Bellas y AirosasCOLUMNASElvira Hernández Carballido

Bellas y Airosas| Bárbara Biglia y violencias en las universidades

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Elvira Hernández Carballido

SemMéxico, Pachuca, Hidalgo, 23 de noviembre del 2022.- Hace tres años tuve la oportunidad de hacer una estancia académica en Barcelona y conocer a una comprometida académica e investigadora, Bárbara Biglia, la Universidad Rovira I Virgili, Tarragona, España. La autora ha producido materiales muy completos en torno al tema de violencia en las universidades y justo por esta fecha del 25 de noviembre quiero aproximarlas a su obra tan representativa. Quiero destacar dos de sus trabajos que me han ayudado a comprender esta grave problemática.

El primero fue realizado con otras investigadoras europeas titulado: “Violencias sexuales en la universidad: reconocer, acompañar y repensar estrategias de respuesta” (2018). En el trabajo se indica que en toda universidad como institución educativa hay dificultades para visibilizar ciertas actitudes como el acoso sexual, y en ocasiones se producen altos niveles de coacción cuando las personas intentan hacerlas visibles e, incluso, puede calificarse como extremadamente complejo identificar el acoso sexual.

Se reconoce que si bien algunas universidades han diseñado protocolos lo han hecho, pero como guía para dar una primera respuesta a la violencia sexual y no hay un proceso más claro y más efectivo ante los casos que pueden presentarse en estas instituciones de educación superior. Los protocolos que ella logra ubicar los analizan, los descifra, critica y advierte vacíos, así como limitaciones, reconoce y recupera aciertos, enumera los existentes e identifica los elementos que los conforman. Descubre una coincidencia constante: los protocolos son textos que se reconocen a sí mismos como herramienta disuasoria y al mismo tiempo preventiva y de respuesta ante posibles casos.

Luego de analizarlos y diagnosticarlos, Biglia vuelve a proponer como una categoría básica que puede orientar, precisar y ubicar: violencias sexuales. Considera que este término representa una forma de control hacia mujeres, personas LGTB+ y niños/as y parten de una relación NO consensuada, donde hay una negación explícita ante la expresión clara de una persona -casi siempre hombre- de sus deseos sexuales hacia otra -casi siempre una mujer-dicha negación jamás debe entenderse nunca como un consentimiento. Propone que para empezar a trabajar y sensibilizar sobre el tema se debe partir de 4 ejes básicos:

  1. Entender el complejo fenómeno de las violencias sexuales. 
  2. Mejorar las habilidades para reconocer casos de violencia sexual en el contexto universitario. 
  3. Aprender competencias básicas para una primera actuación en situaciones de violencias sexuales. 
  4. Repensar estrategias para hacer frente a las violencias sexuales en el contexto universitario. 

Insiste que un primer paso debe hacer visible la problemática a través de un diagnóstico y luego realizar entrevistas a profundidad para personalizar los contenidos de documentos y talleres relacionados al tema. Su apuesta más fuerte es a los cursos de sensibilización, poner el foco más en el PROCESO que en los resultados y tener un grupo con perspectiva FEMINISTA.

Es así como el paso más importante es reconocer que los protocolos deben ser parte de políticas más amplias en las que la Universidad asuma una responsabilidad clara y proporcione los recursos necesarios (humanos, materiales y económicos) para una implementación adecuada de las mismas. 

El segundo texto de Bárbara Biglia es Guía para afrontar las violencias sexuales en las universidades, trabajo que realizó de manera conjunta con Marta Luxán y Jokin Azpiazu.

En la introducción del trabajo, las autoras hacen una advertencia que justifica y explica la razón de la guía que han realizado asegurando que parten de esta visión articulada e intersecciones de las opresiones de género y sexualidad, y de las formas de violencia que provoca, lo que se ha traducido en:

  • Hemos tratado de entender las violencias sexuales no como un elemento aislado, una cuestión de comportamiento inadecuado o una falta de entendimiento entre personas sino como expresiones de esta mirada heteropatriarcal. Como mecanismos de control y coerción que funcionan para producir y reproducir ese reparto de poder y no son una expresión de la sexualidad, aunque impliquen cuerpos, afectos, deseo…
  • Hemos intentado pensar cómo, en el marco universitario, afectan estas violencias a personas diversas, tanto en relación con el modo en que desarrollamos nuestra sexualidad, como con los cuerpos concretos que habitamos o el sexo que se nos asignó al nacer. ¿Qué tipo de espacios son las universidades, qué relaciones se construyen en ellas y cómo influye esto en que las violencias se configuren de una forma u otra?
  • Hemos tratado de transmitir que se trata de una cuestión compleja que, incluso, a nosotras mismas nos provoca, por momentos, cierto vértigo. Esta mirada interseccional nos lleva a pensar las violencias sexuales más allá de una lista de comportamientos, como procesos sociales complejos en los que hemos de incidir. Así mismo, exige la mirada a toda la comunidad, sin centrarla en los denominados “perpetrador” y “víctima”, para reconocer la responsabilidad colectiva. Implica, finalmente, analizar cada situación para producir un proceso de cambio colectivo, de empoderamiento feminista y desempoderamiento patriarcal. Obviamente el vértigo que mencionamos se deriva de lo complejo de esta tarea.
  • Nos hemos esforzado en poner sobre la mesa las distintas formas que esta violencia puede adoptar, y es por eso que hablamos de violencias sexuales en plural. Nos gustaría que fuéramos conscientes tanto de las violencias más habituales como de las infrecuentes; de las más y menos visibles; de las socialmente reconocidas como graves y de las que parecen más insignificantes, pero, siguen doliendo y generando el mismo efecto de control y mantenimiento de las relaciones de poder.

Las autoras dan a conocer un esquema y secuencia de la formación en dos universidades donde aplicaron su trabajo. El proceso de formación está dividido en cuatro bloques:

Bloque 1. ¿Cómo se configuran las violencias sexuales en el espacio universitario?

Bloque 2. Entender, enmarcar y definir las violencias sexuales.

Bloque 3. Reaccionando ante las violencias sexuales.

Bloque 4. Herramientas, servicios y estrategias para dar una primera respuesta ante las violencias sexuales en la universidad.

A lo largo de 130 páginas, cada uno es detallado e ilustrado, se precisan conceptos y se muestran ejemplos con casos diferentes que pueden dar pauta a la discusión y a la propuesta. Siempre, antes de realizar las sesiones se presentan cuestiones teóricas. Es así como se definen las violencias sexuales:

…son expresiones de un marco de relaciones de poder desiguales, delimitadas por el sexismo, el binarismo de género, el machismo y la LGTBIfobia y su maraña de relaciones con el racismo, el clasismo, el capacitismo y otras formas de opresión. Estas violencias están presentes en todos los ámbitos sociales y, por lo tanto, también en la universidad; no obstante, la forma que adoptan es particular y responden al entorno en el que suceden. Es por eso importante empezar nuestra formación pensando cuáles son los elementos que configuran las diferentes expresiones de violencia en nuestras universidades.

Resulta muy significativo que la guía contenga un índice de casos ficticios para identificar los tipos de violencia, sensibilizar que cualquier persona puede vivir esas situaciones, observar con atención los ejes de desigualdad que surgen en dichos casos, quién en la persona agredida y quién es la agresora en la jerarquía de la estructura organizacional de la universidad, mostrar los papeles que pueden jugar tanto los hombres y las mujeres en esos contextos y quienes pueden también estar involucrados ya sea para ocultar lo ocurrido o provocarlo o denunciarlo. Entre los tipos de violencia que detectan pueden mencionarse: Acoso sexual con chantaje, Ciberacoso, Violencia sexual simbólica, entre otras. Cada caso es narrado de manera puntal, después se analiza por medio de cuatro ejes:

  1. Breve explicación del tipo de violencia identificado.
  2. Cuestiones de género y relaciones de poder.
  3. Tipificación legal.
  4. Otros agentes implicados y su actuación.

De esta manera, los textos de Barbara Biglia representan una importante pauta para toda investigación sobre la violencia, el acoso y el hostigamiento sexual en las universidades. Los proyectos de prevención de las violencias de género son una verdadera luz que ofrece técnicas, metodologías y perspectivas para trabajar en ello.

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