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Colapso de escuelas de Oaxaca en 2017, llevó a implementar “una sana distancia”

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  • No había condiciones para todo el alumnado, solo asistían la mitad y por algunas horas
  • Durante largo tiempo el contacto entre el alumnado fue muy reducido

Patricia Briseño

SemMéxico, Oaxaca, 15 de mayo, 2020.- Por casi un año, el profesorado en la región del Istmo de Tehuantepec, Costa, Mixteca y Sierra de Oaxaca impartieron clases en condiciones inseguras y poco idóneas debido a los daños causados por el terremoto del 7 y 19 de septiembre de 2017 y sus réplicas sucesivas.

El cuerpo docente, adherido a la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), introdujo nuevas formas de enseñanza ante la falta de aulas y planteles colapsados, por lo que dividieron los grupos, y alternaron los grados escolares limitando la convivencia cotidiana del alumnado. Una especie de sana distancia…obligada por el colapso.

Por mucho tiempo quedó suspendido el receso escolar de medio tiempo, pues debido a la falta de servicio de energía eléctrica, agua y sanitarios, las clases presenciales quedaron limitadas a escasas dos horas en la escuela. El contacto entre alumnos y alumnas se vio reducido, mencionó Héctor Pineda, profesor de una secundaria de Juchitán, en el Istmo de Tehuantepec.

“Los comités de familia junto con personal directivo y docente de Escuelas Primarías y Secundarias acordaron limitar las horas-clase debido a los nulos servicios básicos, como agua en los sanitarios. No había condiciones para mantener a todo el alumnado en un mismo espacio”, recordó Juana Méndez, ex autoridad de la comunidad de La Ventosa.

En el proceso del retorno a clases, en la “nueva realidad” para las regiones zapoteca del Istmo y afromexicana de la Costa , los planteles que permanecieron en pie fueron acondicionados y los grados escolares separados a lo largo de la semana.

“Una semana los grados pares (segundo, cuarto y sexto) iban tres días, mientras que los grados impares, los restantes. Otra semana, correspondía a los impares, tres días, y los pares, dos”, recordó Ricardo Martínez, un profesor del municipio costeño de Pinotepa de Don Luis.

Otro de los factores que llevó al magisterio modificar las formas de convivencia entre el alumnado, luego de los sismos de 2017, tuvo que ver con el clima, pues ante la falta de energía eléctrica para conectar los ventiladores, las clases presenciales se redujeron a un par de horas.

Por las características de la región de la Costa, donde el termómetro supera los 38 grados centígrados, no había condiciones para que estuvieran 25 alumnos y alumnas juntos en el salón de clases, por lo que fue limitado el número de horas en el aula.

“Los estudiantes preescolares padecieron aún más, pues su retorno se llevó casi seis meses”, recordó el maestro.

Nota relativa:

Los sismos del 7 y 19 de septiembre de 2017 cobraron la vida de 82 personas en esta entidad.

Unos cien mil estudiantes de educación básica estuvieron sin clases casi cuatro meses.

6 mil las escuelas afectadas en septiembre de 2017; el gobierno estatal reconoció 800 colapsadas.

A más de dos años de trágico sismo de 8.2 grados de magnitud, la Sección 22 de la CNTE mantiene la demanda de reconstrucción de escuelas, “la espera ha sido larga”, denuncia omisión del gobierno, sus funcionarios y las obras inconclusas.

Por el tema de la reconstrucción de escuelas de septiembre de 2017 a septiembre de 2019 la Defensoría del Pueblo de Oaxaca tienen abiertas 15 carpetas, entre expedientes de queja y cuadernos de antecedentes, siendo una de las principales inconformidades.

SEM/pb/sj

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