Internacional

Celebrar la paz y la no violencia escuchando tambores de guerra

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La conmemoración llega en un contexto de preocupación por la escalada de tensión que se está viviendo en Ucrania entre Rusia y la OTAN.

Urge apelar al diálogo y crear conciencia para que la guerra nuca sea la alternativa elegida para resolver un conflicto

Es imprescindible incluir los aportes de las mujeres y del feminismo pacifista

Redacción AmecoPress

SemMéxico/AmecoPress, Madrid, 29 de enero, 2022.- El Día Escolar de la Paz y la No Violencia (School Day of Non-violence and Peace) se celebra el domingo 30 de enero de 2022.

La conmemoración tiene por objetivo la educación en y para la tolerancia, la solidaridad, la concordia, el respeto a los Derechos Humanos, la no-violencia y la paz. En torno este día, los colegios y centros se convierten en instrumentos de paz y entendimiento entre personas de distinta formación, cultura y religión.

 Este año, la celebración del ‘30 de enero’, que es el aniversario de la muerte de Gandhi y que fue reconocido por la UNESCO en 1993, llega en un contexto de preocupación por la escalada de tensión que se está viviendo en Ucrania entre Rusia y la OTAN. Urge, pues, apelar al diálogo y crear conciencia para que la guerra nuca sea la alternativa elegida para resolver un conflicto.

“Desde el Centre Delàs d’Estudis per la Pau expresan su “enorme preocupación” ante “la escalada belicista que se está dando en el conflicto armado de Ucrania entre la OTAN y Rusia y el decepcionante seguidismo europeo y español en la respuesta militarizada al mismo”.

“El conflicto ucraniano es de una enorme complejidad y merece ser analizado con serenidad y responsabilidad teniendo en cuenta todos los aspectos políticos, históricos, económicos, entre muchos otros culturales, sociales, sin olvidar, evidentemente, el rol que la seguridad energética puede jugar en el futuro de la región”, expone el Centre Delàs d’Estudis per la Pau. “Así como se debe poner en el centro la seguridad de las personas, de la población civil, que sería obviamente la principal damnificada de una hipotética guerra entre Rusia y la OTAN”.

Los derechos humanos y la seguridad de las personas deben situarse en el centro de cualquier propuesta que se realice. También debe garantizarse la actividad de las agencias de Naciones Unidas y las organizaciones humanitarias que trabajan desde hace tiempo con la población local. Como recuerda el Movimiento por la Paz “toda acción unilateral que se realice al margen del ámbito institucional y normativo de los Organismos Internacionales supone una fisura del Derecho Internacional, carece de legitimidad compartida y conduce, por tanto, a una escalada del conflicto militar”.

El Gobierno español, por su parte, debe asumir un rol activo en la defensa de la vía diplomática y la respuesta no violenta. En este momento, es urgente impulsar cualquier medida que reduzca tensiones y garantice la paz en la zona.

Precisamente ayer el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, afirmaba en rueda de prensa: «Si en Ucrania ocurre lo que nadie quiere que pase, habrá sanciones hacia el gobierno ruso (…) Para garantizar la paz se debe seguir la legalidad internacional».

Durante la última semana la situación de Ucrania ha ocupado portadas de diarios, tertulias radiofónicas y buena parte de las declaraciones de líderes políticos. Podemos, Izquierda Unida, En Comú Podem, Alianza Verde, Bildu, BNG, CUP, Más País y Compromis firmaron un escrito en el que muestran su preocupación por el incremento de la tensión bélica en Ucrania entre EE. UU. y Rusia, así como el «rechazo frontal» al envío de tropas al Mar Negro y Bulgaria. «Este conflicto solo puede resolverse a través del diálogo, la distensión y el convencimiento de que la paz es el único camino», afirman los ocho partidos en un manifiesto en el que piden «evitar una nueva guerra en Europa».

Es importante recordar que las desigualdades de género que se manifiestan en los conflictos armados generan que la violencia impacte desproporcionadamente sobre las mujeres. Según organizaciones internacionales, “los valores sociales asociados a la masculinidad que priman la agresión y sumisión para conquistar al enemigo” implican la instrumentalización de las mujeres y de su cuerpo como forma de ofensiva.

La paz también es cosa de chicas

En el mundo se celebra el Día Escolar de la Paz y la No Violencia, pero pocas veces se recuerda a las mujeres que han ayudado a la resolución de los conflictos o la construcción de la convivencia.

La importancia de concienciar a favor de la paz y de la no violencia incluyendo a las mujeres es evidente. Baste recordar que, según datos ofrecidos por la Organización de Naciones Unidas, el 80% de los 50 millones de personas refugiadas en el mundo son mujeres, junto a sus hijas e hijos. Sin embargo, tal y como destacan diversas expertas, además de la urgencia actual de retomar nuevamente la voluntad de desarme mundial y de fomentar el desarrollo humano y social, además de la necesidad de incorporar a las mujeres en los procesos políticos de restablecimiento de la paz nacionales, regionales y mundiales, también se ha de fomentar la desmilitarización de la “mente” de la población. Urge dejar de legitimar y reproducir, aunque sea a menor escala, un abordaje de los conflictos a partir de la violencia. Y en ese sentido, la educación es crucial.

En 2020 la sección de WILPF España (Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad) elaboró una guía destinada a institutos para mostrar que la paz es también cosa de chicas y para reflexionar acerca de qué es el feminismo pacifista, de dónde viene, qué concepto de seguridad y cuidados defiende y cuáles son sus propuestas.

En esta propuesta pedagógica se aborda el significado de términos como la paz de un modo novedoso. “La paz negativa es la ausencia de guerra o violencia física. La paz positiva es más difícil de explicar, pero se podría definir como ausencia de todo tipo de violencias físicas, estructurales o culturales. Por ejemplo: la desigualdad social es violencia estructural y la discriminación es violencia cultural”.

Y se aclara: “No es que las mujeres sean pacíficas por naturaleza, es que muchas mujeres han elegido que el pacifismo sea su opción política”. Por ello, el feminismo pacifista es un movimiento político liderado por mujeres que quieren lograr la paz y participar en su construcción.

Este año, la organización tiene previsto un itinerario formativo compuesto por cuatro sesiones con el objetivo de crear un espacio de diálogo, reflexión y formación sobre el feminismo pacifista y conectar con los intereses de los y las jóvenes. Las sesiones serán online y se celebrarán el 1, 9, 15 y 23 de febrero a las 17:30. Para ver más información y descargar el programa completo, pincha aquí.

“La radicalidad feminista implica una visión pacifista de la política. Más aún: todas las feministas son pacifistas, aunque no todas las mujeres lo sean, porque el pacifismo es una posición activa y rebelde frente a la más patriarcal y conservadora de las actitudes sociales y políticas: la guerra”, defiende la feminista Francisca Gargallo. El pacifismo es un movimiento que nace del feminismo, porque utiliza las redes que tenía creadas el sufragismo como movimiento internacional para organizar el congreso de La Haya de abril de 1915. Una de las grandes aportaciones de las mujeres a la Primera Guerra Mundial fue crear la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad. Por eso, el pacifismo es claramente un hijo del feminismo de primera ola.

Foto: archivo AmecoPress

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