conocer el Plan de Seguridad: a fines de este noviembre. Rinde protesta el sábado 1 de diciembre; el domingo 2 está en Veracruz y a partir del lunes 2, a las 6 de la mañana ya estará todos los días en Palacio Nacional con su gabinete o bloque de seguridad para recibir “el parte” y decidir lo que se va a hacer…

                                                                       ***

Han bastado estos dos meses y cacho, para convencerme que a Raúl Morón, aquel aguerrido dirigente magisterial de la entonces ala democrática –hoy la CNTE no es ni el remedo de lo que en algún momento fue el movimiento-, finalmente le llegó el tiempo y las circunstancias.

Buscó varias veces la candidatura a gobernador en el PRD, pero siempre se le chispó. Hoy es alcalde de la capital por Morena, y no deja de sorprenderme. Aun en las pésimas condiciones en que recibió al municipio, ha hecho mucho y bien. Nos brindó unas celebraciones de Muertos muy atractivas para locales y turistas y estuvo a la altura de la contingencia que representaron las inundaciones en casi media centena de colonias.

Y como autoridad, finalmente logrará lo que sus antecesores ni en sueños imaginaron: rescatar los ríos Grande y Chiquito que cruzan la ciudad, y que cada temporada de lluvias pasan la factura de los daños que le ha provocado el hombre.

Esta semana, en el Foro de Consulta “Desarrollo urbano, Obra Pública y Patrimonio Monumental, Morón Orozco anunció una inversión sin precedente a los ríos, de 7 mil millones de pesos, para separar las descargas sanitarias de la pluvial y que la naturaleza siga su curso. Claro, si los cochinos y estúpidos no siguen tirando llantas, colchones y hasta cadáveres en ellos.

Un proyecto parecido, que ni Fausto Vallejo Figueroa que tanto canta su amor por Morelia se atrevió a impulsar, lo conocí desde 2012 que el panista Marko Cortés fue candidato a alcalde; en aquel entonces la inversión representaba algo así como 3 mil 500 mdp. En seis años ya se duplicó, pero Raúl Morón logra sacarle la inversión a Amlo, me cae que mis respetos.

A eso voy con las razones del edil morenista: hacer un gobierno como nadie y pocamadre, para construir su ruta hacia la candidatura en el 2021. ¿Qué implicará? No tolerar el más mínimo acto de corrupción y un transparente manejo de los recursos.

A ver, por ejemplo, qué difícil es que cada dos meses, en lugar de remitirnos a los informes financieros en la web, que solo los que saben de asuntos contables entienden, nos explique con cuentas sencillas en qué se ocupan los dineros. Que a los que se pasen de lanza, no solo correrlos sino exponerlos a la sanción social. Eso sí, no puede decir ´borrón y cuenta nueva´ para los que saquearon las arcas municipales.

Hoy, por lo menos, ya comienza bien. Ojalá y no se atore en el camino. Por bien, en principio de quienes habitamos Morelia.

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