Bellas y AirosasCOLUMNASElvira Hernández Carballido

Cartas de marzo. Querido 8 de marzo

320 Vistas

Bellas y Airosas

Elvira Hernández Carballido

SemMéxico, 10 de marzo, 2021.- Querido 8 de marzo:

Aquí estuviste otra vez, siempre me pregunto cómo te preparas días antes para surgir con fuerza, para que no te confundan con el 10 de mayo, para que en punto de tu llegada estén listas las consignas, los puños en el alto, las pañoletas verdes, las diamantinas y hasta las vaya vallas.

¿Te mirarás al espejo? ¿Notarás los cambios de época, de coyunturas y de preocupaciones? ¿Palparás en algún año más indignación y coraje? ¿Sentirás que se ha avanzado o que todo parece ser más amenazante? De seguro te has dado cuenta la manera en que las expresiones de denuncia siguen latentes, que todavía hay discriminación y sexismo, que todavía nos marginan y vuelven invisibles, que solamente ganamos la primera plana cuando somos esposas o hijas de un hombre poderoso, cuando nos matan, cuando es 8 de marzo.

Yo te conocí justo después que salí de la universidad, sí, esta chica nerd se la pasaba en su salón estudiando y nunca supo de marchas o mítines. Cierto, gracias a mi profesora Patricia Corres empecé a leer revista Fem cuando estudiaba en el CCH, y desde ese momento supe que me interesaba denunciar la situación de las mujeres, pero también justo cuando entré a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Alaíde Foppa fue desaparecida y no hubo nadie que me orientara sobre el feminismo en esa vida estudiantil. Pero, la semillita ya estaba muy bien sembrada, desde el salón cuestionaba la ausencia femenina en el periodismo nacional, hice mi tesis para recuperar a las periodistas del siglo XIX y con ella bajo el brazo llegué a las oficinas de Fem y después de Doble Jornada. Fue así como supe de tu existencia.

En efecto, fue un 8 de marzo de 1988 cuando Sara Lovera me envío a reportear lo que pasaba en la marcha. Llegué al monumento a la Madre y salí con los contingentes. Me llenó de tanto orgullo y emoción unirme a tantas consignas: “Mujer que no se organiza, sigue planchando camisas”, “Paloma Cordero, tu esposo es un culero”, “La mujer uniformada, también es explotada”. No olvido a las que traían su spray y pintaban frases o grafitis que denunciaban, siempre denunciaban. La violencia hacia las mujeres estaba latente, pero no tan desbordada como hoy. Jamás he borrado de mi corazón la imagen y la voz de una mujer delgadita, la pionera del feminismo en Hidalgo, Carmen Rincón, que ese día subió al estrado para denunciar la violencia obstétrica, en ese entonces no tenía nombre ese maltrato que sufrimos cuando vamos a parir en algún hospital. No olvido su voz segura y desgarradora, su bebé había muerto y ella había quedado estéril. Ay, cuánta dolor nos provoca el patriarcado. Pero, también nos une y cono contagia la fuerza, la impotencia, la certeza de que pesa a todo llegará la justicia, el feminismo iluminará a la sociedad, ya no habrá desigualdad.

Por supuesto, después me sorprendió que llegaras a finales del siglo XX y en un centro comercial me felicitaran y me dieran una rosa por ser 8 de marzo. Que alguien me mandara una poesía cursi llena de corazones para celebrar el día de la mujer. Hasta la fecha, tomo aliento y con la mejor de mis estrategias explico tu origen, la importancia de conmemorar, que aprendí desde joven que es un día de lucha, que agradezco los abrazos, pero quiero solidaridad de la buena, apoyo para transformar, comprensión hacia las preocupaciones feministas.

Ayer estuviste aquí 24 horas, donde cada minuto y cada segundo hubo consignas, gritos de justicia, denuncia latente. Pero me has dolido más que nunca, no sé que tengo, quizá la edad, el cansancio, las heridas, tanto dolor, tantas muertes. Quizá lo sé, pero no me atrevo a decirlo. Posiblemente lo intuyo, pero mi prudencia tapa la boca. Y como siempre, una buena amiga hace eco a lo que escondo en mi alma, así Raquel Ramírez Salgado escribió: “Nada es lo que parece. Hay mucho ruido, mucho odio, mucha confusión, mucho oportunismo, mucha desmemoria, mucho abuso, mucha decepción… no quiero que todo eso me trastoque más la mente y el corazón. Es tiempo de guardar silencio, de respirar, de descansar, de sanar, de meditar, para luego accionar y construir desde la vida, no desde la destrucción. Ojalá que todas podamos ver con claridad entre tinieblas y aprender, y crecer, y avanzar, hay mucho trabajo pendiente. Por la Vida y la Libertad de las Mujeres y las Niñas.”

8 de marzo, escarbo con tu esencia…

Comment here

Accesibilidad