Bellas y AirosasCOLUMNASElvira Hernández Carballido

Bellas y airosas| Las adelitas café, Una comunidad feminista con aroma de café

564 Vistas

Elvira Hernández Carballido

SemMéxico, Pachuca, Hidalgo, 19 de enero, 2022.-Nada como ese momento en que olfato percibe una esencia que provoca que te  sientas rodeada de nubes dulcemente perfumadas, de los bosques más generosos y suaves vientos con olor a mar azucarado, sensaciones únicas que solamente puede provocar un café recién preparado, un costalito lleno de estas semillas lista para transformarse, mujeres que llegan de los cafetales con la alegría de hacerlo llegar a tu mesa y que una tarde lluviosa o una mañana inspirada ese aroma surja de tu taza preferida.

Justo estas emociones llegaron a mí al recibir el kilo de café producido por mujeres hidalguenses que se han hecho llamar “Las adelitas café”. Originarias de la Sierra Otomí Tepehua, al extremo oriente de Hidalgo, han creado sus plantíos a una altitud de 1675 metros sobre el nivel del mar. Ellas pertenecen a Tenango de Doria, “el lugar de los muros”, pero sobre todo de los bordados mágicos y coloridos.

En efecto, la gran mayoría de la población borda en blusas, manteles o rebozos flores, animales o representaciones de su cotidianidad e imaginación. Estas figuras bordadas con hilos azules o rojos, morados o verdes, son lucidas con orgullo en cualquier parte del país e incluso del mundo. Tan bellos son esos bordados que empresas de la moda y del diseño han intentado plagiarlos, por lo que el Congreso del Estado decidió protegerlos y registrarlos, convirtiendo el 9 de abril en el día del Tenango.

Sin embargo, en un video hecho por “Las adelitas café”, ellas advirtieron que ya no pueden vivir de los bordados porque “se pusieron de moda” y la competencia creció, muchas veces con el plagio o sin el crédito correspondiente Por lo que buscaron otra forma de generar recursos y la encontraron en la cosecha del café, cuyos plantíos se quedaron sin los hombres de la comunidad, quienes se fueron a probar suerte a los Estados Unidos, entonces ellas empezaron a aprender todo el proceso para la preparación del café, desde su plantación hasta la venta de productos. Fue así como surgió esta agrupación que representa en todo su esplendor el feminismo comunitario.

En un texto escrito por ellas mismas, destacan los siguientes puntos de su historia:

  • Retomaron el nombre las mujeres que participaron en la revolución mexicana quienes fueron soldaderas, a veces en el campo de batalla o propagando las ideas que dieron origen a este gran movimiento, y otras atendiendo a los revolucionarios como enfermeras y cocineras, pero cuyos roles no han sido reconocidos como ellas lo merecen.
  • Conocen muy bien las características de la región y tratan de aprovecharlas para ayudarse a sí mismas y a la propia comunidad que ya no puede mantenerse solamente de sus bordados.
  • En 2014 la comunidad empezó a organizarse para tener sus propios viveros de café comunitario. Han advertido que, debido a la geografía de la región, principalmente el nivel de sus parcelas, su café es diferente al de otras regiones, “ya que los granos son más duros y crecen más lentamente”.
  • Si bien los hombres se dedicaban a la cosecha de café, un alto porcentaje se ha ido a Estados Unidos, por lo que ellas retomaron ese oficio, Si bien han participado en la producción y calidad del café, habían sido excluidas de la comercialización y remuneración económica.
  • Son 10 mujeres social y 70 agremiadas, jóvenes y adultas, que buscaron hacerse visibles y que, gracias a diversos talleres y cursos de capacitación, intercambio de experiencias y la formación de una de ellas en el feminismo campesino, se organizaron.
  • Monserrat Olvera Garrido es una de las fundadoras. En tanto, entre las cofundadoras puede mencionarse a María Castillo y Yolanda Granillo.

Se reconocen como una colectiva de mujeres campesinas, artesanas e indígenas que, “en medio de la pandemia de Covid 19- puntualizamos la emergencia de visibilizar desde el feminismo comunitario el trabajo que hacemos las mujeres en el cafetal y la vida diaria para tener acceso a nuestros derechos humanos poniendo en el centro nuestra vida y el trabajo reproductivo y de cuidados.”

Si bien se ubican ya en los plantíos y gustan de participar en la cosecha, así como en todo el proceso de producción del café, ya han demostrado que no se ven solamente distribuyéndolo en su comunidad por eso ya han realizado acercamientos con otras regiones, desde la capital de su estado hasta Guanajuato, Nuevo León, Sonora, Coahuila y Jalisco, así como la Ciudad de México.

Han tomado el compromiso de renovar anualmente los cafetales y cada mes celebran una asamblea para tomar decisiones en conjunto. Cuidan y respetan el tiempo entre ellas por lo que han logrado complementarse reconociendo en qué etapa del proceso pueden involucrarse, así algunas solamente cosechan, otras tuestan y unas más distribuyen, aunque hay algunas participan en todas las etapas. Han generado un centro de acopio y distribución “pues la premisa es que en toda la cadena sea justa y equitativa para todas las integrantes”.

Y justo hoy abro una bolsa de papel donde está cautivo ese aroma de nubes con miel y mares azucarados. Palpo esas manos generosas que cuidaron todo el proceso necesario para que hoy me prepare una taza de café caliente, revuelto con sororidad y feminismo, sueños y buenos deseos.

Si desean apoyarlas, si gustan saborear un café original y único, natural y deliciosos, pueden contactarlas en su página de Facebook Las adelitas café, o al número 771 208 1534.

Comment here

Accesibilidad