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CEPAL2022| Invertir en sistemas de cuidado es inteligente y sostenible

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Dixie Edith

SemMéxico/SEMlac, Buenos Aires, Argentina, 11 de noviembre del 2022.- El cuidado puede ser generador de empleos y dinamizador de la economía, aseveró Cecilia Alemany, directora regional adjunta de ONUMujeres para las Américas y el Caribe, al intervenir el 10 de noviembre en la XV Conferencia Regional sobre la Mujer de CEPAL, durante una sesión que abordó el financiamiento de las políticas de cuidados.

Bajo la conducción de María Inés Castillo, ministra de Desarrollo Social de Panamá, se presentó el documento «El financiamiento de los sistemas y políticas de cuidado en América Latina y el Caribe: aportes para una recuperación sostenible con igualdad de género”.

Según Castillo, “somos conscientes de que la construcción e impulso de sistemas integrales de cuidados generarían múltiples efectos positivos, tanto en términos sociales como económicos, tal como nos lo presenta este documento”, indicó durante la introducción de la sesión.

Alemany y Lucía Scuro, oficial superior de Asuntos Sociales, de la División de Género de la CEPAL detallaron los insumos fundamentales del documento, elaborado de forma conjunta por las dos organizaciones.

Según el texto, la constitución de sistemas que atiendan las necesidades de la población y operen sobre el reconocimiento, la reducción y redistribución del cuidado requiere articular políticas orientadas a todas las poblaciones, incluidas la infancia, las personas adultas mayores, con discapacidad, dependientes y quienes cuidan.

“Proteger el gasto social y la inversión pública y fortalecer la recaudación y mejorar la progresividad de la arquitectura tributaria es crucial para avanzar hacia la sociedad del cuidado en la región”, enfatizó Scuro.

De acuerdo con Alemany, en el afán de lograrlo, resulta necesario desplegar acciones en torno a cinco componentes: los servicios (públicos y/o privados) que se proveen, las regulaciones que se establecen (de servicios y laborales), la formación de las personas que cuidan, la gestión de la información y el conocimiento público sobre los cuidados y las acciones de comunicación para la promoción del cambio cultural.

“Invertir en sistemas de cuidado genera un círculo virtuoso. Es una inversión inteligente y sostenible”, explicó la funcionaria de ONUMujeres.

Según el documento, para que estas acciones puedan ser parte de un sistema es necesario desarrollar un modelo de gobernanza que incluya la articulación interinstitucional -a nivel nacional y subnacional-entre todas las instituciones orientadas al cuidado de las distintas poblaciones.

Para diseñar modelos de financiamiento para los sistemas de cuidados en los países de la región resulta imprescindible analizar diferentes alternativas que habiliten la diversificación de las fuentes de recursos, procurando una adecuada combinación entre el aseguramiento social, los recursos presupuestales provenientes de rentas generales, impuestos específicos y pagos directos desde las familias, dijo Scuro.

Mayra Jiménez, ministra de la Mujer de la República Dominicana, consideró que el fortalecimiento del sistema financiero con enfoque de género “debe incluir rendición de cuentas y seguimiento de inversiones”.

En tanto, Fabio Bertranou, director para el Cono Sur de la Organización Internacional del Trabajo, consideró que un sector de los cuidados, como cualquier otro sector de la economía, “requiere una matriz de financiamiento, políticas productivas y de movilización de recursos, incluso con el sector privado”.

“Debemos cumplir con el anhelo de cerrar las brechas de trabajo decente”, reclamó Bertranou.

Cuidar el planeta con igualdad de género

Durante el panel de alto nivel sobre el “Cuidado del planeta”, representantes de movimientos indígenas y de defensa de derechos humanos en la región compartieron experiencias con representantes de organismos internacionales en torno a la relación entre el cuidado del planeta y la igualdad de género.

Con la moderación de Adilia Caravaca, presidenta ejecutiva del Instituto Nacional de la Mujer (INAMU) de Costa Rica, se reiteró que la acción por el clima puede reforzar, exacerbar o incluso generar nuevas desigualdades, o apuntar intencionalmente a superarlas y acelerar el paso hacia la igualdad de género.

Marcelo Cousillas, gerente del Área Jurídica del Ministerio de Ambiente del Uruguay, país que ejerce la Presidencia de la Conferencia de las Partes del Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe (Acuerdo de Escazú), explicó la situación actual de la región frente al cuidado del planeta y llamó a las mujeres a sumarse al citado acuerdo.

El Acuerdo de Escazú es el primero que incluye protección para las personas que defienden los derechos humanos y la protección del planeta, además de que ofrece un marco regional para la regulación de estos asuntos, precisó Cousillas.

El referido acuerdo también establece estándares para que los Estados puedan construir sus normativas nacionales.

Liana Funes, representante de la Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos en Honduras y de la Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos, retomó los reclamos del Foro Feminista para frenar los desalojos de la comunidad garífuna de sus territorios.

“Hablar del planeta no es posible sin hablar de sus cuidadoras, sus guardianas y sus custodias ancestrales”, reafirmó.

Ana Güezmes (Foto: SEMlac) La división sexual del trabajo persiste y constituye la principal barrera para una mayor participación de mujeres en el mercado laboral, afirmó Güezmes.

Mientras, Tarcila Rivera Zea, coordinadora del Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas, se preguntó si lograremos algún día el equilibrio entre todos los seres del planeta.

Retomando los aportes de la economía feminista y de los movimientos de mujeres y feministas de la región, de los pueblos caribeños, indígenas y afrolatinos, el panel confirmó la urgencia de transitar hacia una sociedad del cuidado en la que se cuide a las personas, a quienes cuidan, así como también al planeta en que vivimos.

En el panel intervinieron también Ayesha Constable, fundadora de Jóvenes por la Acción contra el Cambio Climático, de Jamaica, y Linda Maguire, directora regional a.i. para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)

A medida que los países y las comunidades examinan sus estructuras normativas, físicas, económicas y socioculturales en respuesta al cambio climático, se pueden identificar y abordar las desigualdades de género de larga data, dijo Cousillas.

El panel hizo un llamado a transitar hacia la sociedad del cuidado, una organización de la sociedad que pone en el centro la sostenibilidad de la vida y protege al planeta.

Números para romper el silencio

El documento «Romper el silencio estadístico para alcanzar la igualdad de género en 2030: aplicación del eje sobre sistemas de información de la Estrategia de Montevideo para la Implementación de la Agenda Regional de Género en el marco del Desarrollo Sostenible hacia 2030” es un paso más para que «avancen con los compromisos regionales por la igualdad de género», dijo Nadine Gasman, presidenta del Instituto Nacional de Mujeres (Inmujeres) de México.

Durante la introducción del panel de presentación del texto, Clemencia Carabalí, consejera presidencial para la Equidad de la Mujer de Colombia, valoró la importancia de este documento para romper el silencio estadístico alrededor de las mujeres diversas de la región: rurales, indígenas, afrodescendientes, de pueblos originarios.

Gasman aseveró que se trata de un camino que «que nos exige voluntad política y convencimiento respecto a la importancia de avanzar con más y mejores datos para tomar decisiones informadas».

En tanto, Ana Güezmes, directora de la División de Asuntos de Género de la CEPAL, comentó que el informe busca dar a conocer la situación actual de la producción estadística con enfoque de género en América Latina y el Caribe, pero también los desafíos pendientes.

Los datos que presenta el documento permiten constatar una mayor concentración de los ingresos entre los hombres, mientras que solo 35 por ciento del ingreso laboral individual se encuentra en manos de las mujeres.

En el primer año tras la llegada de la pandemia de Covid-19, la situación de igualdad retrocedió en unos 18 años y dejó al descubierto que, ante las crisis, el trabajo de las mujeres funciona como una variable de ajuste.

“Hoy una de cada dos mujeres no participa en el mercado laboral, mientras que en el caso de los hombres esta cifra desciende a uno de cada cuatro”, indica el texto.

Las estadísticas de género constituyen una poderosa herramienta que visibiliza la magnitud y la intensidad de las distintas expresiones de la desigualdad de género en el mercado laboral.

La división sexual del trabajo persiste y constituye la principal barrera para una mayor participación de mujeres en el mercado laboral, afirmó Güezmes.

El informe, además, confirma que las brechas de género se exacerban en los hogares más pobres, lo cual deja al descubierto los desafíos que aún se plantean para reducir las desigualdades socioeconómicas en los países de la región.

Gasman resaltó la importancia de contar con información para la toma de decisiones y llamó a que «innovemos e incorporemos iniciativas que permitan seguir produciendo de manera sostenida la información que sea más relevante, pero que tengan menos costos, y sin sacrificar el enfoque de género».

El documento se apoya en conceptos y acuerdos técnico-políticos regionales y mundiales, y propone elementos que pueden ser orientadores para las distintas etapas del proceso de producción estadística. Iustra también algunas experiencias que pueden considerarse como buenas prácticas, sin hacer una evaluación o clasificación regional.

“La información que se generó en América Latina y el Caribe ha permitido romper el silencio estadístico y visibilizar una distribución inequitativa del poder, los recursos, el trabajo, el tiempo y la riqueza, que está en la base de la insostenibilidad del estilo de desarrollo dominante”, dijo Güezmes.

La producción de estadísticas con enfoque de género ha sido fundamental para el seguimiento de compromisos internacionales, precisó.

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