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Bellas y Airosas| 47 años sin Rosario Castellanos (2)

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El uso de la ironía

Elvira Hernández Carballido

SemMéxico. Pachuca Hidalgo. 19 de agosto 2021.- Un elemento muy significativo de los trabajos periodísticos de Rosario Castellanos fue la ironía, ese juego donde la intención es provocar, pues quien la produce tiene la intensión de burlarse de manera fina y disimulada para estimular algún tipo de reacción e interpretación en los otros.

Los estudios en torno a la ironía, además de definirla y caracterizarla, hacen una aportación significativa al considerarla un aspecto clave en las estrategias de subversión. Por ello, se oscila entre la opacidad y la transparencia, entre lo que dice y quiere decir y hasta lo que no dice. Sobre el uso que Castellanos logra hacer de la ironía, se ha dicho que no pude calificarse como un juego inocente ni como una forma de querer ocultar o disimular, “sino una enunciación concienzuda, valiente e ingeniosa que utiliza la autora inspirada por su agudo sentido crítico”, aseguró en una conferencia Rosa Elena López.

La mayoría de los textos periodísticos de Castellanos juegan a contradecir los significados del mismo lenguaje que ha usado, con la absoluta intensión de que sus lectores interpreten lo que quiere decir dándoles solamente algunas pistas, muchas ciertas, otras disfrazadas de falsas. Ella opone para burlarse, declara una idea con tal tono e intención que se puede entender otro, contrario y no. Con bastante sabiduría, Helena Beristaín aseguraba que la ironía era una actitud y Castellanos siempre la tuvo.

Podemos especular al tratar de averiguar si Rosario usaba la ironía para llenar un vacío, para revelar la realidad que observaba o vivía, o para deformar la mirada conservadora y tradicional de sus lectores. Sin embargo, en otros estudios con perspectiva feminista se afirma que la estrategia de usar la ironía es muy común en escritos de mujeres como una manera sutil pero efectiva, de protestar contra códigos de comportamientos tradicionales y desmitificar tabúes.

Diversas estudiosas feministas han relacionado el estilo irónico de Rosario con el humor y la califican como “una de las más prominentes escritoras latinoamericanas que escribió textos humorísticos y ensayos sobre el humor. En uno de sus ensayos ella propone que, a través del uso del humor como estrategia tanto de crítica como de liberación, las mujeres expongan al ridículo las absurdas expectativas del orden patriarcal que las oprime. Este artículo analiza discursos humorísticos de escritoras latinoamericanas, expresados a través de la sátira, la ironía y la parodia, y que tienen como objetivo transgredir el orden patriarcal”.

En este tipo de investigaciones, se reitera constantemente que la ironía fue para Castellanos “una importante arma blanca para defenderse del mundo hostil que la rodeaba… una manera de cuestionar las verdades establecidas por tradición o por costumbre. Ella pensaba que era difícil tragarse lo que fuera sin la sal gorda de la ironía. Y no sólo fue autocrítica, sino que fue autocrítica con sentido del humor, cosa bastante rara en el México que le tocó vivir, que era muy jerárquico, muy de escalafones, muy de respeto de las instituciones, muy de hombres… Usaba el humor como escudo y la ironía como arma… El humor y la ironía son los recursos que más frecuentemente usó en la literatura —y en su vida— para acercarse a ese otro modo de ser que buscaba”.

Es así como la ironía fue una de las estrategias para abordar sus temas en las páginas de Excelsior, pero debido a que varias estudiosas de su trabajo consideran que cuando reflexionaba sobre las mujeres aprovechaba más ese tono, es importante dedicar un espacio a sus opiniones sobre la condición femenina de la época.

Es sencillo encontrar en sus artículos ese tono irónico. Por ejemplo, cuando en 1970 dio a conocer su visión sobre el movimiento feminista que empezaba a surgir en Estados Unidos, se apreciaba su interés y simpatía por el mismo, pero de igual manera cuestionaba lo que podría suceder en México:

“¿Por qué no hemos de imitar ese movimiento?, ¿es que no hay mujeres entre nosotros?, ¿es que el sahumerio de la abnegación las ha atarantado de tal manera que no se dan cuenta de cuáles son sus condiciones de vida? (…) A mí no me gusta hacerla de profeta, pero esta es una ocasión en que se antoja fungir como tal. (Aparte de que la profecía es uno de los pocos oficios que se consideran propios para señoras histéricas como su segura servidora) Y yo les advierto que las mujeres mexicanas estamos echando vidrio acerca de lo que hacen nuestras primas (…) Quizá no ahora ni mañana. Porque el ser es un parásito (que es eso lo que somos, más que víctimas) no deja de tener sus encantos. Pero, cuando el desarrollo industrial nos obligue a emplearnos en fábricas y oficinas, y atender casa y niños, etc. Entonces nos llegará la lumbre a los aparejos. Cuando desaparezca la última criada, el colchoncito en que ahora reposa nuestra conformidad, aparecerá la primera rebelde furibunda.”

La ironía de Rosario Castellanos representa muchas veces un golpe duro al estómago, asusta, irrita, pero siempre provoca la reflexión. Con el mismo estilo comentaba la situación de algunas mujeres casadas que son engañadas por el esposo y con esa ironía dolorosamente cómica le asegura que su marido pese a todo volverá al hogar y… “Sí señora. Ganará usted esta vez. Y otra. Y otra. Su virtud cardinal es la paciencia y si la ejercita será recompensada. A los noventa años su marido será exclusivamente suyo (si es que ha sabido evadir los compromisos y usted ha tolerado sus travesuras). Le aseguramos que nadie le disputará el privilegio de amortajarlo.”

Al releer los textos periodísticos de Rosario Castellanos puede advertirse su capacidad de reflexión, sus puntos de vista personales sobre variados temas, pero específicamente acerca de las mujeres, de quienes nunca se olvidó. Y es lo mejor que podemos hacer este mes que conmemoramos su aniversario de muerte.

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